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The Rhythm of the Saints: el disco afrobrasileño de Paul Simon

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Paul Simon The Rhythms of the Saints

En octubre de 1990 se publicó el octavo disco del afamado cantautor, una extensión de la etapa worldbeat comenzada con Graceland en 1986

Paul Simon
The Rhythm of the Saints

Warner Bros. 1990. EE UU

 
Paul Simon es recordado como el compositor del extraordinario y extinto dúo Simon & Garfunkel. Temas como “The Sound of Silence”, “Mrs Robinson” (de Bookends, 1968), “Scarborough Fair”, “Bridge Over Troubled Water”, “The Boxer” y “El Cóndor Pasa” (estas tres últimas de su álbum de estudio final de 1970, Bridge Over Troubled Water), son algunos de los temas que inmortalizaron a esta dupla que en sus inicios era conocida como Tom & Jerry.

Su carrera discográfica como solista comenzó con The Paul Simon Songbook en 1965, consolidándose como uno de los compositores más importantes de Estados Unidos con el álbum Still Crazy After All These Years, publicado una década más tarde.

Siempre proclive a la experimentación, Paul Simon había estado flirteando con el worldbeat tres años antes con su exitosísimo álbum Graceland, resultado de una estancia en Johannesburg, Suráfrica, donde tuvo la oportunidad de grabar con músicos de ese país en plena época del apartheid.

Tal vez recuerdes el tema “Call Me All”, cuyo vídeo junto al comediante Chevy Chase tuvo tanto éxito como el tema. Eran los años de MTV.

Producido por Paul Simon para Warner Bros., grabado entre diciembre de 1989 y junio de 1990, The Rhythm of the Saints es una colección de diez temas que Paul nos presenta a lo largo de 44’34”, durante los cuales destila una elegante fusión de pop, rock y worldbeat -especialmente música brasileña-, todo contenido dentro de una placa que nos muestra en portada un par de coloridos aborígenes africanos danzando.

En este ambicioso disco, donde toman parte más de treinta músicos, vale destacar las participaciones del guitarrista Adrian Belew (King Crimson, David Bowie, Frank Zappa), el baterista Steve Gadd (Eric Clapton, Chick Corea), J.J. Cale, el percusionista Nana Vasconcelos, el destacado compositor brasilero Milton Nascimento, el trompetista Randy Brecker (Bob James, Jaco Pastorious) y el Grupo Cultural Olodum.

La lista es extensa, de ahí la riqueza sonora de este extraordinario álbum.

Con el redoble de los tambores de Olodum, inicia y transcurre el sencillo principal del álbum titulado “The Obvious Child”, una pegadiza pieza en la que escuchamos a Paul Simon cantándonos: “Bueno, estoy acostumbrado a cabalgar con suavidad o tal vez soy un perro que ya no muerde, espero no ser tratado como un  tonto, espero no estar en vilo toda la noche, algunos dicen una mentira es una mentira pero yo digo por qué, ¿por qué negar al niño obvio?”

El siguiente tema, “Cant Run But”, también otorga espacio a la percusión, ejecutada por los miembros de la exquisita agrupación Uakti, con Remy Kabocka en el talking drum .

Paul nos dice en su primera estrofa: ”No puedo correr pero puedo caminar más rápido que esto…”

En el resto de la canción el genial músico nos habla de “un ejercito de ingenieros, una nueva lluvia, el agua que hervimos y el alimento que consumimos”.

La primera tríada cierra con “The Coast” tema donde cuerdas y tambores nos hechizan como si nos invitaran a una danza ritual.

Paul nos cuenta: “Una familia de músicos se guareció por la noche en la pequeña iglesia portuaria de Santa Cecilia, dos guitarras, batá, bombo y tamborín, Rosa de Jericó y Bougainvillea”

La hermosa melodía nos hace viajar a nuestro punto de origen con unos metales igual de hechiceros y los coros de, entre otros, Ladysmith Black Mambazo.

Empezando el segundo terceto de piezas está “Proof”.

“Pronto se harán nuestras fortunas, querida, y dejaremos este pueblito repugnante, plateadas campanas suenan desde tus botas  negras de piel de lagarto, plateada frustración para recortar tu traje de boda..”, dice Simon en la primera estrofa.

Las cuerdas, sintetizador, metales y otros sonidos hacen un interesante entramado con la voz de Simon y las femeninas voces. La rítmica de inspiración surafricana recuerda a Graceland, inspiración para bandas de indie pop como Vampire Weekend

El set sigue con “Further To Fly”, donde ya sentimos un cambio en la instrumentación  con unos teclados más acentuados, el fliscorno del legendario Hugh Masekela y trompeta de Randy Brecker, pero con la constante de los tambores.

La pieza es una canción de amor que le abre espacio a una tribal “She Moves On” (Ella continua), en la que el bajo de Armand Sabal-Lecco llama de inmediato nuestra atención, así como el surdo tocado por Antenor Marques Filho, “Gordinho” y la guitarra del surafricano Ray Phiri.

Con un desarrollo instrumental muy interesante, en la melodiosa pieza nos dice el autor: “Me  siento bien, es un buen día, como el sol golpea la pista, una nube cambia, el avión alza el vuelo, ella continua”.

“Abajo entre los juncos y las cañas, fue encontrado un niño, sus ojos tan claros como el siglo, su sedosa cabellera marrón”, es la primera estrofa de “Born At The Right Time”.

Es una de las más alegres y al mismo tiempo nostálgicas del repertorio, y nos presenta un tanto distante a C.J. Chenier en el acordeón, J.J. Cale en la guitarra y las maravillosas voces -como en la pieza anterior- de Charlotte Mbango, Djana’d, Elolongue Mbango Catherine y Florence Gnimagnon.

The Cool, Cool River” es una rápida pieza ambientada por un teclado al fondo, con la gran percusión de Mingo Araújo, el cajón del ghanés Isaac Okyerema Asante y los vientos finales de Clifton Anderson, Clyde Mitchell y Errol Ince.

“Nadie puede sanar la rabia que se desliza a través del detector de metales, vive como un topo en un motel…”

Sigue el disco con “Spirit Voices”, una hermosa canción en la cual los tambores juegan con la dulce melodía, casi como un danzón cubano. Importantes participaciones las de Adrian Belew en la guitarra sintetizada y el inconfundible Milton Nascimento en la voz.

“Navegamos río arriba ancho como un mar, y dormí en los bancos, en las hojas de una higuera de Bengala y entre todo esto, las voces de estos espíritus norman la noche”

Antes de comentar la última canción vale la pena mencionar la participación de Michael Brecker (†) en el saxo y el popular EWI (Electronic Wind Instrument), Greg Phillinganes (Eric Clapton, Toto, Michael Jackson) en las teclas, Hugh Masakela en el fliscorno y el virtuoso conguero Giovanni Hidalgo.

Con un patrón rítmico familiar para los caribeños, cierra el tema título de este extraordinario disco. El entramado de las voces del coro y la guitarra se conjugan con la voz de Simon creando un cálido humor.

Hay cierta dulzura en este significativo tema que es parte de una época bastante difícil para  Simon. El eco da un cierto efecto espectral que honra el título del tema y el disco. “Si tengo debilidades, no hagas que me enceguezcan o camuflen todo de lo que estoy alerta, yo pudiera estar navegando en ataques de risa, gateando en los talones del amor, ¿se mantienen mis plegarias sin respuestas?

En 2004, el disco fue reeditado con una versión acústica de “Born At The Right Time”, una toma de “The Coast” y otra de “Spirit Voice”.  La otra pieza adicional es “Thelma”  incluida en el box set Paul Simon 1964-1993.

Paul Simon volvió a demostrar, cuatro años después de Graceland, que no era casualidad su fineza para tratar ritmos y melodías de culturas que en apariencia le eran lejanas.

Leonardo Bigott



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