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45 años de “Birds of Fire”, el ardiente vuelo de Mahavishnu Orchestra

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Mahavishnu Orchestra

Mahavishnu Orchestra

Birds of Fire

CBS. 1973. EE UU

 

Mahavishnu Orchestra es uno de esos raros grupos musicales que desafían toda clasificación posible. Lo más justo es decir que, en sí, es un género mismo.

Encarnada en diferentes músicos que la vivieron en una u otra década desde 1971, esta original y multinacional agrupación tuvo como constante elemento al legendario y virtuoso guitarrista inglés John McLaughlin, cuyo prosódico estilo marcó uno de los hitos más importantes dentro del jazz, la fusión y, por extensión, el rock progresivo. Luminarias como Jean-Luc Ponty (violín), Billy Cobham (batería), Gayle Morán (voz), Jerry Goodman (violín) y Jan Hammer (teclas), fueron algunos de los afortunados en formar parte de una propuesta musical compleja, espontánea e innovadora que fue en parte el resultado de las influencias del gran trompetista estadounidense Miles Davis. Weather Report y Return to Forever, cada una con sus particularidades, serían las otras con un lenguaje sonoro de similares características.

A lo largo de 41 minutos, este “Pájaro de fuego” ofrece algunos de los más provocativos momentos que hayamos podido escuchar a la fecha. Menos experimental que algunos de los trabajos de Frank Zappa y varias propuestas europeas dentro de la escena inglesa (Canterbury), Mahavishnu resultaba en ocasiones más delicado y atractivo. Sin embargo, era la espontaneidad, la libertad musical, las frases asindéticas contrastadas con formas menos arriesgadas pero igualmente retadoras, algo que Zawinul logró con efectividad en el icónico Heavy Weather de Weather Report tiempo después (1974).

Es así como bajo el ingenio sonoro de Kent Scott, McLaughlin, Rick Laird (bajo), Cobham (batería), Hammer (teclas) y Goodman (violín), refinaron 10 temas que inician el set con el tema titulo en el cual Cobham nos introduce con un gong para que Goodman y McLaughlin, nos den buena parte de sus virtuosos talentos.

La banda mantiene la fórmula del primer álbum, Inner Mountain Flame (1971), donde John compone todas las piezas perodeja suficiente espacio para que el resto libere todo el potencial musical que posee. La segunda pieza, “Miles Beyond”, es una venia al legendario trompetista mencionado, en cuya banda tocara McLaughlin. Hammer inicia con algunos acordes que parecieran indicar un camino medianamente sereno pero es entonces cuando John irrumpe con un sonido áspero al que se le suma Goodman y donde un estallido sonoro nos sumerge en una descarga agobiante.

Celestial Terrestrial Commuters” semeja, en su acentuación y en algunas frases a “Lark’s Tongues in Aspic II” de King Crimson, del homónimo LP que fue editado tan sólo 5 días antes de éste. Al tema de McLaughlin le sigue un breve pasaje de 24 segundos llamado “Sapphire Bullets of Pure Love” (Balas zafiro de amor puro) y que nos puede dar la impresión de la llegada de una nave alienígena. Es entonces cuando llega “Thousand Island Park” con una ligera brisa barroca donde Hammer es cómplice. Es, como composición, uno de los puntos álgidos del álbum.

La hermosa “Hope” (Esperanza), con Goodman en la primera parte, posee un sonido corpulento digno de algunos de los momentos más estelares del progrock. Cobham es copartícipe de esta elocuente pieza construida sobre una frase que se repite con ligeras variantes. El piano de Hammer se cuela entre ellas a lo largo de dos minutos. Mahavishnu prosigue con “One Word” que, caracterizada por su dinámica, nos da la oportunidad de escuchar al bajista irlandés Rick Laird y a Jan Hammer con McLaughlin en un tete a tete de clara textura roquera. El baterista panameño queda solo para demostrar por que era y sigue siendo tan influyente. Su densa discografía nos recuerda a su álbum seminal Spectrum que es un hito para muchos bateristas en el mundo, entre ellos Mike Portnoy y el venezolano Nelson Sardá. El tema, el más extenso del álbum, es otro momento álgido del repertorio.

Otro marcado contraste está en la siguiente pieza, “Sanctuary”, donde Hammer es particularmente notorio. De temperamento medianamente dramático, McLaughlin pareciera tocar una suerte de lamento que es seguido de “Open Country Joe”, tema “country” al mejor estilo Mahavishnu y donde, como era de esperarse, destaca el sonido del violín de Jerry Goodman.

El álbum culmina con la acompasada “Resolution” que va creciendo en expectativa hasta un punto de no retorno que pareciera tampoco resolver, al menos como yo esperaba, pero que indudablemente me atrapa.

Mahavishnu Orchestra se mantiene en el recuerdo como una de las bandas pioneras del jazz fusión – lo que sea que eso signifique – y tal vez sea, dentro del próximo lustro, el corolario del ya legendario John McLaughlin.

Leonardo Bigott