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50 años de Flat Baroque and Berserk: cuarta joya folk de Roy Harper

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Roy Harper

El 15 de junio de 1970 fue publicado el cuarto disco del gran cantautor británico, convertido en su más exitoso disco hasta el momento

Roy Harper
Flat Baroque and Berserk

Harvest/Chrysalis. 1970. Inglaterra

La trascendencia de esta cuarta obra discográfica del cantautor inglés Roy Harper, además de su excelente calidad musical, es que con ella entra por primera vez en las carteleras del Reino Unido.

Es, además, el primero de ocho discos que el músico grabara para el sello Harvest, uno de los más importantes de la compañía EMI. Este punto de inflexión en la longeva vida artística del influyente músico contiene algunos de sus más significativos temas que ya poco a poco les iré comentando.

En esta oportunidad, Roy Harper nos ofrece cinco piezas por un lado y siete por el otro, para un total de 12 composiciones de variada temática que inician con “Don’t You Grieve” (No te aflijas).

En ella, Roy en parte nos dice: “Fui el mejor amigo del maestro, él fue el único hombre que conocí, ha sido una gran cosecha, y a todos nos emocionó, pero mis labios están sellados por la historia, mi historia contar no puedo, mi nombre es Judas Iscariote, y mi dirección es el infierno, y mi hogar es el infierno…”

No hay mucho que explicar. Guitarra en mano, Roy nos pide que no nos aflijamos.

La extensa “I Hate the White Man” (Odio al hombre blanco), es la segunda pieza del disco. Menos bíblica pero igual de aguda en su planteamiento sobre la igualdad, Harper nos dice: “Lejos, al otro lado del océano, en la tierra de ve y observa, erase un momento para ti y para mí… Donde el viento sopla dulcemente y los mares fluyen con sosiego, y donde el descalzo sueño de vida, puede reír y llorar…”

En una de sus estrofas Harper emplea un poco el canto hablado.

El set sigue con “Feeling All The Saturday”, una de las más breves del disco. “He estado caminando por todas partes, ahora camino de regreso una vez más, he estado riendo en todo mi rostro, me pregunto ¿dónde diablos he estado?… ¿no tomarías mi mano, dividida por mi cerebro? Estoy sintiendo todo el sábado en un vano intento para explicar”

Harper canta con cierto desenfado y culmina como si aún faltara por contar.

En “How Does It Feel?” (¿Cómo se siente?) Harper se cuestiona: “¿cómo se siente ser completamente irreal, cómo se siente ser un votante, cómo se siente ser voluntario, me pregunto quién es, te veo hacer la cola a las afueras de las puertas de San Pedro, podrás sentir la buena fe si vas con la marea, pero no es real…”

Harper canta con un profundo sentimiento. En este punto del repertorio, Roy nos conmueve y nos recuerda un poco a Dylan, sobre todo en la reiterada pregunta.

Cierra la primera parte con el tema “Goodbye”, tres contundentes estrofas con Harper una vez más rasgando su guitarra en esta pieza donde las voces son particularmente atractivas: “Tu consciencia rueda en cada lado de tu rostro, tu silla llena de silencio, tu mano de cordones, te quejas que no debiste haber estado con él cuando las balas recostaron su cabeza, pero es siempre el vivo quien le teme a la idea de la muerte, adiós, me despediré de todos mientras te sientas y te preguntas por qué…”

Haciendo un alto para hurgar en los créditos, encontramos que nuestro celebrado disco fue producido por Peter Jenner y grabado en los Estudios Abbey Road  y Les Cousins de Londres por Phil McDonald y Neil Richmond.

Una alfombra con forma de tigre y Harper en un sofá, es la imagen que John McKenzie ha capturado y Lon Goddard usado para su diseño de portada.

Harper continua en el lado B con el arrepentimiento de un amor perdido en “Another Day”.

Resulta interesante que Peter Gabriel y Kate Bush, quien posteriormente colaboraría con Harper, hicieran una versión en 1979 para un especial televisivo. “La tetera está en la estufa, el sol se ha ido, ella me ofrece té tibetano en una bandeja floreada, está a la puerta, lo quiere hacer, cariñosamente necesita decirlo…”

Este nostálgico tema nos deja escuchar unas cuerdas al fondo con arreglos de David Bedford frecuente colaborador de Harper como arreglista. Uno de los más hermosos del disco.

Davey”, “East of the Sun” y “Tom Tiddler’s Ground” son los tres temas que siguen el repertorio.

En la primera, con Harper arpegiando, escuchamos: “Davey, ¡oh! Davey con conchas de mar en nuestros oídos giramos un entramado de voces, bailamos por años, el ayer nos abandonó. La pieza es tan solo una nostálgica pero sentida estrofa.

En la segunda Harper nos cuenta: “Las abejas se tropiezan, las mariposas dan tumbos, los pájaros observan desde la línea de agua, los cielos la han coronado, el césped crece en torno a ella, sus sueños colman la calma brisa…”

La armónica acentúa con especial afecto este tema folk.  

La tercera pieza es otra de las más llamativas del disco por la flauta dulce de Tony Visconti. Llamada “El terreno de Tom Tidler”, Harper nos canta: “Pensé que habías pasado, pero al final me atrapaste donde sabes que no me canso, y ahora que estás acá y finalmente escuchas, está claro en las alas del amanecer donde comienzas a reír…”

Luego Harper nos canta: “Oye Francesca, no me avisaste, oye Francesca, de puntillas en la mañana, gracias por dejar brillar al sol, gracias por dejarme, por ser toda mía, gracias por ser libre” Es otro breve momento llamado “Francesca”.

A esta le sigue “Song of Ages” con la renombrada arpista Skaila Kanga y en la cual la poesía de Roy nos cuenta: “Hay una casa en la colina en una foto de un álbum, donde él está con su madre cuando me detengo a ver, es un niño del norte con sus largos y dorados cabellos, y su alborotada sonrisa. En la nieve junto a la hoguera donde las noches son largas, puedes escuchar a su papi cantar una vieja canción…”

Culmina nuestro cumpleañero disco con “Hell’s Angels”, tema donde participa The Nice, aquel super trío de finales de los 60 que tenía tras las teclas al inmortal Keith Emerson (†),  al bajista Lee Jackson y el baterista Brian Davison.

En esta pieza, una de las más rockeras de Roy Harper, quien abandona la guitarra acústica a favor de la eléctrica, escuchamos: “Angeles del infierno, ángeles del infierno, si creen que necesitan un mejor negocio ¿por qué no tomas uno?, como los ángeles del infierno, baja tu pié, vámonos de este pueblo…”

La pieza es, para mí, el punto más alto del disco. Keith y Roy van al unísono en buena parte de esta canción.

Amores y desamores, crónica social, política y una poesía que nos invita a especular en ese cálido ambiente que propicia el folk, son algunos de los aspectos que nos hacen querer escuchar nuevamente Flat Baroque and Berserk, una de las grandes joyas de la historia del folk británico.

Leonardo Bigott