El cuarteto neoyorquino volvió a demostrar en Madrid que es uno de los más genuinos abanderados del folk rock actual
Big Thief
Concierto en La Riviera, Madrid
(Abril 28, 2023)
El título de la crónica podría llevar a pensar que esta banda, al ser neoyorquina, suena a esmog, asfalto y bocinazos, pero no hay nada más lejos de la realidad.
Big Thief, con apenas siete años de carrera y cinco elepés publicados hasta el momento, ha roto, quizá sin quererlo, la etiqueta de que la música alternativa gestada y producida en la capital urbana más famosa del planeta tiene la obligación de sonar a ciudad.
El cuarteto compuesto por Adrianne Lenker (guitarra y voz), Buck Meek (guitarra y coros), Max Oleartchik (bajo y coros) y James Krivchenia (batería y coros) goza de una cohesión envidiable, tanto sobre el escenario como en el estudio de grabación, la cual me atrevería pensar que no es igualada por ningún otro proyecto afincado en la tríada de rock, folk e indie en la actualidad.
¡Y vaya que hay montones de grupos entregados a esa combinación de géneros!
La sensibilidad poética y minimalista de las composiciones de Lenker están enraizadas en el extrarradio de la urbe, ese espacio donde las alcantarillas son sustituidas por kilómetros de pasto, los rascacielos por familias de árboles y el ritmo frenético de los ciudadanos por la tranquilidad de la vida en los bosques.
Sin ser netamente urbanos, como lo podrían ser bandas históricas de la zona como The Velvet Underground, The Strokes o LCD Sounsystem, entre muchísimos otros ejemplos, igual rozan la perfección con una propuesta que catapulta a la música del estado de Nueva York hacia nuevos niveles.
El pasado 28 de abril ofrecieron el penúltimo concierto de su gira europea del año en curso, y todos los asistentes de la Sala La Riviera en Madrid tuvimos la dicha de ser cautivados por la potencia de Big Thief, un grupete de amigos que se toma muy en serio eso de que en las bandas tiene que haber buen rollo para que los engranajes siempre estén aceitados.
No debemos olvidar que los conciertos son una de las principales fuentes de ingresos para los grupos musicales en el presente, con una industria discográfica que, en lo que a copias físicas se refiere, está cada vez más centrada en los melómanos de corazón, con cuotas insignificantes de ganancias a través del contenido reproducido digitalmente.
Por ende, muchas de las bandas que he visto en vivo en los últimos años, sin dejar de animar a su público y dejarse el pellejo en el escenario, igual me han dejado la sensación de estar en su rutina diaria de “trabajo”, así sea por un instante mínimo y puntual.
No obstante, con Big Thief tuve la seguridad desde el principio que estaba viendo a cuatro amistades pasándosela bien en su elemento, en un semicírculo de pura creatividad y luz, en un ritual de adultos que se sienten niños de nuevo con ese juego infinito que puede ser la música, y en una hermandad que de seguir esta senda está llamada a marcar un antes y un después en el folk-rock norteamericano.

Como era de esperarse, el set de canciones estuvo dominado por joyas pertenecientes a su obra más reciente, laureado por la crítica de forma unánime como uno de los mejores discos del año pasado: Dragon New Warm Mountain I Believe in You (4AD, 2022).
Sonaron en específico nueve temas de los veinte que conforman el disco doble, entre los que destacaron “olímpicamente” (y me afinco en el “olímpicamente”, porque la verdad no hubo interpretación que no destacara en este recital) “Certainty”, “Changes”, “Dried Roses”, “Spud Infinity” y “Time Escaping”, este último con la particularidad de haber sido recitado solo en letra y en su totalidad por Adrianne, tal y como si se tratara de una reunión de poetas de la Generación Beat.
También hubo espacio para la presentación de cuatro composiciones nuevas, las cuales de seguro aparecerán en algún trabajo futuro de la banda, y entre las que brilló con relevancia “olímpica” la balada (casi declamatoria) “Vampire Empire” (querido lector, hágase el favor a partir de este momento y acompañar la lectura del final del texto con la interpretación de la mencionada canción en The Late Show with Stephen Colbert. Créame que no se va a arrepentir)

No hubo momentos de descontento en el público durante la noche, a pesar de que el espacio para temas de discos precedentes se limitó solo a tres números, en específico para la coreada por todo el recinto “Shark Smile”, del Capacity (Saddle Creek, 2017); “Masterpiece”, diamante del disco que lleva el mismo nombre, editado por Saddle Creek en 2016, y que significó un más que sólido debut por parte del cuarteto; y la violencia energizante de “Not”, uno de los puntos más altos del brillante Two Hands (4AD, 2019).

Estoy seguro de que la mayoría de los que asistimos a este concierto nos fuimos aún más comprometidos como los devotos de Big Thief. Y así seguiremos en el futuro. Celebremos los logros de este grupo neoyorquino. Celebremos que no suenen a ciudad, ya que hay vida mucho más allá de la ciudad. Celebremos la compenetración escénica y creativa de estos maestros modernos.
Es un hecho que bandas así de buenas no aparecen muy seguido, y sin duda eso amerita una celebración.
Javier Camacho Miranda



