Inicio Ahi estuvimos El genuino desparpajo rocanrolero de The Mani-Las en Madrid

El genuino desparpajo rocanrolero de The Mani-Las en Madrid

897
The Mani-Las
Foto: Juan Carlos Ballesta

Presentación del trío femenino de punk y genuino rocanrol The Mani-Las en la Sala 0 de Madrid, en el marco del ciclo SON Estrella Galicia

The Mani-Las

Concierto en Sala 0, Palacio de la Prensa, Madrid

(Octubre 5, 2018)

 

Apenas era el octavo concierto y pareciera que estas tres desenfadas mujeres llevaran años tocando juntas. La química entre Maika Makovski, Olaia Bloom y Mariana Pérez es notable, ni hablar de la calidad como instrumentistas y cantantes.

The Mani-Las juegan con varios elementos y logran resultados notables. Su propuesta se pasea por el punk, el hard rock, el rocanrol macarra y el boogie blues, con referencias que pasan por T. Rex, Patti Smith, Joan Jett, la primera época de PJ Harvey, Haim, The Ramones y más.

En directo no usan bajo de cuatro cuerdas, sino dos guitarras, las dos soberbias Epiphone de Olaia que ejerce de líder y la Squire de Maika, en un rol más rítmico y afinada más hacia la sonoridad de un bajo. Detrás de ellas Mariana demuestra una habilidad tremenda en la batería, y además aporta unos estupendos coros. Las tres poseen una sensualidad intrínseca, cada una en su estilo, que aflora durante todo el show.

Rock and Roll”, abrió el concierto con una fuerza telúrica que de entrada pone la pauta y hace recordar a la Patti Smith de “Rock and Roll Nigger”. De inmediato lanzaron otro zarpazo rocanrolero irremediablemente contagioso, “Carry Your Baby”. Dos canciones y ya todos los presentes habían conectado. “Burning School”, nos trajo a la mente a Haim, con el pegadizo coro que realizan Maika y Olaia en el mismo micrófono.

Call Me” es una de las más punketas, con reminiscencias de Blondie, con un juguetón coro y la presencia por primera vez de “Manilo”, el gorila bailarín, que la verdad no aporta mayor cosa más allá de cierto recurso humorístico bastante simplón. No les hace falta. Despedido el primate, Maika arranca tocando las cuerdas graves de la guitarra para introducir el divertido tema “Electric Cat”, con Olaia asumiendo la voz líder.

El comienzo a triple voz de “In My Heart”, que rápidamente desemboca en un riff guitarrero de aroma setentero muy a lo Cheap Trick, es quizá uno de los temas más libidinosos y seductores, cosa que se les da fácil. El tema lo concatenan con “Wake Up”, uno de los momentos más “girlish”, con el coro repetido “wake up little Suzie”, que va de lo melódico a lo salvaje y contiene uno de los solos de Bloom mas efectivos.

La siguió “Don´t  You Want my Lovin’” un rock garagero que es inevitable bailar. Ya para ese momento el concierto era un jolgorio, en especial cuando Mariana anuncia el comienzo del siguiente tema, “Someone” y Maika deja su guitarra en el piso para comenzar a bailar y moverse frenéticamente entre el público, dejando al mando a Olaia.

Makovski  se desdobla de manera sorprendente. Abandona su faceta de cantautora, sobria e intensa, para convertirse en una riot grlll capaz de las situaciones más alocadas. Durante los nueve minutos del tema, la tarima se transforma en un caos controlado. En mitad del tema, Maika anuncia que tiene hambre y pregunta si alguien tiene algo que darle.

Aparece un envase familiar de palomitas de maíz y de forma compulsiva comienza a comerlas y lanzarlas al aire, dejando el piso repleto de ellas. Con la boca llena trataba de cantar. Fue sin duda, una alocada catarsis, en medio de la cual Olaia se ausentó brevemente para, tras romperse una cuerda, cambiar de una Epiphone Studio a  otra de cuerpo ancho, dejando ese tiempo a Mariana improvisando.

De ahí en adelante todo fue una montaña rusa. “She Said”, “The Girl”, “Sex Beat” (revision del teme de The Gun Club), la gran versión del clásico del doo wop de The Exciters, “He´s Got the Power”… y dos cachetazos finales, “I Can Do It” y “Don´t Mess with My Man”, con la estrofa “no me toques los ovarios”.

Nadie debería perderse a este power trío de armas tomar. Su horizonte es infinito. Han llegado como un terremoto sonoro con continuas réplicas. Su tinglado lo atienden ellas mismas. Un segundo después de los últimos acordes, abandonaron los instrumentos y se dirigieron corriendo a la entrada a vender su mercancía, que por ahora son camisetas y un poster. El disco debut se espera con ansias. Una gran apuesta de SON Estrella Galicia.

Juan Carlos Ballesta (Texto, fotos y video)