El 26 de mayo de 1926 nacía en Alton, Illinois, Miles Dewey Davis III, quizá la mayor referencia de la trompeta y uno de los grandes paradigmas del jazz. Miles falleció a a los 65 años, en 1991.
El legado de Miles Davis está en la forma como percibía y fomentaba talentos, a los que incluía en sus orquestas, que llegaron a tener hasta 19 integrantes. Su enorme influencia y su gran creatividad, le inyectaron nuevos bríos al jazz y reescribieron su historia. Sus primeras grabaciones publicadas fueron con Charlie Parker en 1945 y la última en 1990.
Hugo Santaromita
La historia del jazz no puede contarse sin el nombre de Miles Davis, el trompetista que sembró un estilo y forjó el destino de muchas otras figuras del género. Hablar de Davis es referirse a la historia misma de la música, pues se trata de un hombre cuya creatividad apalancó varios episodios brillantes que son ejemplo de innovación.
Miles Davis es uno de los hombres del jazz que más veces logró reinventarse a sí mismo. Para él, cuando un estilo musical tenía nombre propio, ya estaba caduco. Pocos músicos han sido tan innovadores como este trompetista flaco, que se daba aires de arrogante, amante de los autos lujosos y uno de los pocos músicos negros procedentes de una familia acomodada.
Miles y el jazz modal
Davis fue el primer propulsor de lo que se llamó jazz modal. Su Kind of Blue (1959) es el disco de jazz, de estructura modal típica, definitivo para muchos, tras el cual dos de sus acompañantes en la grabación, John Coltrane y Bill Evans, se convertirían en innovadores modales.
Las libertades de la música modal ayudaron a allanar el camino para la radical experimentación estructural del jazz de vanguardia, que empezaría a tomar forma a partir de los años sesenta.
Antes de la llegada de Davis, en los años 50, las improvisaciones de los solistas de jazz se basaban en la clave específica del tema, esto es, en su centro tonal, las notas de sus acordes, el punto de partida al que sus melodías y progresiones de acordes debían volver para producir la sensación de resolución o de haber completado algo.
Las improvisaciones modales diseñadas por Davis se basaron, por el contrario, en modos o escalas, aunque no siempre en las típicas y familiares escalas mayor y menor. La música modal desarrolla casi siempre una sutil tensión producida por el hecho de que las líneas del solo, aunque melódicas, no siempre progresan o se resuelven exactamente como el oyente está acostumbrado a oír.
Los años 40 y 50: el cool y las grandes asociaciones de Miles
Uno de los hitos más relevantes en la etapa “fría” de la carrera de Davis, fue su sociedad con Gil Evans, con quien formó en los años 40 un noneto donde figuraban también el saxofonista Gerry Mulligan y el pianista John Lewis. Una de las características primordiales del jazz “frío” es la ausencia de vibraciones, ello da por resultado una línea melódica de gran pureza.
Esta característica llevó a los aficionados al jazz a la atinada conclusión de que habían existido jazzistas “fríos” aun en las épocas en que se suponía que todo el jazz era “caliente”.
Aunque ese conjunto de Davis sólo vivió el tiempo suficiente para cumplir dos breves compromisos artísticos en 1948, influyó grandemente en los destinos del jazz de los años 50. Los discos que grabó inspiraron a un grupo de jazzistas de California, dirigidos por Shorty Rogers, a tocar dentro de un estilo similar.
Poco después, Gerry Mulligan organizó un célebre cuarteto, también en California, con la participación del trompetista “frío” Chet Baker. Con estos dos grupos, se inició el estilo conocido como “West Coast Sound”.
A fines de los 40, Davis y Evans abrieron el camino al cool jazz y de esa sociedad surgieron los álbumes Birth of the Cool (1949), Miles Ahead (1957), Porgy and Bess (1958) y Sketches of Spain (1959).

Durante un breve periodo, el cool se hizo muy popular sobre todo entre una nueva generación de jóvenes blancos a uno y otro lado del Atlántico. Fueron músicos blancos como Chet Baker, Stan Getz y Gerry Mulligan los que dominaron la escena cool. Todos ellos habían estudiado la música clásica europea. El divorcio al que sometieron al jazz respecto de sus raíces negras llevó a que Miles Davis repudiara más tarde este estilo.
Las primeras dos décadas de la carrera de Davis están marcadas por su proximidad a John Coltrane, e incluyen improvisaciones hoy consideradas clásicas como Milestones (1958) y Kind of Blue (1959), tal vez su obra más importante.

Fue el tiempo en que dio vida a su más célebre sexteto que incluía dos saxofones –Cannonball Adderley y John Coltrane-, el pianista Red Garland -que sería sustituido sucesivamente por Bill Evans y por Wynton Kelly-, el bajista Paul Chambers y el baterista Philly Joe Jones -sustituido luego por Jimmy Cobb.
Davis, que tenía una tendencia natural a tocar con un estilo limpio y sin vibraciones, había sido músico de Charlie Parker, Dizzy Gillespie, y otros exponentes del bebop, pero entre ellos su suave forma de tocar perdía todo valor.
Avanzados ya los años 50 todavía luchaba por romper con su pasado musical. Entonces se volvió a reunir con Gil Evans, quien logró una simbiosis extraordinaria con Davis, que permitió a éste convertirse en uno de los más destacados solistas de esos años.
Davis en los 60: la electrificación y el coqueteo con el rock y el funk
Davis volvió a ser revolucionario. Siempre adelantado, su naturaleza era no quedarse estancado.
Los 60 y 70 fueron una escuela para muchos nuevos jazzistas. No hay que olvidar la etapa en la que convocó a Chick Corea a su agrupación. El pianista fue llamado para reemplazar a Herbie Hancock, y estuvo con Davis durante un periodo muy importante de la banda (1968-1970), quien lo persuadió a tocar el piano Fender Rhodes.
De allí surgieron álbumes de la talla de Filles de Kilimanjaro (1968), In a Silent Way (1969), Bitches Brew (1969), Miles Davis at the Fillmore (1970) y On The Corner (1972)


En esa ruta distinta a las tradicionales Big Bands de los años 50 y 60, muchos músicos introdujeron en sus discos bases rítmicas de rock y funk.
Cannonball Adderley fue el primero de ellos, al fusionar el jazz con el pop, pero no hay duda de que fue Miles Davis quien dio la campanada con su álbum Bitches Brew, en una etapa de plena innovación que atrajo a buena parte del público rockero de la época, pero que comenzó a provocar escozor entre los puristas del jazz. Por ello, Davis fue invitado a tocar en el famoso Isle of Wight Festival de 1970, único jazzista presente en un festival principalmente de rock y folk.

Con todo, esto sirvió para que músicos asociados a Davis lanzaran sus propias agrupaciones de jazz rock: Chick Corea (Circle y luego Return to Forever), John McLaughlin (Mahavishnu Orchestra), Joe Zawinul (Weather Report), Larry Coryell (Eleventh House) y Tony Williams (Lifetime).
Otros músicos de jazz, como Stanley Clarke y Pat Metheny, o de rock, como Jeff Beck, trabajaron en esta misma línea. Esto demuestra la gran influencia que logró el maestro Davis sobre otros músicos.
Davis y la música pop
Su tercer debut, cuando en 1981 ya todos lo creían desaparecido, incluyó acercamientos al pop y emocionó a la juventud fanática de la fusión.
En la obra “100 años del Jazz”, Francisco del Viso, se refería al devaneo de Davis con el rock y el pop en sus últimos años, y señalaba: “Miles Davis ha representado durante muchos años, para los apasionados de jazz moderno, un auténtico estandarte, y ha sido adorado sin reservas, con una fe inquebrantable que no se ha inmutado ni siquiera cuando ya debía verse claro que la bandera había pasado a otras manos. Han sido necesarios varios años de decepciones para que, incluso el más aguerrido ‘davisiano’, se viera obligado a destruir su ídolo, a admitir que la traición era indiscutible”.

Cuando murió, el 28 de septiembre de 1991, Davis había dejado más de 120 grabaciones, incluyendo varias en vivo de las giras que realizó sobre todo en los últimos años por Europa, un continente que se rindió a sus pies.
El legado de Miles Davis está en la forma como percibía y fomentaba talentos, a los que incluía en sus orquestas, que llegaron a tener hasta 19 integrantes. La lista de sus descubrimientos es casi como una enciclopedia del jazz e incluye además de los mencionados John Coltrane, Chick Corea, John McLaughlin, Bill Evans y Tony Williams, a George Coleman, Wayne Shorter, Keith Jarrett, Kenny Garrett, Dave Holland, Lenny White, entre muchos otros.
Sin Davis la historia del jazz no hubiese sido la misma.





