Durante el año 1978 se realizó la monumental gira del grupo alemán que produjo uno de los mas sensacionales discos en vivo de la historia del rock
Grobshchnitt
Solar Music – Live
Brain. 1978. Alemania
A lo largo de toda su historia la banda surgida en 1970 desde las entrañas de la antigua y efervescente Alemania Federal (Occidental) tuvo en la composición “Solar Music” uno de sus leit motiv.
Tanto fue así que adoptaron el título como término para definir el tipo de música que la banda realizaba, que fue mutando del experimental sonido inicial ligado al llamado krautrock de su homónimo álbum debut de 1972 hasta los discos de orientación pop y hard rock de los años 80, pasando por la gloriosa etapa ligada al rock progresivo que arrojó los maravillosos discos Jumbo (1975), Rockpommel’s Land (1977) y Merry Go Round (1979), con el último coletazo en Illegal (1980)
A lo largo de toda la primera etapa que va de 1970 a 1989, “Solar Music” fue una constante en las presentaciones en vivo, contribuyendo a convertir a Grobschnitt en una de las más fascinantes experiencias en directo de la historia del rock alemán.
Tras la publicación del celebrado Rockpommel’s Land, una obra maestra del más exquisito y depurado rock sinfónico y progresivo, la banda se embarcó en un ambicioso tour por Alemania, cuyo epicentro era la interpretación de “Solar Music” en una versión extendida respecto a la primera versión grabada en el segundo disco, Ballermann (1974).
Para entonces ya Grobschnitt había interpretado la ambiciosa adaptación de Solar Music, pero fue en 1978 cuando pudo desplegar toda el poderío que envuelve a esta ampliación de la clásica composición con una sensacional puesta en escena que incluia pirotecnia, gran juego de luces, proyecciones, ambiente teatral y el humor absurdo que la banda había impuesto desde los tiempos de Ballermann.
Pero, por encima de todo, el brutal performance que se paseaba por el space rock, el prog, los largos crescendos llenos de misterio y tensión, y una serie de memorables solos de guitarra y teclados, así como el relevante rol de la batería.
Asi, Joachim H. Ehrig aka EROC (batería, efectos electrónicos, voces), Stephan Danielak aka Willi Wildschwein (voz líder, guitarra rítmica), Gerd Otto Kühn aka LUPO (guitarra líder), Volker Kahrs† aka MIST (teclados, sintetizadores, acordeón), Wolfgang Jäger† aka POPO (bajo) y la mano derecha y especie de utilero, Rainer Loskand aka Toni Moff Mollo (luces, diseñador de escena, voces), emprendieron el 7 de abril de 1978 en el Otto Pankok Forum en Mülheim, la grabación de lo que se convertiría en uno de los álbumes en vivo más brutales de los años 70 y en general del rock progresivo, ya en las postrimerías de una década que se cerraba con la atención puesta en propuestas ligadas al punk y a la disco music.
Aquella grabación realizada por Franz Werner aka Geheimrat Günstig y remezclada entre el 15 de mayo y el 29 de junio en el famoso estudio de Conny Plank, se produjo en la segunda parte del concierto #32 de la gira de 1978.
Grobschnitt contó también con la participación de Detlev Rohr en las actuaciones y algunas sorpresivas proyecciones
“Solar Music I” abre de manera triunfal y sin anestesia la banda nos introduce en el universo solar que vamos a disfrutar por los siguientes 50 minutos, con escalas, ritmos circenses, silencios en los que se percibe la interacción con el público -que aplaude y ríe-.
En esta intro Wildschwein canta con su distintiva voz ronca, pero matiza entre lo delicado y lo intenso. Su voz no tiene demasiada presencia en el resto del performance. Mientras, Eroc despliega desde ya su arsenal de roto toms y platillos, y Popo nos conduce con su robusto bajo.
A los 4 minutos y medio, la pieza desemboca en un puente llamado “Food Sicore”, que sirve para que cada músico vaya tomando posiciones en una especie de pasaje cósmico en el que se luce por primera vez el gran Lupo con su monumental guitarra.
El público, metido de lleno, lleva las palmas. El delicado fade out natural, da paso a “Solar Music II”, que comienza con sonidos espaciales de sintetizador y un sosegado arpegio de guitarra.
Sobre todo ello, Eroc va soltando efectos de sonido, en este caso de perros y voces diversas, los cuales recuerdan en algo a Pink Floyd en Animals (1977), lo que se refuerza con la distendida guitarra de Lupo, de cierto aire bluesero.
Entonces Eroc va surgiendo con sus toms desde la nada, acompañado por el bajo de Popo y los majestuosos teclados de Mist, quien a partir de este segmento comienza a ganar protagonismo.
La verdad sea dicha, a estas alturas Grobschnitt nos atrapa sin remedio y nos dejamos llevar por la sorprendente mezcla de perfección instrumental, maravilloso registro y diversidad de matices.
El lado B termina con los apabullantes casi 11 minutos de “Mülheim Special”, que obviamente hace alusión a la ciudad de esa parada del tour, así como el siguiente segmento, “Otto Pankrock” al teatro donde se realizó el concierto. Ambas piezas están fracturadas en el LP, pero deben ser entendidas como una sola.
En “Mulheim Special”, Eroc y Popo hacen las delicias de todos los bateristas y bajistas, al tiempo que Mist despliega su variedad de sonoridades con órgano y sintetizadores.
Y cuando uno está hipnotizado por el trabajo rítmico hace su aparición a los cuatro minutos la poderosa guitarra de Lupo y el tema sube a la estratósfera, para entonces llevarnos a un inesperado matiz en el que Wildschwein introduce un discurso disruptivo, hablando y tosiendo, con una grabación de fondo.
Y ello da paso a la explosión guitarrera hardrockera, sin que Eroc abandone su eficaz ritmo en el que involucra redoblante y toms, mientras mantiene el tempo con el hi-hat.
Debe haber sido dificultoso en 1978 encontrar el momento lo menos anticlimático posible para interrumpir el desarrollo y dar paso al lado B.
“Otto Pankrock” continúa la exhibición de Mist y Eroc, pero aquí se produce un interesante diálogo de guitarras, cobrando protagonismo Wildschwein en ese rol.
Hasta que se produce otro cambio y la banda cede a Eroc el protagonismo, cuya batería en primer plano se apoya en la guitarra que alcanza niveles de emotividad sinigual.
Es entonces Mist quien surge con un memorable solo de sintetizador que se funde con las guitarras y entre ellos tejen una telaraña monumental. Pero, una vez más el grupo nos sorprende con un nuevo matiz y bajan las revoluciones, para que Popo haga un corto y expresivo solo apoyado por los toms y el omnipresente hi-hat.
Y así se va avanzando con guitarrazos y colchones de órgano hacia la sexta parte.
“Golden Mist” es, en esencia, el segmento de mayor lucimiento para Mist, quien hace aflorar el piano eléctrico de manera magistral, muy a lo Ray Manzarek o incluso Bo Hansson. También hace solos de órgano y sintetizador, mientras sonidos cósmicos se mantienen durante todo el tema.
Su contraparte es Eroc, quien también hace virguerías de todo tipo.
Durante los apoteósicos 10 minutos, el grupo introduce algunas frases enigmáticas y crípticas a manera de reto como “¿Te gustaría sentarte sobre tu trasero en la superficie del sol?»
Obviamente, “Solar Music” invita al oyente, de manera metafórica, a asumir riesgos, a asumir atrevimientos, alineados con los deseos humanos de aventura y búsqueda de lo desconocido, y quizá sugiere una combinación de fuerza y unión entre música y naturaleza.
El desarrollo de “Golden Mist” da para todo, ya que poco a poco va pasando de un estatus de cierta tranquilidad a otros más densos. A partir de la aparición del acordeón en el minuto siete, el solo de órgano antecede a una breve pausa sostenida por el hi-hat y que da pie a que Mist se convierta en un hechicero de los teclados combinando clavinet, sintes, piano eléctrico y órgano
“Golden Mist” deja el terreno abonado para “Solar Music III” otros diez minutos que se convierten en el tour de force final de este imprescindible disco.
La pieza da entrada de nuevo a la guitarra de Lupo quien da rienda suelta a todas sus habilidades y destrezas, mientras el grupo lo acompaña en la frenética travesía hacia el Sol.
Hacia la mitad de la pieza, vuelven las escalas que identifican a la composición original, y todo se silencia menos los teclados, que dan entrada al reflexivo tramo final con bajo, batería y guitarra lentamente apareciendo desde el fondo para ir dando forma a una hermosa balada muy propia del rock progresivo y que ya Grobschnitt nos había mostrado en discos anteriores.
Una vieja grabación pone el punto final a esta obra maestra
Las fotografías de Claus Lange, Dirk Stute y Eroc alimentan el diseño de arte, y ellas son la muestra de cuan ambiciosa era aquella puesta en escena.
En la contraportada, con la acostumbrada ironía, hay una frase que dice: “En caso de cualquier inconveniente mientras escuchas este disco, por favor cambia de distribuidor, mata a tu canario o escribe al Ejército de Salvación”

Solar Music – Live es una escucha recurrente para todos los seguidores de la banda y en general del rock progresivo. Sigue siendo un mérito añadido que haya visto la luz cuando el género estaba ya en horas bajas y el interés por la música elaborada hacía decrecido ostensiblemente.
Juan Carlos Ballesta

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