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Dark Island: la fascinante mezcla de Pram

Pram Dark Island

En el año 2003 vio la luz el sexto larga duración de la singular y seductora agrupación inglesa, mezcla de pop, trip hop, psicodelia, jazz, exótica y más

Pram
Dark Island

Domino Records. 2003. Inglaterra

Pram es una agrupación que de esas que a veces podemos describir como «un secreto bien guardado».

Sin mucha cobertura en los medios especializados, se fue ganando un espacio en el entorno musical de cierta vanguardia que por momentos se acerca tangencialmente al gusto popular.

Originalmente un proyecto a cuatro manos entre la vocalista/tecladista Rosie Cuckston y el multi-instrumentalista Sam Owen (que toca de todo: guitarra, bajo, flauta, clarinete, acordeón, teclados, etc).

Hoy en día Pram, luego de una carrera intermitente tras Dark Island, se ha convertido en una banda de varios músicos, donde destacan tambien en el «line-up» fijo: Max Simpson (teclados, sampling), Matthew Eaton (guitarra, bajo, teclados) y Nick Sales (zítara, theremin, bajo, teclados, samples), además de otros músicos que tienden a variar de acuerdo a los compromisos de la banda.

Desafortunadamente, ya para el disco más reciente, Across the Meridian (2018), Cuckston no era parte de Pram.

Dark Island formó parte de los mejores discos del año 2003, y debe estar en la lista de cualquier fanático de Stereolab, Broadcast, Laika o Portishead, por mencionar claras referencias sonoras de esta agrupación que mezcla en su propuesta elementos de pop, jazz, dub, trip hop y rock.




«Track of the Cat» abre con redobles de percusión con sonido a madera, y de repente entra la banda completa para darle forma a un tema con reminiscencias de «spagueti western» (a lo Morricone) que capta nuestros oidos.

Un ritmo estable, basado en platillos, marca la pieza, que es interrumpida a ratos por breves lapsos de descontrol sonoro, que rompen la comodidad del ritmo base, en cada vuelta a la melodía se agregan nuevos instrumentos (guitarras, trompetas) para aderezar el arreglo.

Penny Arcade nos lleva a terrenos mas cercanos a Stereolab, en particular por la voz, sobre un acompañamiento musical que tiene parentesco tambien con Portishead o el Moorcheba del primer disco, con un toque de psicodelia a la The Dark Side Of The Moon para completar un track genial.

Sigue “The Pawnbroker”, a ritmo lento, de nuevo basado en ligeros golpes de platillo, con un ligero swing a ritmo de marcha lenta y mas cercano al sonido de Morcheeba, sobre todo por el fraseo de la cantante Rosie Cuckston.

Paper Hats” apunta nuevamente en dirección a Stereolab pero tambien haciendo guiños al sonido clásico de Canterbury, que fuera tan importante para definir la música inglesa de los 70.




Flautas, clarinetes y sonidos electrónicos (algo que suena como un Theremin) abren “Peepshow”, pieza que es un compendio de orquestación, pues luego aparecen trompetas y sintetizadores, sobre acordes de piano eléctrico y escalas de bajo acústico, para ensamblar una suerte de blues instrumental (a la Duke Ellington) de características muy peculiares.

Sigue “Sirocco”, que retorna al sonido Morricone del comienzo, adornado con efectos sonoros de procedencia inidentificable.

En el séptima tema, “The Activist”, retorna la voz de Cuckston, sobre un arreglo de características «circenses» y «gitanas», con limpios punteos de guitarra remarcando una insistente melodía por debajo de la voz y en contrapunto con agudísimas campanas que completan un arpegio repetitivo hasta la mitad de la pieza.

Entonces, repentinamente desaparecen estos instrumentos y son reemplazados por planeadores sonidos sintetizados que convierten la pieza en un viaje psicodélico, que al final llega al mismo destino «circense» que apuntaba al comienzo.




Goodbye” trae uno de los momentos mas logrados del disco, lenta, muy a lo Portishead, sin percusión, basada únicamente en teclados y sonidos electrónicos en los versos y reforzada por discretos punteos de guitarra en los coros.

Leeward” sobrepone distintos motivos melódicos, cual loops, para crear una atmósfera relajada, muy en la onda de las piezas instrumentales de Yo La Tengo en The Sounds of The Sounds of Science de 2002.

Finalmente “Distant Islands” es quizas la pieza mas «alegre» de este trabajo, si es que cabe tal expresión, la voz de Cuckson de nuevo se hace presente sobre un caleidoscopio sonoro, de marimba, acordeón, organo, guitarra y un ritmo de percusión «tribal» tocado con delicadeza sobre los tom-toms.

Pocas bandas contemporáneas suenan tan sensuales y singulares como Pram.

Gabriel Pérez


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