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The Legendary Pink Dots: un infinito e intrigante universo paralelo

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The Legendary Pink Dots

Pocas agrupaciones existen con un universo más intrigante e infinito que la formada en Londres en 1980 por Edward Ka-Spel y The Silverman


The Legendary Pink Dots es un nombre que de entrada incita la curiosidad. Tan largo como extraño, esas palabras juntas representan el iniciático llamado para adentrarse en uno de los universos más particulares de la música de nuestro tiempo, que ocurre paralelo a todo lo demás.

Para 2020, alrededor de 50 discos en estudio, 26 en directo y 39 compilados, sin contar los trabajos solistas y colaboraciones de sus principales integrantes, representa una cantidad que puede lucir excesiva, que dificulta el seguimiento de su trayectoria, pero una vez atrapado por alguna de las innumerables joyas que conforman su discografía se hace imposible parar de escucharlos.

Cada audición es un nuevo descubrimiento. Nunca es tarde para descubrir su singular cosmos. Esto es una guía introductoria.

Juan Carlos Ballesta

 

Formada en Londres en agosto de 1980 por el teclista Phil Knight (The Silverman) y el cantante, letrista y teclista Edward Francis Sharp (aka The Prophet Qa’Spel aka Edward Ka-Spel), quienes se han mantenido como el núcleo creativo hasta el presente, The Legendary Pink Dots comenzó su carrera difundiendo la música en casete, un formato que utilizaron durante varios años, aún después de comenzar a editar LPs.

Eran los tiempos del post punk, una escena que produjo ramificaciones de todo tipo, incluidas algunas de corte experimental que a su vez derivaron en otras con el paso de los años. LPD se inscribía en uno de esos nichos subterráneos, alejados del radar de casi todos los medios y que poco a poco se fue convirtiendo en un culto. Y así se ha mantenido por 40 años.

Edward Ka-Spell
The Legendary Pink Dots por Christian Arnaud. Le Petit Bain, Feb/2020
The Silverman
The Legendary Pink Dots por Christian Arnaud. Le Petit Bain, Feb/2020

Luego de sus primeros trabajos, entre los que destacan Brighter Now (1982), Curse (1983), Faces in the Fire (1984) y The Tower (1984), deciden mudarse a Amsterdam, lo cual introdujo cambios importantes en la formación.

A partir de ese momento establecen una fructífera relación con el emblemático sello discográfico Play it Again Sam (PIAS), editando discos como Asylum (1985), Island of Jewels (1986), Any Day Now (1988), The Golden Age (1989), Four Days (1990), The Crushed Velvet Apocalypse (1990), Maria Dimension (1991), Shadow Weaver (1992), Malachai, Shadow Weaver Part 2 (1993) y 9 Lives to Wonder (1994), todos ellos convertidos en obras maestras de la más siniestra e inquietante psicodelia.

Con elementos cercanos a la música industrial, space rock, ambient music, electrónica cósmica, música concreta, folk apocalíptico, dark synth pop, post-punk, rock progresivo, jazz, noise, pop, rock gótico, polka y vals, con un constante y distintivo tratamiento experimental y avant-garde, LPD ha sorprendido disco tras disco, un mérito del cual pocas agrupaciones pueden ostentar. Y ello sin salir nunca del estatus underground.

Pinceladas de Can, Ash Ra Tempel, Tuxedomoon, Gong, Suicide, The Residents, Cabaret Voltaire, Fad Gadget y otros grupos outsiders pueden percibirse, pero solo como referencias tangenciales.

A comienzos de los años 90 sustituyeron el sonido del violín de Patrick Wright (Patrick Q Paganini) por el avasallador saxo de Niels Van Hoornblower, mientras se les unían también el bajista y batería canadiense Ryan Moore y el guitarrista Martjin De Kleer, sustituyendo a Barry Gray (Stret Majest).

Tras una traumática ruptura con el sello PIAS, deciden firmar con el norteamericano Soleilmoon, un pequeño reducto que funcionaba como discotienda por correo y que se transformó en uno de los epicentros de la vanguardia musical.

El primer disco de la nueva etapa, From Here You´ll Watch the World Go By (1995), fue seguido por otros dos estupendos trabajos: Hallway of the Gods (1997), Nemesis On-Line (1998), y varias compilaciones de la indispensable serie Chemical Playschool.

Con la entrada del nuevo siglo Ryan Moore se retiró para dedicarse a su proyecto de dub Twilight Circus. Sin embargo, la calidoscópica naturaleza del proyecto ayudó a producir un nuevo puñado de sorpresas: A perfect Mystery (2000), el triple CD Chemical Playschool 11/12/13 (2001), el brutal Synesthesia (2002) y los dos gemelos del 2003, All the King´s Men y All The King´s Horses.

El inalterable ritmo de trabajo de sus integrantes, que incluye las carreras en solitario de Ka-Spel y The Silverman, las colaboraciones con The Tear Garden y Mimir, siguió su curso.

Una nueva etapa se abrió, en la que asumieron la edición a través de su propio sello Terminal Kaleidoscope, estableciendo puntuales acuerdos con discográficas como ROIR y Metropolis, al tiempo que impulsaban la distribución y venta a través de su propia plataforma en Bandcamp, en la que pueden encontrarte decenas de títulos y ediciones limitadas en vinilo, CD, casete y vídeo.

Aparte de los reempaques de los discos de la era PIAS, nuevas reediciones en CD de viejos cassettes y grabaciones en vivo, los miembros de LPD nunca han parado de crear y alimentar su particular universo musical.

El 2004 proporcionó otros dos hipnóticos discos de nuevo material: The Whispering Wall y Poppy Variations, ideales para transportarse a otras dimensiones.

Otros cuatro discos esenciales siguieron en la lista, Your Children Placate You from Premature Graves (2006), Alchemical Playschool ( 2006), Plutonium Blonde (2008) y Seconds Late for the Brighton Line (2010), este último sirviendo de enlace con otra nueva década pletórica de material en la que paradójicamente LPD se hizo más esquivo y underground de lo que ya era.

Así, a lo largo de estos años, los incansables Ka-Spel y The Silverman, nos han seguido sorprendiendo con nuevos discos: The Creature That Tasted Sound (2012); cuatro álbumes en el año 2013: Taos Hum, The Gethsemane Option, Code Noir y The Curse of Marie Antoinette; 109 (2014); The Seismic Bleats Of Quantum Sheep (2015); Pages Of Aquarius (2016); 8118 (2018); y Angel in the Detail (2019)

En el 2020, como corresponde a un año tan imprevisible, LPD ha desgranado su producción en entregas de canciones y EPs, entre ellos el Hallowe’en Special 2020

Entrar en el mundo de The Legendary Pink Dots es como visitar el bizarro mundo de Lewis Carroll en Alicia en el País de las Maravillas, un lugar lleno de intrigante poesía y alucinantes atmósferas.

Por 40 años esta sociedad de alquimistas sonoros compuesta por ingleses, holandeses y canadienses ha sido uno de los más consistentes e intrigantes capítulos de la música, una inusual mezcla de psicodelia, ambientes industriales, envolventes melodías, espirálicos ritmos, atmósferas siniestras e inquietantes, intensos textos y maravillosa locura.

The Legendary Pink Dots es mucho más que una banda de culto: es una puerta hacia nuevas e inesperadas percepciones.

Juan Carlos Ballesta



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