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La melancólica y ondulante intensidad de Patrick Watson

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Patrick Watson

El cantautor canadiense y su magnífica banda del mismo nombre regresó a Madrid siete años después con un inolvidable concierto centrado en el disco Wave

Patrick Watson + Kyla Charter
Concierto en Teatro Kapital, Madrid
Producción: Cooncert / Livenation

(Febrero 21, 2020)

El pianista y cantautor canadiense -nacido en California- Patrick Watson llevaba siete años sin presentarse en España. Sus conciertos en Barcelona y Madrid ocurrieron gracias a la plataforma cooncert.com, una iniciativa a través de la cual el público vota por sus opciones favoritas para lograr conciertos en su ciudad.

Suponemos que buena parte de las aproximadamente 500 personas que acudieron al Teatro Kapital forman parte de esos votos, a juzgar por la fidelidad y admiración que profesaron a lo largo de la hora y 45 minutos de concierto.

Kyla Charter: una apertura de lujo

Lo común es que la mayoría del público se pierda al artista que abre un show. Muchas veces hay sorpresas fabulosas, como en este caso. Por fortuna, cuando la carismática y talentosa cantante canadiense apareció en el escenario con su llamativo tocado de rosas y otras flores, ya había bastante gente.

Fueron 28 minutos en los que la imponente Kyla apareció con su guitarra para cautivarnos con su gran voz, desparpajo y simpatía (aunque dijo que estaba nerviosa) y un manejo inteligente y nada abusivo del recurso de los loops para construir varias de sus canciones.

Un abanico de influencias tremendamente interesante, de Bobby McFerrin a Amy Winehouse, de Nina Simone a Neneh Cherry a Alicia Keys…

Seis temas -incluida una estupenda versión de “Respect”, el tema de Otis Redding popularizado en 1967 por Aretha Franklin– teñidas de soul, folk, R&B y mucha actitud, dejaron la sensación de que Kyla llegará muy lejos.

Kyla Charter Kyla Charter Kyla Charter

Patrick Watson: una banda con nombre de cantautor

No son muchos los artistas que se atreven a bautizar una banda con su propio nombre. Pero, al ver el desarrollo de este concierto, no cabe duda que sería imposible lograr un sonido tan perfecto, equilibrado y subyugante, sin la participación de los cuatro músicos que forman parte de la banda.

Situado adelante, el guitarrista Joe Grass es, sin duda, fundamental. Sus atmósferas envolventes, delicadas a veces y explosivas en otras, visten cada tema según la necesidad.

La base rítmica que componen Mishka Stein -único miembro original- al bajo y ocasional guitarra, y la extraordinaria batería de Evan Tighe -el más reciente integrante-, ejerce de colchón e hilo conductor.

La versátil Ariel Engle aka La Force (parte del colectivo de Toronto, Broken Social Scene) con teclados, percusión, guitarra y coros, adornó con sutileza cada tema. Y para completar, Kyla Charter aportó una magnífica segunda voz.

La estructura del show estuvo construida con la totalidad de los temas que componen Wave, el fabuloso sexto disco (u octavo, según se vea, parte de nuestra lista Los 100 mejores discos internacionales de 2019), y una selección de infaltables de los cinco álbumes anteriores.

La perfección de Wave en directo

La pérdida de su madre y la ruptura de una relación de años, sin duda están reflejadas en este disco de sentimientos ondulantes, conformado por diez temas de prístina belleza. La sensación de perder lo que crees es para siempre y el proceso de aceptación, forman parte de esta obra.

Los cuatro primeros fueron tocados en el mismo orden, comenzando por “Dream for Dreaming” y “The Wave”, que sirvieron para establecer premisas.

La puesta en escena invitaba a la intimidad, con un piano vertical sobre el que descansaba un pequeño sintetizador. A su lado otro sinte modular con un constante titileo de leds bajo los múltiples cables, detrás del cual se ubicó Engle, casi en la oscuridad.

Al frente, un bombillo de bulbo incandescente, y en la parte trasera una serie de bulbos de diferentes formas rodeados de paneles de vidrio, fueron el único recurso adicional.

La melancólica “Strange Rain” cautivó. Luego de él se excusó por no hablar español y vivió el momento embarazoso de la noche al anunciar que “Melody Noir” estaba inspirada en un tema “del colombiano Simón Díaz” llamado “Tonada de La Luna”.

De inmediato dos personas, en un acto reflejo, le gritamos “Venezuela” y tuvo que excusarse, no sin cierta ironía (más bien ignorancia) y la risa guasona que fue recurrente durante todo el concierto.

En realidad se trata de la famosísima composición “Tonada de Luna Llena”, una de las mejores tonadas del compositor Simón Díaz, versionada por un sinfín de artistas alrededor del planeta, entre ellos Caetano Veloso, Silvia Pérez Cruz y Natalia Lafourcade.

Aunque dijo que tenía que mencionarlo, esa mención no existe en el disco ni en los comentarios del vídeo oficial en YouTube. En su cuenta en Twitter sí lo mencionó y Bettsimar Díaz, hija de Simón, se lo agradeció.

La interpretación fue exquisita, en plan más cercano al folclore andino que al original de los llanos venezolanos, con casi todos al frente ocupando un pequeño espacio.

Wild Flower” fue otro momento folk de gran delicadeza que puso a todos a cantar. La revisión de Wave siguió con “Turn Out the Lights”, con una instrumentación elaborada en la que destacaron bajo y batería, a medio camino entre Arcade Fire y Esmerine.

Al contrario, “Broken”, con un sintetizador dominante, es una especie de trip hop que comenzó recordando a Air o Jacco Gardner, pero que luego explotó, un desarrollo que va creciendo en intensidad que gusta mucho a Watson.

Luego de él hubo espacio para dos temas grandiosos de discos pasados: “Hearts” (de Love Songs For Robots, 2015), con soberbio trabajo rítmico de Tighe, y de Grass en un notorio acercamiento al folk surafricano aderezado por guitarrazos distorsionados; la sofisticada “Adventures in Your Own Backyard”, del disco del mismo nombre de 2012, con otra intervención sobresaliente de Grass.

Los tres restantes temas de Wave, “Look at You”, “Drive” y “Here Comes the River”, sonaron realmente inspirados, en especial el último, sentido tema de estructura minimalista En ellos, como en toda la obra de Patrick Watson, orbitan referencias a Nick Drake, Jeff Buckley, Radiohead, Yann Tiersen…

Se despidieron pero nadie les creyó. Aparecieron en uno de los balconcillos del teatro, ideal sin duda para este segmento totalmente “unplugged”, para el cual usaron un megáfono y guitarra acústica.

Cantaron “Big Bird in a Small Cage” y lograron que el público cantara mientras cada uno de ellos se alternaba al megáfono. Fue un momento participativo muy celebrado.

De nuevo frente a la parafernalia instrumental, nos regalaron la maravillosa “Turn into the Noise”, una de las que más destaca el falseto de Patrick.

Cuando parecía que el show llegaba a su final, todos los músicos se retiraron y Patrick sometió a consideración de la audiencia tres temas para escoger dos, entre “The Great Escape”, “To Build a Home” (que cantó en el disco Ma Fleur de Cinematic Orchestra en 2007) y “Lighthouse”.

Ante la gritería, tocó los dos últimos, el primero solo con piano y el segundo incorporando el sinte modular y una guitarra en plan David Gilmour.

Como no podía ser de otra forma, su sonora carcajada, doblemente repetida tras el descontrol del sinte, fue el colofón de un conciertazo que se movió entre las ambientaciones de espíritu nocturno y sigiloso, y los crescendos envolventes.

Juan Carlos Ballesta (texto y fotos)