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Mule Variations: el exitoso retorno de Tom Waits al estudio

Tom Waits Mule Variations

El 16 de abril de 1999, fue publicado el 13er disco en estudio del emblemático músico estadounidense, fructífero retorno que convirtió a esta obra en una pieza indispensable

Tom Waits
Mule Variations

ANTI- Records. 1999. EE.UU.

 
Si hay un músico en este mundo que ha roto todos los esquemas, ese es el californiano Thomas Alan Waits, cantautor poseedor de una de las voces más distintivas de la música popular y conocido no sólo por su dilatada trayectoria musical sino también por su carrera actoral.

Este emblemático artista nacido el 7 de diciembre de 1949 en Pomona, California, tiene a la fecha una obra discográfica que abarca unos 17 álbumes, dos soundtracks, dos discos en directo, siete compilados y un box set de tres discos de material que no aparece en LPs.

Su desafiante e inconfundible voz y estilo han sido descritos empleando diversos adjetivos que no logran atinar con entera precisión una obra influida por el jazz, el Delta blues, el rock, el funk, la ópera, el vaudeville y en sus inicios, el folk, por citar algunos géneros.

Corrosiva, provocadora y transgresora, bien podrían darnos una idea del territorio al que nos adentramos al momento de escuchar la música de Tom Waits, una que con notoria frecuencia acaricia nuestros oídos experimentando nuevos caminos a través de historias que retan al intelecto de quienes la escuchamos.




Es, como la música de Bob Dylan, una clara invitación a la reflexión introspectiva diaria. No existe, en mi humilde fonoteca, un autor de características tan únicas como las que Waits exhibe en sus siempre controversiales composiciones.

Este disco representa, luego de siete años de ausencia, el regreso a los estudios de grabación de este enigmático personaje que desde 1973 no ha dejado de movernos las fibras más profundas de nuestra existencia.

Su alejamiento de poco más de un lustro -tras The Black Rider (1993) y Bone Machine (1992)- tiene en Mule Variations su punto final, un silencio solo superado por el actual que lo mantiene sin nuevo material desde 2011 cuando editó Bad of Me.

Influido por Bob Dylan y la Beat Generation, debemos recordar las raíces de la música folk de este genial músico que con este disco que abre un nuevo mundo de posibilidades a través de 16 composiciones coescritas en su mayoría por su compañera de viaje, Kathleen Brennan, con quien también produjo este estupendo álbum que incluye una pléyade de notables músicos.

Nuestro primer contacto con Mule Variations es la opaca imagen fotográfica de Waits tomada por Matt Mahurin, umbral del primer tema que lleva por nombre “Big In Japan” y cuyo audio ingeniero, como el resto del disco fue Oz Fritz.

En esta pieza participan Ralph Carney (saxo, trompeta), Les Claypool (bajo), Larry LaLonde (guitarra), Bryan “Brain” Mantia y Tom Waits (voz, guitarra), es decir, dos tercios de la agrupación Primus.

La cáustica melodía nos dice en sus versos: “Tengo el estilo, pero no la gracia / Tengo la ropa, pero no la cara / Tengo el pan, pero no la mantequilla / Tengo la ventana, pero no la persiana… 

En sus cuatro minutos, Waits demuestra esa cualidad sonora industrial que define buena parte de su estilo.




Sigue “Lowside of The Road”, tema de tres minutos donde Tom interpreta la guitarra y un instrumento electrónico de teclas llamado optigan.

Le acompaña Chris Grady (trompeta), para decirnos: “Estoy en un ascensor negro bajando / El pequeño Joe de Kokomo, cae al suelo con un traqueteo / Los dados se ríen del hombre que arrojó / Estoy rodando hacia el lado bajo del camino…

Acto seguido escuchamos “Hold On”, única pieza publicada como sencillo. Le acompañan, además de su guitarra, Joe Gore (guitarra), Steven Hodges (percusión), Marc Ribot (guitarra), Larry Taylor (bajo), quien toca también en los tres temas que siguen.

Colgaron un cartel en nuestro pueblo / «Si lo vives bien, no lo vivirás mal» / Entonces ella se fue de Monte Río, hijo…

“Get Behind The Mule” es otro interesante tema de siete minutos en el cual el nativo de Pomona es acompañado por Steve Hodges (percusión).

Nos dice Waits: “Molly, maldita sea, hirió a Jimmy el Arpa / Con una pequeña pistola horrible y un lazo ella va al fondo y ella se va por el desagüe / Dijo que no era lo suficientemente grande para cargarlo

Esta composición es seguida de la triste “House Where Nobody Lives”, donde con un mínimo acompañamiento Tom Waits nos canta: “Hay una casa en mi cuadra que está abandonada y fría / La gente se mudó hace mucho tiempo / Y se llevaron todas sus cosas y nunca regresaron / Parece que está embrujado con las ventanas todas rotas / Todos la llaman la casa. La casa donde nadie vive

El californiano canta, toca el piano y es acompañado por Ribot y Taylor en las guitarras líder y rítmica, respectivamente.




“Cold Water” es la sexta canción del repertorio. En ella participa el baterista Christopher Marvin mientras Tom nos canta sobre una situación que involucra a la policía

De seguidas otro nostálgico tema llamado “Pony”, cuya primera estrofa nos dice: “Lo he visto todo chicos, he estado en todas partes / He estado en todas partes en todo el mundo / Monté la línea alta con Old Blind Darby / Bailé muy lento con Ida Jane / Estaba lleno de asombro cuando dejé Murfreesboro / Ahora estoy lleno de huecos en Maxwell Street

El legendario John Hammond toca la armónica de 10 orificios (blues harp) y Smokey Hormel, quien ya había tocado la guitarra en el cuarto tema, destaca acá con el dobro, una guitarra con cuerpo de metal.

El músico también tocó dos instrumentos de cuerdas africanos (chumbus y dousengoni) para dar así otros colores y texturas en otros temas del set

En la experimental “What’s He Building”, Waits explora el mundo de la narrativa y la música incidental para abrirse paso con otra no menos experimental “Black Market Baby”, donde Tom toca el chamberlin y cuyo temperamento le hace parecer una marcha fúnebre sureña.

El autor ha requerido los talentos del baterista Andrew Borger.

Ella vive en una casa / Eso está muy lejos del camino / Hay un hombre con una linterna / Y él lleva su alma / Una estufa de carbón y una cama / Una sartén y un perro




El disco sigue con “Eyeball Kid”, tema en el cual Carney toca el clarinete bajo, Greg Cohen la percusión y DJ M. Mark “The III Media” Reitman” el tocadisco. Este último ya había participado como tal en los temas 8, 9 y retornará en el tema 14. La rítmica ostinada de esta pieza es un plus para variar aún más el repertorio.

Es un tema asfixiantemente interesante que contrasta con el delicado “Picture In A Frame” que nos cautiva con el intro de piano y donde Ralph Carney toca el saxo alto, Greg Cohen el contrabajo y Nik Phelps el saxo barítono.

Vale destacar la participación del contrafagot interpretado por Larry Rhodes y la intervención del Wings Over Jordan Gospel, Bali Eternal

Acercándonos al final, escuchamos: “Bueno, no voy a la iglesia el domingo / No me arrodilles para orar / No memorizo los libros de la Biblia / Tengo mi propia manera especial / Sé que Jesús me ama / Tal vez solo un poquito más / Me arrodillo todos los domingos / En la tienda de dulces de Zerelda Lee / Bueno, no voy a la iglesia el domingo / No mw arrodillo para orar / No memorizo los libros de la Biblia / Tengo mi propia manera especial / Sé que Jesús me ama / Tal vez solo un poquito más / Me arrodillo todos los domingos / En la tienda de dulces de Zerelda Lee…”, nos canta Waits en la confesional “Chocolate Jesus”, uno de los momentos álgidos del disco.

Después interpreta “Georgia Lee”, un tema que inicia con el piano y en el cual destacan Linda Deluca-Ghidossi al violín y el bajista Dalton Dillingham III.




“Filipino Box, Spring Hog” es otro de esos ásperos temas donde destaca una vez más el armonicista Charlie Musselwhite quien retornará para cerrar el disco.

Otros músicos que participan en esta pieza son el trompetista Chris Grady y Jacquire King en la programación.

Luego Waits a piano y voz nos canta con añoranza “Take It With Me”: “El teléfono está descolgado, nadie sabe dónde estamos / Ha pasado mucho tiempo desde que bebí champán / El océano es azul, tan azul como tus ojos / Me lo llevaré conmigo cuando vaya

Finalmente, Waits cierra el magnífico repertorio de este disco indispensable con “Come On Up To The House”, acompañado de Charlie, Phelps y Taylor. “Bueno, la luna está rota y el cielo está agrietado / Sube a la casa / Lo único que puedes ver es todo lo que te falta / Sube a la casa”, nos dice Tom Waits.

Vayamos a 1999, el año final del siglo 20, para disfrutar de este sensacional trabajo de un artista único.

Leonardo Bigott