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Flowers At The Scene: el exquisito nuevo disco de Tim Bowness

Tim Bowness

El inquieto y reconocible cantautor británico, parte de No Man con Steven Wilson, y otros proyectos, publicó su estupendo quinto álbum el 1 de marzo de 2019

Tim Bowness
Flowers at the Scene

Inside Out Music. 2019. Inglaterra

La figura de Tim Bowness quizá no sea tan conocida, pero su valor es inmenso. Comenzó su carrera a finales de los años 80 con el dúo No Man, junto al hoy en día famoso músico y productor Steven Wilson, con el cual editó seis álbumes de estudio y varios compilados.

A lo largo de los años, Bowness ha sido partícipe de interesantes proyectos, entre ellos Henry Fool, Darkroom, Centrozoon, Memories of Machines, Samuel Smiles, ha realizado álbumes con Richard Barbieri, Peter Chilvers y colaborado con una larga lista de músicos.

Su carrera en solitario comenzó en 2004 con My Hotel Year, con colaboraciones como la de Hugh Hopper (Soft Machine) y Roger Eno, y diez años después fue realmente que comenzó a tomarse en serio su faceta solista con la fantástica dupla de Abandoned Dancehall Dreams (2014) y Stupid Things That Mean The World (2015), con participaciones notables como la de Pat Mastellotto, Colin Edwin, Richard Barbieri, Peter Hammill, Phil Manzanera y David Rhodes.

Otro gran disco fue Lost In The Ghost Light (2017), un álbum conceptual que además de sus colaboradores habituales, contó con la aparición de Ian Anderson (Jethro Tull) y Kit Watkins (Happy The Man/ Camel), dejando la mesa servida para esta nueva obra, Flowers at the Scene (2019).




Si una cosa ha caracterizado a Bowness es su capacidad para construir ambientaciones a medio camino entre el art rock de aroma nocturno y el post rock más paisajista, con cierto coqueteo con el rock progresivo, todo ello sin pasar de cierta línea imaginaria que no lo ancla a ninguna categoría en especial y que en realidad lo ubica en el vasto terreno de la canción de autor. Su voz dulce y melódica define su discurso, aunque siempre da suficiente cabida a la instrumentación.

Este quinto disco es una maravillosa muestra de sensibilidad, distribuida a lo largo de 11 canciones y 42 minutos que se hacen cortos. De nuevo mezclado por su amigo Steven Wilson, el disco cuenta otra vez con participaciones insignes como Dylan Howe (hijo de Steve), Jim Matheos, Peter Hammill, Kevin Godley y Andy Partridge.

I Go Deeper” inicia el disco con un espíritu cercano al rock progresivo más gentil, con una estupenda base rítmica compuesta por Tom Atherton (batería) y Colin Edwin (bajo).

En “The Train Than Pulled Away” aparece su característico estilo nocturno, lluvioso, en el que destacan los arreglos de cuerdas realizados por Alistair Murphy y ejecutados por Fran Broady (violín).

Rainmark” comienza con un ukulele tocado por Bowness, su voz y el sintetizador de Brian Hulse, a quienes se une la trompeta de Ian Dixon, que enfatiza un cierto carácter melancólico en la que, sin duda, es una de las mejores piezas del disco.

Sigue “Not Married Anymore”, el momento más sosegado y nostálgico, atmósfera ligada con el confesional título.




El tema que le da nombre al álbum, es conducida por una ágil batería que es acompañada por el contrabajo de David K Jones, la cual posee una fantástica melodía que refuerza la guitarra solista de Matheos.

It’s The World”, tiene un vínculo con Van Der Graaf Generaror notable, ya que Peter Hammill se encarga del áspero riff de guitarra y de sus distintivos coros construidos con varias capas de su voz.

Aquí Steven Wilson se encarga del sinte y junto a la fenomenal base rítmica de Edwin y Atherton, logran una pieza realmente redonda. Contrasta con la dulzura de “Borderline”, con magnificas armonías vocales aportadas por David Longdon -además de flauta y melódica- y la trompeta con sordina de Dixon. Es una composición que Bowness comparte con Roger Eno, quien, sin embargo, no participa como músico.

Con una base rítmica distinta compuesta por Charles Grimsdale (batería) y David K. Jones (bajo), y los magníficos sintetizadores de Hulse, “Ghostlike”, se desarrolla desde un ambiente tribal con cierta tensión a una parte final progresiva de altos quilates que concluye con una evocadora trompeta que sirve de preámbulo para la exquisita “The War On Me”, pieza en la que menos músicos participan (solo Edwin en el contrabajo y Hulse en guitarras, sintes y programaciones).




Los dos temas finales son especiales. En “Killing to Survive” vuelven a aparecer los coros de Hammill, pero esta vez el tema es más gentil, de cierta épica, gracias al violín de Fran Broady y la guitarra arpegiada de Hulse, quien vuelve a compartir créditos en la composición con Bowness, como en buena parte del disco.

What Lies Here”, cuenta con la participación especial en la guitarra de Andy Partridge (XTC) y los estupendos coros de Kevin Godley (10cc), resultando en un cierre ideal para el álbum. Es una pieza de aroma nostálgico.

El diseño de arte del propio Bowness, con las impresionistas pinturas de Jarrod Gosling, son la perfecta presentación para este puñado de once canciones de alta factura con las que Tim Bowness nos vuelve a recordar su gran talento y buen gusto.

Juan Carlos Ballesta

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