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Rafa Pino y Edward Ramírez desplegando su particular joropo

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Foto: Juan Carlos Ballesta

Rafa Pino y Edward Ramírez

Paraninfo Universidad Metropolitana, Caracas

(Febrero 27, 2016)

En su continuo afán de difusión del amplio universo de la música tradicional venezolana y sus muchas formas, Guataca Producciones ha comenzado a explorar este nuevo espacio que la Universidad Metropolitana recientemente abrió al público caraqueño (ver nuestra reseña de Los Hermanos Naturales, Ladosis #XX). Una sala que se presta para muchas cosas y que en el futuro no lejano puede (y debería) convertirse en un epicentro cultural de la ciudad, tan necesario en estos tiempos que corren.

El dúo que conforman el excepcional cuatrista Edward Ramírez (C4 Trío) y el fantástico cantante/percusionista Rafael Pino, viene trajabando desde hace relativamente poco tiempo, pero ya han demostrado que tienen mucho que ofrecer y que renovar dentro del joropo central (o tuyero), una vertiente de la música venezolana que ambos se han dedicado a estudiar y que, estando tan cerca de la capital, no es conocida en su justa dimensión,

El concierto comenzó con “Pajarillo ocumareño”, con Edward armado de su cuatro con cuerdas de metal construido por el luthier Rafael González, un invento suyo para imitar el sonido del arpa y sustituir el formato “arpa, maraca y buche” por “cuatro, maraca y buche”.

Ese concepto minimalista lleva a configuración dúo la formación joropera, en esta caso con

Pino ejerciendo de maraquero y vocalista, y Ramírez como cuatrista-

Con ese mismo cuatro tocaron “Tu voz” y “El ermitaño”, con breves discursos entre un tema y otro. Empezaron con cierto nerviosismo y siendo apenas dos, no luce bien que en tarima se ubiquen con tanta distancia entre sí, algo que resta calidez. Cercanía física incide en una mejor interacción.

Con el tradicional cuatro de cuerdas de nylon, tocaron “El aguacate”, uno de los mejores de la noche, gracias a una imaginativa letra de Pino. De seguidas invitaron al baterista Adolfo Herrera, mientras Edward agarraba el cuatro eléctrico para interpretar el emblemático joropo de Pablo Estacio y Bacalao Men, “El comegente”, cuyo performance desafortunadamente se vio opacado por los problemas técnicos sufridos por los pedales de efectos del cuatro. No pudieron resolverlos en plena tema a pesar que lo intentaron cuando Edward salió a cambiar las baterías del cuatro mientra Herrera improvisaba un solo. Con Rafa ausente. Edward y Adolfo acometieron “El misterioso”, con Edward pendiente que su cuatro recuperara la sonoridad habitual. Ese detalle afectó la concentración y por lo tanto la fluidez. La adaptación con batería del divertido tema “El enredo” no fue afortunada, ya que la contundencia de Herrera eclipsó a ratos la voz, esencial para entender la historia que se cuenta.

Tras la tormenta, sobrevino la calma con “Amanecer tuyero”, un exquisito tema que evoca la quietud de ese momento del día. Edward entonces explica que el siguiente tema, “Malvada mía”, surgió de un extraño despecho de Rafa. Es uno de los puntos álgidos, tras el cual invitaron a Aquiles Báez, uno de los artífices de Guataca y maestro de Edward y muchos. Con él tocaron “El carrito”, con cuatro eléctrico y guitarra electroacústica.

Para el final dejaron “Viernes de quincena”, tema que lanzaron el pasado año como adelanto del disco que anunciaron para 2016 y durante el cual se levantaron las persianas de la parte trasera de la tarima para disfrutar de la recién llegada noche caraqueña. Esta es uno de las singulares características del paraninfo.

El invento de estos dos músicos caraqueños es sin duda novedoso, una exploración que sin duda seguirá arrojando resultados sorprendentes.

Juan Carlos Ballesta