El 2 de junio de 2017 el conocido ex miembro y cofundador de Pink Floyd publicó su muy político cuarto álbum solista, primero en 25 años
Roger Waters
Is this the life we really want?
Columbia. 2017. Inglaterra
Finalmente Roger Waters encontró la pieza que faltaba para lanzar oficialmente su quinta obra discográfica en estudio llamada ¿Es esta la vida que realmente queremos?, traducción del original en inglés Is this the Life We Really Want?, un álbum conformado por doce temas que fue grabando entre 2010 y el año en curso.
Veinticinco años pasaron desde su anterior disco de estudio enmarcado dentro del rock, Amused To Death (1992) y doce de la ópera Ça Ira (2005)
A sus 73 años de edad, el cofundador de la emblemática banda londinense Pink Floyd, continúa activo y generando jugosos ingresos con fenomenales y fantásticas presentaciones.
Su talento se une esta vez a la del productor de Radiohead, Nigel Godrich, quien además toca teclados, guitarra y también se encarga de los arreglos y sonidos incidentales.
Le acompañan una decena de músicos incluyendo a Joey Waronker, baterista que ha acompañado a Beck, R.E.M, Elliot Smith y Atoms for Peace (el proyecto paralelo de Thom Yorke junto a Flea y Godrich).
La portada no nos dice mucho sobre la música y artísticamente nos propone unas líneas que tachan palabras dejando sólo al descubierto aquellas que dan título al álbum.
El collage de sonidos que encontramos en “When We Were Young” (Cuando éramos jóvenes), inicia con un patrón rítmico y un color que evoca el tic-tac de “Time” de la magna obra The Dark Side of the Moon (1973). Dejando afuera las campanadas, escuchamos voces que emergen de uno y otro canal diciendo:
“Trajes de baño que gotean en el piso y el desagüe / Toldo negro desplegado / Tú puedes – yo puedo – eso es? / Cuando éramos jóvenes podíamos orinar sobre el bote / Una extensión negra en tono alquitrán o lo que sea / No importa mucho / Y las riñas con las chicas antes de entrar en la pubertad / De calcetines gruesos y pastosos en el rugido del alba de la adolescencia”

Cada verso rodeado de sonidos incidentales en lo que conforma el primer minuto y medio y es el umbral de un viaje al recuerdo. Este breve fragmento se mezcla con el segundo tema “Déja vú” entrando con una guitarra acústica en un modo que nos lleva a los días de The Wall (1979) en el tema “Mother”.
La composición se va intensificando con la caída de cada segundo y emerge una hermosa sección de cuerdas con arreglos de David Campbell (Adele, Linkin Park, Michael Jackson) en el punto más alto para luego ir en diminuendo entre piano, guitarra y voces. En el primer verso, Waters nos canta:
“Si hubiese sido Dios / Hubiese reacomodado las venas en la cara para hacerlas / Más resistentes al alcohol y menos propensas al envejecimiento / Si hubiese sido Dios / Hubiera engendrado muchos hijos y no hubiera tenido que sufrir que / Los romanos mataran siquiera a uno de ellos…”

El álbum continúa con “The Last Refugee” (El último refugiado), donde los primeros versos nos dicen:
“Y es también el final de la transmisión por el día jueves, el fin de la transmisión por el año de 1970….”
El tema con una puntuada batería marcando a tiempo lento, va llevando la voz de Roger, quien pese a su edad, mantiene la aspereza que le ha caracterizado pero que al mismo tiempo deja sentir el desgaste, sin complejos, que inexorablemente causa el paso del tiempo. Sin embargo ahí está la fortaleza presente. Una vez más la sección de cuerdas emerge con especial acento y Waters:
“Acuéstate conmigo ahora / Bajo los cielos del limonero / Revélame la pena, lenta sonrisa que / Tus cálidos ojos marrones esconden / Atrapa el dulce flotar de labios poco separados / Y maravíllate al dulce dolor del amor / Oh, rapsodia que me desgarra”.
Esta estrofa nos revela un Waters más poético e introspectivo pero no recurrente en lo bélico como en otros temas.

“Picture That” (Imagínalo), es el cuarto tema del álbum. Musicalmente escuchamos un recurrente motivo con espaciadas explosiones del teclado. Waters pareciera cantar desde el resentimiento o tal vez desde el odio o el recuerdo.
El tema, como es de esperarse, está dentro del lenguaje Pink Floyd con mayor ahínco. El coro es sin duda una de esas marcas de fábricas de la recordada banda. Waters canta:
“… imagina a tu hijo con la mano en el gatillo / Imagina prótesis en Afganistán / Imagina una corte sin un coño de leyes / Imagina retretes sin un desagüe del coño / Imagina un líder sin un coño de inteligencia / Sin un coño de inteligencia, sin un coño de inteligencia / Sin un coño de inteligencia, sin un coño de inteligencia / Sin un coño de inteligencia, sin un coño de inteligencia”

“Broken Bones” (Huesos rotos), el quinto tema, es quizá el más hermoso del álbum. El arreglo de las cuerdas es magistral. Waters vierte toda angustia que genera un pasado del cual la humanidad parece haber aprendido poco, por no decir nada. Drama y nostalgia están presentes.

Ese mismo temperamento se mantiene en la siguiente canción, el tema título (que pudiera ser un homenaje a Bowie por su parecido con el tema «Lazarus«), que inicia con palabras de Donald Trump.
Waters, denuncia con poética postura el deseo del hombre por mantener su status quo a toda costa. El bajista asume una posición política clara contra el líder republicano.

“Bird in a Gale” (Ave en una tempestad), pareciera una metáfora del cautiverio. Una especie de oda a lo ineludible, a la corriente que todo lo arrastra. Waters dice en el coro:
“El perro rasguña a la puerta / El niño se ahoga en el mar / Puedo yo estrellarme en tu piso?

“The Most Beautiful Girl” (La chica mas bella), “Smell the Roses” (Huele las rosas) y “Wait for Her” (Espérala), siguen al ave vapuleada por el viento. La primera mantiene el acento nostálgico que se siente a lo largo del álbum con ese tono de pesadumbre que ha caracterizado parte de la obra de Waters y que en lo personal parece haberle hecho el motivo de su existencia.
Es sin duda un aspecto que nos atañe a todos y tal vez de allí y con su extraordinaria música que derive el éxito que ha cosechado desde sus incipientes años en la psicodelia hasta el presente. “Huele las Rosas” está escrita en el lenguaje más diáfano de Waters, igualmente el tema que le sigue, “Espérala”, donde Waters nos canta:
“Con un cristal incrustado de piedras preciosas / En una piscina entorno a la noche / Entre las rosas perfumadas / Espérala”
Esta estrofa es la primera del poema del famoso poeta palestino Mahmoud Darwish, considerado en la actualidad como el más reconocido dentro del mundo islámico. Roger crea un interesante contraste al incorporar estos hermosos versos de veraniego ambiente con el cual nos va llevando también al final del álbum.



“Oceans Apart” (Oceanos aparte), con su aire marino, sirve como excelente puente entre el tema anterior y la última composición, “Part of me Died” (Murió una parte de mí).
En el primero Roger Waters nos cuenta brevemente con la guitarra acústica y el teclado haciendo de fondo:
“Ella siempre estuvo en mi corazón / Siempre el amor de mi vida / Éramos extraños, océanos separados / Pero cuando la miré a los ojos murió una parte de mí”
El tema continua sin pausa con el final. El verso anterior, en el segmento que da título a este tema, sirve como ritornello para enumerar todas esas partes que afortunadamente han muerto en Waters.
Es la esperanza desde la tristeza y el recuerdo, desde el dolor y lo más profundo del ser humano. Acá vale la pena traducir cada verso y así terminar de compartir esta maravillosa obra:
“La parte que es envidiosa / Fría y desviada / Codiciosa, tramposa / Global, colonial / Sanguinaria, ciega / Inconsciente y mezquina / Enfocada en los límites / Y sacrificio y ovejas / Quema de libros / Excavando hogares / Dada al asesinato selectivo / Con drones
/ Inyecciones letales / Arrestos sin juicios / Visión monocular / Gangrena y limo / Unción y sarcasmo / Asalto común / Autosatisfacción de asesinos heroicos / Levantado en alto / Piratería publicitaria, ataques de ácido / Sobre la mujer por matones y pervertidos y piratas / El arreglo de los votos, la compra del poder / Mentiras desde el púlpito / Violación en la ducha / Mudo, indiferente / Sin sentir vergüenza / Corpulento, importante
/ Mirar malicioso, degenerado / Sentado en la esquina viendo TV / Sordo a los llantos de niños sufriendo / Muerto para el mundo / Sólo viendo el juego / Mirando repeticiones eternas / Perdido de vista, fuera de quicio / Silencio, indiferencia: El crimen final / Pero una parte de mí murió cuando te conocí / Tráeme un plato hondo / Para lavar sus pies /
Tráeme mi último cigarro / Sería mucho mejor morir en sus brazos / Que permanecer / En una vida de arrepentimiento.
Leonardo Bigott




