En medio de la presión discográfico que presentaba un futuro incierto, la banda inglesa liderada por Barry Andrews dio un interesante viraje hacia el funk
Shriekback
Go Bang!
Island. 1988. EE. UU.
Una de las más inclasificables agrupaciones surgidas de la vorágine post punk en Inglaterra es, sin lugar a dudas, Shriekback.
Formada en 1981 por dos músicos con una importante historia previa, el teclista Barry Andrews (XTC, The League of Gentlemen) y el bajista Dave Allen (Gang of Four), desde un comienzo su sonido se distinguió por su bizarro tratamiento del funk y el swing a través de la estética post punk.
A ellos se unió primero el guitarrista Carl Marsh, quien participó en los dos primeros álbumes, Care (1983) y Jam Science (1984), y el baterista Martyn Barker que entró en la formación a partir del segundo.
Durante la grabación del estupendo Oil and Gold (1985), Marsh fue sustituido por Mike Cozzi, asumiendo Andrews el rol de vocalista a partir de ese momento. Así grabaron el fenomenal y probablemente mejor disco de su discografía, Big Night Music (1986), tras del cual Allen se fue y el grupo quedó orbitando alrededor de Andrews hasta el presente.
Presionados por el sello Island Records, con el cual habían firmado, la necesidad de tener algún éxito se convirtió en una necesidad y al mismo tiempo en una fuente de tensiones.
Go Bang! (1988) se concibió con esa espada de Damocles pendiendo principalmente sobre Andrews, por lo cual el resultado fue un disco más comercial que los anteriores. Allen fue sustituido por el soberbio bajista estadounidense Doug Wimbish (Living Colour, Tackhead) y eso produjo un sonido más funky, a lo que se unieron las voces de Sarah y Wendy Partridge, cuya participación fue vital en el sonido.
“Intoxication”, el tema que abría el disco, se convirtió en el éxito que tanto buscaban, llegando hasta el puesto #6 en la recién inaugurada cartelera de “Modern Rock”, seguida por “Shark Walk”, con el sonido libidinoso que caracterizó los dos discos anteriores.
“Over the Wire”, es otro tema que refleja la orientación funky-soul, un groove que domina el disco. “New Man” podría recordar a grupos de los 80 como Fine Young Cannibals o Thompson Twins, pero con el veneno propio de la voz de Andrews.
Uno de los temas más interesantes es “Nighttown”, quizá porque se mueve en un terreno más sinuoso, tal como los trabajos previos.
“Go Bang” es una especie de swing siniestro con Andrews apoyado por las voces de las Partridge, al cual sigue “Big Fun”, canción que escuchada a la distancia de más de 30 años podría ser de Inxs o Midnight Oil.
Una sorpresa fue la versión del clásico disco-funk de KC & The Sunshine Band, “Get Down Tonight”, no demasiado alejada de la original pero con el toque dark propio de Andrews.
El disco lo cierra el tema “Dust and Shadows”, con un sonido de teclado que lo ancla a su época, pero que afortunadamente salva la atmósfera que recuerda al Leonard Cohen de aquel momento.
Tras este álbum que obtuvo críticas encontradas y que musicalmente se alejaba un poco del sonido de Shriekback, el proyecto entró en una pausa que se rompió cuatro años después con Sacred City (1992), un regreso al sonido más experimental y distintivo.
Go Bang! es un álbum sin duda controversial, pero que sirvió para probar que Andrews y compañía podían adentrarse en terrenos funk y alejarse del post punk sin perder la validez.
Juan Carlos Ballesta
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