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La exquisita noche folk de Valeria Castro y Silvana Estrada

Silvana Estrada
Silvana Estrada. Foto: Víctor Moreno / Noches del Botánico

Dos jóvenes cantautoras, una española y la otra mexicana, viviendo momentos especiales en sus carreras emocionaron en las Noches del Botánico

Valeria Castro / Silvana Estrada
Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, Madrid
Noches del Botánico

(Junio 16, 2023)

Llegar al oasis que año tras año sirve de sede a Noches del Botánico, uno de los ciclos de conciertos veraniegos más atractivos y eclécticos de España, y comprobar que estas dos jóvenes cantautoras habían convocado a tal cantidad de personas que no cabía casi nadie más en patio y gradas, fue una mayúscula sorpresa.

La mexicana Silvana Estrada ya ha estado varias veces en España, mientras que Valeria Castro se ha movido muy bien desde que se trasladó a Madrid. En ambos casos, han construido una legión de seguidores a base de estupendas canciones, voces especiales y sensibilidad con arraigo en las raíces culturales que conecta con muchos.

La agradable sensación se acrecentó durante el desarrollo de ambos conciertos al comprobar que buena parte del público conocía bien el repertorio de ambas artistas.

La simpatía y desparpajo de Valeria Castro

Valeria Castro tuvo la responsabilidad de comenzar la velada. La nacida en La Palma, isla del archipiélago canario protagonista de la tragedia volcánica, ya juega en casa porque vive en Madrid desde hace un tiempo

Sus orígenes y vivencias de niñez y adolescencia son los que gobiernan sus composiciones. Por ello las canciones fluyen envueltas en un sentimiento de añoranza, destilando serenidad, agradecimiento y alegría.

Es el arraigo por la tierra donde nació y creció, y en la que tiene a su familia, lo que la mueve principalmente, sin olvidar el reto que ha supuesto para ella conducirse en una gran urbe que contrasta con la apacibilidad de La Palma.

Valeria Castro
Valeria Castro. Foto: Víctor Moreno /Noches del Botánico

Tras unos años granjeándose un nombre mientras iba publicando canciones y vídeos, así como presentándose en directo, finalmente ha lanzado su muy cuidado álbum debut este año con el nombre de Con cariño y con cuidado, el cual contiene canciones previamente editadas como singles y otras nuevas.

Valeria estuvo acompañada a lo largo de todo el concierto por un extraordinario cuarteto de músicos conformado por Laia Alcolea (teclados), Marco Niemetz Alfageme (contrabajo, bajo), Iván Mellén (batería, percusión) y Pablo Cáceres Blázquez (guitarra, charango)- la mitad del dúo Emilia y Pablo.

A ellos se unieron un cuarteto de cuerdas que participó en cinco temas formado Mai Prieto, Alejandra Ureña, Lucía Borque y Natalia Lázaro, asi como invitados muy especiales: la cantante y trombonista Rita Payés y el guitarrista Iván de la Rioja.

Ataviada con un vestido blanco con sensual abertura lateral, Valeria arrancó el show con la corta y emotiva “Dentro”, del álbum debut, logrando la sintonía de una vez a todos.

Nos regaló entonces dos temas del EP Chiquita (2021), “Culpa”, con un delicado piano que se entrelaza con la guitarra acústica, y “Ay Amor”, una crítica a la hipocresía frente a la inmigración.

Si algo es dificil en el competido universo de la canción de autor, cuya temática central suele ser el amor y el desamor, es diferenciarse. Escribir letras personales que no se enloden en los tópicos exageradamente explotados por miles de cantantes es, en el caso de Valeria, un valor agregado. Pero, además de las letras, el aspecto musical es también distinto ya que es la música de raíz tradicional, trabajada con finura, lo que distingue cada canción.

Valeria saludó y agradeció por sentirse arropada. Desde el comienzo lució cómoda, segura, como si tuviera décadas de rodaje en los escenarios.

Piano y guitarra iniciaron “Poquito” -single de 2022- en la que aparecieron por primera vez las cuerdas, las cuales siguieron presentes en “La Raiz”, también lanzada como sencillo en 2022 y ahora incluida en Con cariño y con cuidado.

A esta canción la introdujo con mucha emoción, diciendo que está relacionada con el lugar de donde viene. Su letra está llena de metáforas: “Pasó lo que tenía que pasar /

Y no pienso hacer nada más / Más que quedarme aquí / Cuidando la raíz / Cuidando la raíz /Cuidándola

Afloraron aquí los primeros ritmos con influencias latinoamericanas, una orientación en la que Iván Mellén y Pablo Cáceres fueron claves.

La melancolía de “Un hogar” atrapó a toda la audiencia, en un silencio sobrecogedor. “Hay tanta gente, hay tantas vidas / Hay miles de valientes con sus propias heridas / Y hay ganas de un futuro en el que el cielo no esté oscuro / Hay rumbo y navegantes, hay una isla bonita / Y hay que seguir pa’ lante que un hogar es quien lo habita / Y es el recuerdo que se queda el corazón de una palmera

La voz pregrabada de una mujer que dice “La vida sigue, con mucha tristeza, pero sigue”, fue un gran colofón.

Valeria Castro
Valeria Castro. Foto: Gloria Gades

Techo y paredes”, con un sobresaliente contrabajo, dio paso a “Perdón (no me había dado cuenta)”, que el mexicano Iván de la Rioja -invitado muy especial- transformó en un estupendo bolero. Iván forma parte del dúo de boleroglam, Daniel, me estás matando, el cual está de gira por España.

La segunda mitad del concierto fue creciendo en emociones. Valeria recordó a su familia, lo triste de la lejanía cuando pasa algo malo y no estar ahí para cuidarlos, los nudos en la garganta. Así introdujo la confesional “Cuídate”, con una guitarra acústica estelar.

Enseguida pasó a agradecer y a dedicar a todos los que hacen posible el concierto, una gira y un disco, al “pedazo de cuarteto” que me acompaña, y a “todos ustedes por tratarme con cariño y con cuidado”.

Así, el delicado piano dio inicio al tema que da nombre al disco, y a los pocos segundos Valeria se unió junto al contrabajo para darle vida a una canción realmente emotiva en las que las cuerdas resultaron fundamentales para darle el cariz nostálgico.

El tema más “antiguo” que tocó fue “Agua”, publicado en 2020, que cantó solo acompañada de un contrabajo de aroma jazzístico.

La atmósfera de total intimidad siguió con “Como te voy a olvidar” y un silencio dificil de lograr se produjo en el recinto abarrotado.

Con el público tocando las palmas comenzó “Costura”, tema en el que la percusión hizo maravillas, tanto Mellén como la propia Valeria. Los ritmos folk con referencias suramericanas continuaron con la conocida “Todo cambia”, original del chileno Julio Numhauser Navarro del grupo Quilapayún y que hizo famosa Mercedes Sosa.

Valeria Castro
Valeria Castro. Foto: Víctor Moreno /Noches del Botánico

Y de repente, de nuevo la melancolía se apoderó del Botánico, pero solo por poco tiempo. El piano maravilloso de Laia Alcolea levantó una ovación sobre la que Valeria solapó las primeras líneas de “Abril y mayo”, otro tema folclórico hasta la médula que se convierte en festivo: “Alma de otro calendario / El recuerdo de otras doce primaveras / La paciencia del que siempre espera / Y también, de todo eso lo contrario / Como el aire entre los labios / El charquito que se cae por la mejilla / ¿Cómo se olvida la semilla / En el mes de abril y mayo?

Otro tema de raíces tradicionales perteneciente al nuevo disco siguió el repertorio, “Costumbre”, en la que Valeria también mostró que baila muy bien. “La Corriente” sirvió para la presentación de los músicos y demás personal, al tiempo que puso a todos a cantas.

Después del amago de despedida, dedicó a su abuela -afectada por la lava volcánica- el tema “Guerrera”, un tema de altísima sensibilidad y que en realidad podría estar dedicada a millones de abuelas que luchado duro en su vida. “Te llevaré en el alma la vida entera

Y con todo el público en pié sonando las palmas, Valeria puso fin a un memorable concierto con “Lo que siento”.

Sin duda, Valeria Castro tiene un horizonte infinito.

La resplandeciente y candorosa Silvana Estrada

La mexicana realmente cautiva. Y lo hace con humildad, una exquisita voz, grandes canciones y una instrumentación cristalina. No inventa la rueda ni se aventura con temas escabrosos o intrincados. Lo de ella, tal como reconoce, es el amor. “¿Acaso hay otro tema del que hablar?”, soltó en algún momento de su performance.

Y aunque no inventa la rueda, sí la modela a su gusto y a sus potencialidades. En un pais que posee un abanico de cantautoras de alto calibre, entre las que se cuentan las conocidas Julieta Venegas, Natalia Lafourcade, Ely Guerra, Ximena Sariñana, Carla Morrison, la potente Lila Downs, y la chilena Mon Laferte, Estrada pisa fuerte y con seguridad.

Es un terreno abonado, con sobrada competencia, lo cual requiere de esfuerzos sostenidos para poder sobresalir a las que recién comienzan y más aún para las que llegan de otras latitudes. La ventaja es que el nicho existe, es amplio y está desarrollado.

En el caso de Silvana, desde un comienzo ha demostrado que tiene claro su norte. De paso, ya ha sido reconocida con el Grammy a “Mejor Artista Nuevo”, premio que compartió con la cubana de 95 años, Ángela Álvarez, un hecho inédito y muy significativo.

Junto a su cuatro venezolano (su primer amor, al que llegó oyendo a Simón Díaz, introducido a ella por sus padres luthiers y reforzado por el venezolano Gustavo Guerrero aka Augusto Bracho, productor de Marchita, y quien lamentablemente no la acompañó en esta gira), Silvana comenzó con “Qué problema”, arrancando ya desde el principio con el tema sobre las relaciones de pareja.

Y no hizo falta más que una canción para detallar el fantástico aporte de los cuatro músicos que la acompañan: Roberto Verástegui (teclados), Alex Lozano (batería), Pepino Pascual (saxos, percusión), Marta Roma (cello). También a destacar el impecable sonido responsabilidad del ingeniero de audio venezolano Leonel Carmona.

Siguieron con la magnífica “Tristeza”, con un gran trabajo rítmico y una forma de cantar encantadora, con controlados gallitos incluidos. Cierto aire brasileño orbitó en el tema.

Sin que la canción hubiese terminado, se presentó, agradeció y pidió acompañarla (“voy a cometer un abuso de confianza y les voy a pedir que canten, es muy fácil”). Logró, como era de esperarse, que la conexión fuese total desde el mismo inicio.

La siguiente canción, estoy muy contenta porque nunca jamás la he tocado en Madrid. Es nueva y me emociona compartirla. Es un honor estar estrenándola en Madrid”. Se trataba de “Lila Alelí”, que lo tiene todo para convertirse en uno de sus próximos éxitos.

Enseguida contó la experiencia que supuso contactar a Manu Chao, que no tiene Whatsapp ni redes sociales ni mail, para obtener su permiso para versionar y cambiar parte de la letra de “Clandestino” (rebautizada en femenino).  A través de Leiva y una seguidilla de contactos, llegó a Manu Chao, quien sin problemas, aceptó. La adaptación es realmente fabulosa.

Y con los primeros arpegios de cuatro que identifican a “Sabré Olvidar”, se unió el público con sus palmas y luego cantando. Varios segmentos recordaron a la tristemente fallecida Lhasa de Sela.

Silvana echó entonces la vista atrás para regalarnos dos temas de su debut, Lo Sagrado (2017), “Los Días” y “Porque existo”, y en seguida otro tema nuevo: “Dime”.

Un gran momento llegó con su nuevo sencillo, “Milagro y Desastre”, sobre el que dijo trataba de esos vaivenes de las relaciones, un desastre que puede convertirse en milagro…o no.

Musicalmente posee arreglos muy elaborados, mientras que vocalmente demuestra una amplitud de recursos notable.

Silvana Estrada
Silvana Estrada. Foto: Víctor Moreno / Noches del Botánico

El tema “Marchita”, una especie de tonada bolero, con obvias influencias de Simón Díaz pero también de las rancheras mexicanas, fue un momentazo. El cello fue aquí fundamental para enfatizar el carácter dramático de la interpretación vocal.

Luego de una larga introducción en la que contó que hace cuatro años estuvo de público en Noches del Botánico y que soñaba con presentarse algún día, invitó -como había hecho Valeria- a Rita Payés a interpretar “Brindo”, que fue uno de los momentos culminantes del concierto.

Yo estoy tan feliz. No se ya que decir. Es un publico precioso, hermoso. Ya nos estamos acercando al final. La siguiente canción es de las primeras, la escribí hace 9 años y de ahí nació todo. Se la escribí a un flashazo de amor”, y ella misma se remedaba agregando, “Todo es amor. ¿De qué más vamos a escribir los cantantes?”.

Realmente se la escribí a mi novio, y claro entonces todo estaba muy raro, pero ahora estamos felices. Esto es para ti, mi amor. Se que estás por ahí”.

Así de sincera y directa es Silvana.

Silvana cantó las primeras tres estrofas y a partir de ahí el público acompañó, muchas veces sin que ella cantara. Y sin pausa, la pieza se unió con “Carta”, que quizá sea la que tiene letra más larga y poética: “Quizá por eso te vas, quizá por eso regresas / Por la nueva seriedad insoportable que nos aterra / Por eso este mantenerle olvido a la soledad / Pero es que cuando nos vamos los dos volteamos atrás / Y puede que eso sea cierto y un día también me iré / Que el amor no dura un siglo y el río no corre al revés / Y puede que se equivoquen, y el miedo nos juegue mal / Y por ahorrarnos dolores, el viento nos deje atrás”.

La falsa despedida fue breve. Al regreso, Silvana abordó “Tom’s Dinner”, su particular y muy interesante versión del tema de Suzanne Vega cuya segunda parte se convierte en una cumbia, el cual dio paso a otro pachanguero tema de aires cumbieros, “Tenías que ser tu”, con Valeria Castro de invitada.

Silvana y Valeria
Silvana Estrada y Valeria Castro. Foto: Gloria Gades

Y así, con la fiesta armada, “Al Norte” concluyó una jornada llena de genuinas emociones gracias a dos cantautoras que cohabitan un terreno similar pero con personalidades musicales muy distintas.

Juan Carlos Ballesta