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45 años de “Houses of The Holy”, el disco que expandió el sonido de Led Zeppelin

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Led Zeppelin

Led Zeppelin

Houses of the Holy

Atlantic. 1973. Inglaterra

 

El quinto disco del cuarteto londinense generó grandes y naturales expectativas al tratarse del álbum que seguía al más exitoso y emblemático de toda su carrera, editado en 1971, con “Stairway to Heaven” y “Black Dog” como puntas de lanza. Led Zeppelin había crecido de forma exponencial y su popularidad era ya planetaria. De tocar en pequeños locales había pasado a grandes recintos, arenas y estadios. Los tiempos en los que el blues dominaba su música comenzaban a ceder en favor de un sonido más experimental y expansivo en el que sintetizadores, mellotrón y piano eléctrico ganaron protagonismo de la mano del bajista John Paul Jones.

Houses of the Holy es, a no dudarlo, el disco más elaborado, un auténtico punto de inflexión. Fue concebido en un largo período que comenzó en diciembre de 1971 y terminó 9 meses después, en agosto de 1972. La mayoría de las canciones habían tomado su forma original en los estudios caseros de Jones y el guitarrista Jimmy Page, con algunas ideas surgidas durante el tiempo en Headly Grange, la casa donde se gestó el cuarto disco (al que nunca pusieron nombre pero que se conoce como IV). Los temas fueron pulidos y grabados en los estudios Electric Ladyland de Nueva York, en los Olympic Studios de Londres y sobre todo en el Rolling Stones Mobile Studio ubicado en Stargroves, la casa de Mick Jagger en el condado de Hampshire. Fue el primer álbum al que pusieron un nombre específico y no un número romano correlativo, aunque como el anterior, tampoco fue escrito en el arte de la carátula diseñada por Hipgnosis, la cual causó controversia por las imágenes de niños desnudos escalando el Giant´s Causeway, la formación volcánica en Irlanda del Norte.

El disco lo abre la intrincada “The Song´s Remains the Same”, con múltiples capas de guitarras que a veces recuerdan a Steve Howe con Yes, una base rítmica que pasa del frenesí a la calma bluesera, y la voz de Robert Plant en uno de sus performance más agudos. Es la puerta de entrada a un mundo de sorpresas que prosigue con la maravillosa “The Rain Song”, cuyo pasaje introductorio con guitarra acústica y mellotrón fue en su momento una exquisitez inesperada. Y no fue el único en el disco.

La guitarra acústica inicia “Over the Hill and Far Away”, introduciendo el sonido folk que ya habían abordado en discos previos, antes que el tema adquiera un pegadizo ritmo ligeramente funky. El inimitable John Bonham arranca “The Crunge” y su ritmo sincopado lo refuerza la guitarra funky de Page mientras Plant canta en plan en plan soul y Jones introduce el sintetizador. El tema lo componen los cuatro a partir de sesiones de jammings y la influencia para entonces de James Brown.

El lado B lo abre “Dancing Days”, inspirada en una melodía india que Plant y Page oyeron en un viaje a Bombay. Fue editada como single, uno de los quince que publicó Led Zeppelin en toda su historia. Otra de las novedades de Houses of The Holy fue la influencia reggae en “D’yer Mak’er” (nombre que significa Jamaica, pronunciado a lo inglés), pieza que nunca tocaron completa en concierto y que los fans jamás se tomaron en serio. Es una de las pocas en las que comparten composición los cuatro.

En contraposición, “No Quarter” es uno de los temas más profundos y maravillosos de Led Zeppelin. El piano eléctrico Fender Rhodes de Jones y la guitarra distorsionada de Page llevan el liderazgo, mientras Plant ofrece una sus más sentidas interpretaciones con su voz ligeramente tratada. Además, el versátil Jones ejecuta el Moog Taurus en lugar del bajo. El cierre del álbum es con la intensa “The Ocean”, con uno de esos ritmos contundentes de Bonham que dialoga muy bien con los riffs de Page, mientras la voz de Plant se mueve en su punto de agudeza máxima.

Durante la gira que lo acompañó fueron filmadas las tres presentaciones en el Madison Square Garden de Nueva York en octubre de 1973, que formaron parte del filme “The Songs Remain the Same” dirigido por Peter Clifton y Joe Massot, el cual se estrenó tres años después. Paradójicamente la canción que da título al disco fue dejada afuera y posteriomente incluida en el siguiente doble LP, Physical Graffiti (1975).

Luego de 45 años, Houses of The Holy sigue generando interés y admiración. Cuando un disco logra, después de tanto tiempo, generar aún la necesidad de ser escuchado, ha pasado a la historia.

Juan Carlos Ballesta