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New Morning: el encantador undécimo álbum de Bob Dylan

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Bob Dylan New Morning

El 19 de octubre de 1970 fue publicado el undécimo álbum del emblemático cantautor estadounidense, con varios relevantes invitados

Bob Dylan
New Morning

Columbia. 1970. EE UU

 
La dilatada discografía del emblemático músico, siempre ha dejado espacio para dirimir sentimientos encontrados. Su poesía, siempre entre el amor, la crónica social y un constante ir y venir entre lo conservador y lo liberal, le han merecido estar siempre dentro del hecho noticioso.

Venerado por sus fans, Dylan siempre ha destilado cierta dosis de agridulce poción con la que nos sentimos identificados. El músico sencillamente siempre nos ha movido las fibras, para bien muchas veces, y otras tantas para lo contrario.

Esta vez, para muchos, Dylan dejaba un sabor algo amargo entre críticos y seguidores con su polémico Self Portrait, publicado tan sólo cuatro meses antes, para reivindicarse con su “nueva mañana”.

Iniciaba una nueva y prolija década que pese a las muertes de Janis Joplin y Jimi Hendrix, se abriría con una poderosa fuerza que dejó a muchos pensando que todo estaba dicho en la música.




Producido para Columbia Records por Bob Johnston (†), quien había trabajado con Johnny Cash, Leonard Cohen y Simon & Garfunkel, New Morning es una colección de doce composiciones con el candor y la picardía de un blues-folk-rock anclado siempre en atractivos versos, en ocasiones llenos de sabia sencillez.

Con la mayoría de los temas compuestos incluso antes del lanzamiento del predecesor Self Portrait y que mantiene la omnipresencia de la armónica y la nasal voz del compositor quien es, además, el motivo central de la foto carátula de Len Siegler. Como era de esperar, New Morning contó con el apoyo de músicos de alto calibre entre los que figuran Charlie Daniels (†), Al Kooper, Russ Kunkel (Neil Young, James Taylor, Linda Ronstadt), Bill Mundi (†) (Mothers of Invention), Dave Bromberg y otros.

New Morning comienza con el clásico “If Not For You” que fue versionado por George Harrison en su emblemático All Things Must Pass publicado apenas tres semanas después de nuestro homenajeado disco.

Versionado también por Olivia Newton-John y que da título a su primer LP, Dylan nos dice: “Si por ti no fuera, la puerta nunca hallaría, ni el suelo jamás vería, estaría triste, si por ti no fuera”

El tema, además de ser el único “single” del disco, es una sencilla pero cautivadora canción de amor de básicamente unos cinco acordes pero de gran calidez, tanto en la original como en la versión de Harrison.




Luego sigue el set con “Day of the Locusts”, tema autobiográfico relacionado con el otorgamiento de un reconocimiento a Dylan como artista, otorgado por Princeton University.

Los versos en parte nos dicen: “Los bancos estaban manchados con lágrimas y sudor, los pajaritos volaban de árbol en árbol, había poco que decir, no había conversación, cuando subí al estrado a recoger mi titulo, cantaron las langostas a lo lejos…”

Piano y guitarra alternan con las estrofas.

Este primer trío de canciones cierra con “Time Passes Slowly”, donde Bob nos dibuja una bucólica imagen y nos recuerda “cuan lento pasa el tiempo cuando te pierdes en un sueño”.

El siguiente terceto inicia con “Went to See the Gypsy”, en el cual Bob nos canta: “Fui a ver al gitano, se alojaba en un gran hotel, al verme llegar sonrió y dijo ¡vaya! ¡vaya! ¡vaya!, su oscura habitación estaba repleta, las luces eran tenues ¿cómo estás, me dijo. Yo le dije lo mismo”

El tema fue compuesto luego que Dylan conociera a Elvis Presley, por lo que se presume que, si lees bien la letra, se trata del rey del rock and roll.

La canción que le sigue lleva por titulo “Winterlude”, nombre de la mujer de esta divertida historia romántica en ritmo de valse.

El lado A del LP concluye con “If Dogs Run Free” (Si los perros andan sueltos), un pequeño desvió musical con un Dylan flirteando con el jazz y el blues acompañado por el piano de Al Kooper, que inicia con un fraseo al que Kooper usa como floritura.

“Si los perros andan sueltos, ¿por qué no nosotros por la ondulada llanura? Mis oídos escuchan una sinfonía de dos mulas, trenes y lluvia, lo mejor siempre está por venir…” En esta pieza también escuchamos a Maeretha Stewart improvisando con su voz al fondo.




Inicia el lado B con el tema título. “¿No oyes el cacareo del gallo?, un conejo cruza la carretera, bajo el puente por donde corría el agua, me alegra ver tu sonrisa, bajo el azul del cielo, en esta nueva mañana, nueva mañana contigo”

Dylan parece darle más importancia a las guitarras pero sin abandonar el órgano al fondo.

La pieza cede espacio a “Sign on the Window”, una pieza inicialmente a piano y voz cargada de un sentimiento de nostalgia donde Bob entre otras cosas nos expresa su deseo de hacerse “una cabaña en Utah, conseguirse una esposa y pescar truchas.”

La tríada cierra con un atractivo blues titulado “One More Weekend”: “Me deslizo y escurro como una anguila fugitiva, me he puesto guapo para verte, sí, y podemos pasarla bien, otro fin de semana, otro fin de semana contigo”, nos dice el Señor Zimmerman.

Nos acerca al final “The Man in Me”, la rendición de un hombre enamorado que nos asegura, al ver a través de los ojos de su amante, que: “El hombre que hay en mí puede hacerlo casi todo, a cambio pedirá muy poco, hace falta una mujer como tú para llegar al hombre que hay en mí”

Dylan luego nos acaricia los oídos con un poco de góspel en “Three Angels” con las voces de Maeretha, Hilda Harris y Albertin Robinson dando soporte al motivo central. “Tres ángeles sobre la calle, tocan sendas trompas, con túnicas verdes por donde asoman las alas, están allí desde la mañana de Navidad.”

Llega el final con la breve “Father of Night«, una plegaria judía interpretada por Dylan y parte de la liturgia.

Es la plegaria central del Amidah o libro de las plegarias: “Padre de la noche, Padre del día, Padre que te llevas las tinieblas, Padre que enseñas al pájaro a volar, que levantas al arco iris en el cielo, Padre de la soledad y el dolor, Padre del amor y Padre de la lluvia”.

La pieza es interpretada por Bob Dylan acompañado por el piano y los vocalistas antes mencionados.




Si bien algunos críticos consideran que el trabajo anterior, Self Portrait, fue editado como un experimento de mercadeo, a sabiendas de que no tendría éxito alguno y otros expertos lo consideran como una expansión de los discos Nashville Skyline (1969) y John Wesley Harding (1967), mi intuición me dice que ni una cosa ni la otra. La música tiene sus mañas.

Así que obviando lo anterior disfrutemos este muy buen trabajo que se nos despliega a lo largo de casi 40 minutos.

Leonardo Bigott



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