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Santiago Bosch: el guerrero galáctico de las teclas

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Santiago Bosch

¡Ná guará! -expresión del estado Lara en Venezuela que denota asombro- ¡Qué musicazo es Santiago Bosch! Es lo menos que puede decirse de él y su obra cuando terminamos de escuchar las diez composiciones de su nueva producción discográfica que, bajo el místico título de Galactic Warrior, nos ofrece este excelente compositor y teclista venezolano nacido en Barquisimeto en 1987.

Leonardo Bigott

En Galactic Warrior, Bosch hace un manejo racional del tiempo de escucha que en sus 46 minutos nos invita a una segunda y tercera oportunidad como resultado de un fluido repertorio, una excelente conexión entre quienes le acompañan, unas piezas bien construidas y, lo mejor de todo, sin pretensiones virtuosas que a veces redundan en un tedio que destruye el verdadero disfrute de una pieza musical.

A eso debe añadírsele un sonido vintage entretejido con elementos modernos que emerge del uso de sus dos instrumentos favoritos, el piano eléctrico Rhodes y el sintetizador mini-Moog, instrumentos extensamente usados en la década de los 70 no sólo en el género del jazz sino de otros como el rock progresivo.

Bosch llega a mis oídos gracias al auspicioso y destacado saxofonista y compositor Rafael Greco, excelso ser humano que por años ha acompañado a legendarias figuras de la música venezolana como Guaco y Guillermo Carrasco.

Santiago es diáfano, sencillo y dispuesto a compartir una buena charla musical. Basta con oírle hablar de Chick Corea, John Mc Laughlin o Herbie Hancock, por mencionar sólo tres fuerzas inspiradoras que le han motivado a labrar su camino musical al que debe sumársele su padre Jaime, músico y personaje de gustos musicales amplios que dieron las primeras influencias a Santiago.

Bosch: un músico con alta formación

Este guaro, como se conocen afectuosamente en Venezuela los oriundos del estado Lara, posee además unas credenciales de altísimo tenor que comenzaron a ser parte de su educación integral como músico en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador –Instituto Pedagógico Barquisimeto, donde obtuvo el título de Profesor en Educación Musical en 2011, aunque desde los 15 años ya componía y se presentaba en conciertos profesionalmente.

Si bien Santiago ya cursaba estudios de piano clásico con tan sólo nueve años de edad, sería la música improvisada y el jazz fusión las que le seducirían para abandonar la más rígida educación clásica y finalmente encontrar la ruta deseada para desarrollarse como músico.

Tras su grado en la UPEL-IPB, obtiene en 2015 el titulo de Piano Performance Magna Cum Laude en la afamada Berklee School of Music, gracias a una beca completa otorgada por esta institución. Entre 2014 y 2015 también fue miembro del prestigioso Berklee Global Jazz Institute y le patrocinó Universitas de Seguros, garantizándose así su permanencia en Estados Unidos como embajador cultural de esta compañía.

En el año 2017, Santiago culmina la maestría en Interpretación de Jazz Contemporáneo participando en el Berklee Global Jazz Institute con una beca completa que le permitió completar dicho programa con el grado de Suma Cum Laude.

Este joven barquisimetano ha participado como líder y acompañante en el Festival Internacional de Jazz de Barquisimeto en los años 2006 al 2010. Es importante destacar que figuras como el flautista Dave Valentín, los bateristas Jason Marsalis y Dennis Chambers, el bajista Jeff Berlin, el pianista Edward Simon, el guitarrista Scott Henderson y otras destacadas celebridades del jazz, fueron parte de este famoso evento que presidía Zuly Perdomo.

En 2010 Santiago, quien actualmente reside en Boston, participó como Embajador Cultural de Estados Unidos en un programa de intercambio sobre las raíces de la música estadounidense, recibiendo además clases magistrales en Chicago, Nashville y Washington, presentándose en la última en el prestigioso Millenium Stage Kennedy Center.

A estas presentaciones se les suma el Festival de Barranquilla en Colombia en 2012, donde tocó junto a Oscar Stagnaro; el Heineken Jazz Fest con la banda de Egui Castrillo plus Berklee en Puerto Rico en 2013; en el Lincoln Center, Dizzy’s Club y Coca-Cola de NYC con Donald Harrison plus Berklee en 2014 y en el legendario 55 Bar de Nueva York donde desde hace dos años se presenta con la banda de Tim Miller.

Ha tocado, grabado y/o recibido clases magistrales con varias luminarias del jazz entre las cuales están la baterista Terry Lynn Carrington, la contrabajista y cellista Esperanza Spalding, los bateristas Jack De Johnette y Cliff Almond, los saxofonistas Kenny Garrett y Jerry Bergonzi, el bajista John Patitucci, el guitarrista Kurt Rosenwinkle y otros.

Bosch: otro de la gran estirpe venezolana de pianistas

Santiago Bosch se une a una respetable lista de exitosos pianistas y compositores venezolanos dentro del jazz entre quienes se encuentran el maestro Gerry Weil, Otmaro Ruíz, Silvano Monasterios, Luis Perdomo, Olegario Díaz, Víctor Mestas, Pedro López, Leonel Ruíz y las hermanas Prisca y Marieva Dávila, por mencionar a algunos.

Este “guerrero galáctico” comparte con Ladosis su nuevo trabajo discográfico donde emplea, además de su consentido Rhodes Mk V, un arsenal de teclados que incluye, entre otros, el Roland D-50, JP-8000 y JV 2080; el Yamaha TX7 y TG77; el Nord G2X; Oberheim Xpander.

En esta oportunidad lidera con su arsenal a un grupo de profesores y amigos relacionados con Berklee y la escena del jazz de la costa noreste de Estados Unidos. Ellos son Tim Miller en la guitarra eléctrica, Tucker Antell y George Garzone en el saxo tenor, Dany Anka en el bajo eléctrico, Juan Ale Saenz en la batería, Darren Barren en la trompeta, Jared Henderson al contrabajo, y Vasilis Kosta en el laouto (laúd griego).

¿Qué importancia tiene para ti incursionar en el mundo discográfico?

Es enorme porque fue a través de los discos que pude conocer ese mundo mágico que es la música. Vengo de esa cultura de escuchar un álbum completo. Espero poder tener en mi discografía una influencia positiva en quien guste de esta música.

¿Cómo surge el álbum? ¿Fueron diez temas grabados exclusivamente para este disco?

Siempre he dicho que un álbum debe tener como mínimo ocho temas. Un poquito más si puedo. Traté de aplicar esa filosofía a este disco. Hay un tema al que llamé “Persecution” que está basada en sintetizadores, específicamente en el ARP 2600 que es un instrumento que aún ofrece muchas posibilidades. Entre eso y otros elementos traté de extender el disco a diez temas. Y lo logré.

¿Cómo formaste el ensamble?

Siempre he considerado que a la hora de tocar debo hacerlo con músicos que están cercanos a mí. Tal es el caso del mexicano Juan Saenz, el baterista, a quien conozco desde hace tiempo y con quien compartí dormitorio. Igualmente sucede con el bajista Dany Anka, paisano y gran amigo. Tim Miller, George Garzone y Darren Barrett son profesores en Berklee y con ellos me une una relación a un nivel ya no de alumno profesor sino más bien de colega.

Soy fan de ellos incluso mucho antes de venirme a Boston. El disco es en sí el producto de mi tesis de maestría. Tucker, Vasilis y Jared son compañeros con quienes he tocado e incluso participado en sus grabaciones, como es el caso de Vasilis.

¿Qué te motivó a escoger el piano eléctrico?

El álbum es 80% eléctrico, con los dos temas finales acústicos. Papá ha sido fan de los sintetizadores y gracias a él, crecí dentro de esa cultura. Considero que Chick Corea es el principal portavoz del Rhodes y siempre me he sentido muy inspirado con su trabajo. Cuando pienso en lo eléctrico pienso en el Rhodes y desde los 16 años, cuando tuve mi primer Rhodes, ha sido así. En mi primer disco también hay una predilección por lo eléctrico. El Rhodes es mi instrumento principal.

¿Quiénes han influido en tu modo de tocar y componer, además de Corea y Mc Laughlin?

Jan Hammer es otra de mis influencias. Igualmente Herbie Hancock y Russelll Ferrante. Son un montón. John Scofield, Allan Holdsworth y por supuesto Miles Davis quien puso a tocar eléctrico a todos esos músicos.

¿Por qué el nombre de Galactic Warrior?

En un sentido filosófico siento que todos somos guerreros. Todos venimos de un origen desconocido aunque se ha intentado explicar con poco éxito. Todos somos miembros de una galaxia, una constelación. Todos, sin importar credo, clase social o raza, estamos en una lucha constante.

Somos guerreros que luchamos por diferentes cosas que no hemos escogido. Todos tenemos que luchar por sobrevivir, por lograr nuestros sueños. Es algo bastante complejo y el disco es un tributo a eso. También quise rendir un tributo a los video juegos con los que crecí, por lo que al “guerrero galáctico” lo veo entonces como un personaje de algún video juego de esos.

Tus composiciones son equilibradas en cuanto a la participación de los músicos. ¿Cómo lo has logrado?

Debo decir muchas gracias. Contar con mis amigos y estos personajes de la música de la escena de Boston ha resultado ser muy bonito para mí. Por un lado Dany y Juan Ale como sección base y por otro mis amigos y profesores. Los escogí porque sabía que estarían a tono con esta música.

También es así con el repertorio ¿Qué puedes decirnos sobre eso?

Hay composiciones que tenían tiempo guardadas y eran sólo ideas que habían que completar. El primer tema representa la idea de una composición explosiva que compuse cuando Dany vino a Boston por primera vez. “Living in the Past” y “Transition” son los temas más viejos. El repertorio fue preparado de manera muy específica. Cada uno tiene su fecha de nacimiento. “Perspective”, “Galactic Warrior”, “Questions” y “Why” son más actuales. Diría que la mayoría son así.

¿Cómo defines Galactic Warrior?

Lo defino como canciones de una banda sonora para un video juego que no existe pero que al mismo tiempo es un tributo a la vida y nuestro rol abstracto porque no sabemos por qué lo tenemos. Igualmente un tributo a Holdsworth, Chick Corea y John Mc Laughlin que han inspirado mi trabajo o el sonido en este disco.

¿Qué significado tiene la atractiva portada?

Mi amigo Arnoldo Porta la creó basado en la información que le di, incluyendo la música. Previamente me había mostrado algunas cosas que no cautivaron mi atención pero luego me presentó éste que sí lo hizo porque vi que los elementos que estaban en la imagen se relacionaban con la música del disco de algún modo.

Santiago BoschBerklee pareciera marcar de modo indeleble a sus egresados. ¿Cómo fue en tu caso?

En mi caso Berklee fue un espacio donde pude poner en practica tocar y relacionarme con otros músicos. Tanto profesores como estudiantes, todos increíbles. El mayor aporte creo que fue darme más trayectoria y todo eso está reflejado en mi obra.

Darren Barret es uno de los que contribuyó a esos aspectos que en algunos casos ya había experimentado con un primer disco llamado Weather Report. Otro elemento importante es que cambié mucho de profesores lo que hizo que no terminará sonando como uno u otro profesor.

En todos estos años de periodismo musical en Venezuela, me he topado con discos que me han marcado por su calidad sonora, su repertorio y originalidad. Suka de Pablo Gil, Modern Jazz Concepts de Julio Mendoza, el homónimo álbum debut de THE Trío (Gonzalo Teppa, Adolfo Herrera, Juan Esquivel), Sojourn de Otmaro Ruíz y Tepuy de Gerry Weil por mencionar algunos. Al igual que tu disco, son altamente gratificantes pero no está el elemento venezolano de un modo explícito o muy evidente. ¿Qué puedes decirnos sobre eso?

De los discos que mencionas Suka de Pablo Gil es un álbum que me encanta mucho así como Tepuy de Gerry, aunque mi favorito es Volao porque en él utiliza la tecnología MIDI. No conozco el de Otmaro pero le he escuchado y me gusta y lo admiro muchísimo. En cuanto al elemento venezolano debo decir que me gusta la música venezolana, sobre todo rítmicamente. Sin embargo, yo no crecí con esa influencia. Era poco lo que se escuchaba en casa.

“Transition” me recuerda mucho al primer CD de Elektric Band de Chic Corea. ¿Qué te impulso a usar la trompeta?

El tema lo compuse para un proyecto en mi segundo semestre en Berklee. Lo que hice fue cambiar un poco la melodía y la idea fue invitar a Darren. Eso fue lo que tuve en mente.

Oyendo “Main Menu” recordé un tema de la banda Ambrosia. ¿Qué otros géneros llaman tu atención?

No conozco la banda que mencionas pero compuse esta pieza muy inspirado en Holdsworth. Quería evocar las sonoridades de Allan. Me gusta un poco cierto rock progresivo clásico como U.K., la música de Bill Bruford, un tema de Gino Vannelli llamado “Santa Rosa”, Zenyatta Mondatta y Regatta De Blanc de The Police, la música de Frank Zappa, “We are the robots” de Kraftwerk, Led Zeppelin IV, Deep Purple Made in Japan, Jean-Luc Ponty, en especial Enigmatic Ocean y Cosmic Messanger, son muchos.

“Questions” es corto y atractivo. Cuéntame de él.

Es un tema breve que quería fuese interesante y tuviera profundidad. La idea la tomé de una introducción de uno de los temas de Romantic Warrior, nombre que por cierto suena al titulo del álbum de Return to Forever pero que es aquí una forma de rendirle un tributo a Chick.

El modo como están esos acordes de dos notas y los intervalos, hace que me guste mucho por esa mezcla de nostalgia con esperanza. El nombre es algo abierto a interpretar. Volviendo a los video juegos decidí incluir acá al laúd griego o laouto de Vasilis Kosta, ha quien ya había escuchado en Berklee. Me llamó la atención y quise usarlo para ofrecer algo diferente por su timbre. Sentí que era interesante incorporarlo.

En “Why” siento un dejo de Miles. ¿Qué puedes decir de esa pieza que cierra el álbum?

No pensé en Miles, más bien es el resultado de la influencia de un maestro de Berklee llamado Hal Crook. La idea era crear la energía que genera tocar con este maestro que cambia de free a standard de un modo inusitado por lo que existe una interesante tensión. Sin embargo, Garzone me dice que le suena más al álbum Maiden Voyage de Herbie Hancock.

¿Qué planeas en lo inmediato?

Seguir tocando, promocionar este disco y trabajar en un nuevo álbum a principios del 2020. También buscar un manager que me programe conciertos.