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La sofisticada mezcla de jazz y electrónica de Portico Quartet

Portico Quartet Madrid
Fotos. Juan Carlos Ballesta

La exquisita agrupación londinense visitó Madrid como parte del Ciclo Piñata Music Series para ofrecer un maravilloso concierto

Portico Quartet
Concierto en Sala Mon, Madrid
Ciclo Piñata Music Series

(Abril 29, 2022)

Cuando uno se enfrenta a proyectos como Portico Quartet es fácil concluir que siempre habrá espacio para crear un sonido distintivo. ¿A qué suena el grupo londinense?

La respuesta no es tan evidente, ya que su sonido mezcla diversas formas de jazz, varias corrientes de la música electrónica (drum ‘n’ bass, ambient, techno) y un espíritu que combina el riesgo con el carácter hipnótico.

Por supuesto que conociendo los discos se puede entender mejor un concierto como el que ofrecieron Duncan Bellamy (batería, secuencias), Jack Wyllie (saxos, teclados), Milo Fitzpatrick (bajo eléctrico, contrabajo) y Keir Vine (teclados, hang) en una Sala Mon que en principio parecía un tanto desangelada pero que terminó llenándose. Pero no es suficiente conocer la música grabada porque varias de las piezas adquieren otro temperamento sobre un escenario.

Bellamy y Wyllie, los líderes del proyecto, tienen en Fitzpatrick -miembro original ausente durante discos recientes- y en Vine -el más reciente miembro- dos aliados fenomenales.

La propuesta instrumental de Portico Quartet es exquisita, con arreglos y estructuras rítmicas y melódicas sofisticadas, y como tal requiere de atención y silencio para un disfrute pleno. Una parte de los presentes se dedicó casi todo el concierto a conversar y reír, mientras que el resto -la mayoría- se conectó de una manera especial, y a medida que fue avanzando el concierto esa sintonía fue absoluta.

El sonido estuvo cristalino y eso ayudó, a pesar del ruido de fondo, a percibir cada detalle de un grupo que maneja muy bien los cambios del sosiego a la intensidad, y viceversa.

El setlist estuvo conformado por material de tres discos publicados en los últimos cinco años: Art in the Age of Automation (2017), Memory Streams (2019) y Monument (2021). El material de su primera etapa estuvo ausente, en especial del álbum debut de 2007 Knee-Deep in the North Sea que fue nominado a los Mercury Prize e incluido en múltiples listas de lo mejor de aquel año.




El concierto comenzó con dos temas cortos del más reciente disco, “Opening” e “Impressions” y ciertas dudas en la sincronía. Es lo que a veces ocurre cuando se trabaja con secuencias y ejecución orgánica con cierto grado de complejidad rítmica. Las miradas entre los músicos así lo delataban. Nada especialmente grave, pero sí hubo que dejar pasar esos temas para entrar realmente en calor, ellos y el público.

El distintivo sonido del hang (instrumento de percusión creado en Suiza cuyo sonoridad -quizá inspirada en el steelpan trinitario- se produce por vibración) dio inicio a “Signals in the Dusk”, pieza con la que ya se olvidaron las dudas. Sin duda un temazo que permite lucirse especialmente a Wyllie, con una base rítmica ágil y seductora.

Seguimos en ascenso con “Ultraviolet”, otra del nuevo disco, cuyo desarrollo es subyugante. Dio paso a “Beyond Dialogue”, que inicia con el hang y su sonoridad que encanta. Se unió entonces Bellamy con los platillos, mientras Wyllie serpenteaba con su saxo. Tras varios cambios de ritmo, finalmente la pieza se transforma en un interesante techno orgánico con un saxo endemoniado y un bajo envolvente.

Sin descanso comenzaron con “Dissident Gardens”, una de las mejores muestras de la singularidad de su propuesta en la que sonidos acústicos y electrónicos se funden de manera brillante. La pieza nos elevó, nos dejó respirar por segundos, y nos volvió a capturar.

Portico Quartet sabe manejar el hilo conductor a la perfección.

Así, con “Gradient” nos tendieron una confortable alfombra como preparación al tramo final. Lamentablemente fue en este segmento cuando más “shhhh shhhh” se escucharon entre los que ya no soportaban más a los que parecían ajenos a un performance increíble.

Llegó el momento de lucimiento para Bellamy con un complejo solo de batería construido sobre base electrónica que desembocó en el seductor ritmo de “Endless”, que permite a Vine incorporar el hang en plan protagónico y a Wyllie una gran línea de saxo.

Lo mejor estaba aun por llegar.




Fitzpatrick tocando con arco el contrabajo y Wyllie con el saxo alto construyeron un hipnótico puente con cierto aroma oriental, que fue el preámbulo para “Ways of Seeing”, una especie de techno orgánico que sonó mucho más potente que en estudio.

Luego nos soltaron como pretendida despedida otro plato fuerte, “A Luminous Beam”, una fantástica intersección entre drum ‘n’ bass, dub, techno y jazz, que ilustra el alcance de la propuesta de Portico Quartet, en la que podemos escuchar aquí y allá trazos de Jon Hassell, The Orb, Philip Glass, Steve Reich, Spring Heel Jack, Cinematic Orchestra, Radiohead, Toumani Diabate, entre otros.

Regresaron para una última ofrenda: “On The Light”, pieza que se enmarca en un terreno más cercano al jazz preciosista de grupos como GoGo Penguin, y fue sin duda ideal para cerrar.

A pesar de la euforia y las súplicas de muchos para que tocaran un último tema, no salieron más. Una hora y quince de una propuesta que merece toda la atención posible.

Juan Carlos Ballesta


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