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Alberto Arcas (Okills) en la Terraza con sus amigos (La Quinta Bar, Caracas) (Julio 22, 2016)

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Alberto Arcas & amigos
Boston Rex & Alberto Arcas. Foto: Juan Carlos Ballesta

Alberto Arcas en la Terraza con sus amigos

La Quinta Bar, Caracas

(Julio 22, 2016)

Este show no estaba programado, surgió tan de repente como la breve visita de Alberto Arcas, cantante de Okills, a Caracas, tras radicarse con la banda en México. Fue incluido acertadamente en el ciclo Música en la Terraza, aunque en realidad esta vez no se realizó en la terraza sino en el espacio cerrado clásico con el que abrió La Quinta Bar.

Este es el tipo de eventos que se agradecen y demuestran que entre los músicos venezolanos la camaradería está muy presente. Así pasa en círculos de jazz, de música tradicional, de electrónica y también de rock, que fue el caso de lo vivido la noche del viernes 22 de julio. Si bien la premura de la preparación de este evento solo dio para un ensayo con todos los involucrados, el fantástico resultado pasó por encima de detalles propios de esa circunstancia. La banda base compuesta por Luis “Tafio” Méndez (bajo, de Los Humanoides, Irán y otros), Armando Lovera (batería, de Los Hermanos Naturales y La Pagana Trinidad) y Fuaz Kassen (guitarra, de La Abuela Disco) hizo un trabajo fenomenal aprendiéndose en tiempo record canciones de varios proyectos, entre ellos Vargas, Irán, Majarete SM, Recordatorio, Tomates Fritos, La Abuela Disco y por supuesto, Okills, del que se tocaron varios temas.

La dinámica de la noche fue muy entretenida, no solo porque el repertorio intercaló canciones de Okills con una de cada banda mencionada, sino que además el buen humor y humildad de todos hizo que algunas inseguridades por falta de ensayo no trascendieran ni importaran. Alberto Arcas arrancó con “Gritarte” del primer disco de Okills, Reiniciando transmisiones. Luego de ella invitó a Fauadz Kassen para interpretar “Modelos de Paz” de La Abuela Disco, quien se quedó en tarima para cantar a dueto con Alberto, “Nube”, también del debut de Okills.

El turno fue entonces para Vera Linares, la única mujer invitada, que cantó primero “Ven y baila” de Majarete Sound Machine, en la cual se lució la banda, en especial Tafio con el bajo funky. Con ella Alberto cantó a dueto “Funcional”, que en América Supersónica de Okills es interpretada por Laura Guevara. Linares lo hizo muy bien.

Arcas no paró de agradecer a los presentes, a los músicos, ni de explicar que Okills está en México pero no se olvida de su país. Uno de los momentos álgidos, como cabía esperar, fue “Tiempo”, una canción que en apenas un año ya forma parte del cancionero indispensable del pop-rock venezolano. Sin parar invitó a Luis Irán y entre los dos cantaron “Maiquetía” del disco La Metamorfosis, no sin antes presentarla como una canción con una temática de actualidad. En un ejercicio de prematura nostalgia compartida presentó y cantó “Querido loco”, primera canción conocida de Okills, a la que le guarda cariño especial, como es lógico.

El siguiente en subir a tarima fue Armando Áñez para cantar “AC5”, uno de esos delicados temas que caracteriza Lógica resbalosa, el debut de Recordatorio. Uno de los aspectos notables que denotó el ambiente que se vivió es que los músicos invitados compartían y disfrutaban de cada performance frente a la tarima, confundidos entre el público. A Vargas lo llamaron y en seguida bromearon con su “desconocido” nombre, que en realidad es José pero lo llamaban Eustoquio. El falconiano fue el más impresionante de todos con una interpretación de “Aterrizaje” llena de drama. Su voz potente y expresiva siempre emociona.

Siguieron con “Asesina” de Okills, para luego invitar a Reynaldo Goitía a cantar “Eterna soledad” de Tomates Fritos, en este caso mucho más acelerada.

Estaba en el ambiente que para el último tema, “Lo mejor, lo peor” de Okills, todos subirían a tarima a cantarla. Reynaldo dijo que se avecinaba el momento “we are the world” y todos rieron. Así fue, y cuando la canción debía terminar la estiraron haciendo unos coros en falsetto todos abrazados.

Esta jornada de Música en la Terraza fue, sin duda, única. Espontánea, natural e ilustrativa de las muchas buenas canciones que arrojado el pop rock venezolano en años recientes. Es una idea que puede seguir explotándose.

Juan Carlos Ballesta