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Bob Marley: un legado inmortal 

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Bob Marley 40 años

Hace 40 años se fue prematuramente la piedra angular de la música jamaiquina y aún su figura, música y mensaje son un insuperable paradigma

Considerado como uno de los iconos pop más universales, Bob Marley, cuatro décadas después de su muerte, sigue siendo una de las figuras de mayor impacto e influencia en la música, quizá el músico más importante surgido del llamado “tercer mundo”.

A 76 años de su nacimiento y 40 de su muerte, desandar los pasos del “profeta del reggae” y hablar de su legado, constituye una acción necesaria.

El 11 de mayo de 1981, a los 36 años, Marley se fue prematuramente. Pocas fechas han causado un dolor colectivo tan genuino y conmovedor como esa.

 Vanessa Gil / Juan Carlos Ballesta

Hablar de Bob Marley significa referirse al artista del tercer mundo de mayor trascendencia e influencia alrededor del mundo. A pesar de todo lo que ya se ha escrito sobre su vida y música, hablar de Marley constituye una acción necesaria para, entre otras cosas, entender la evolución de la música jamaiquina y su proyección hacia el mundo.

Pocos músicos han llevado estandartes tan férreos junto a su música y han logrado un impacto tan permanente, no sólo en la música, sino sobre otros aspectos relacionados con lo social, político y religioso.

Se trata de un personaje en extremo inspiracional. Marley proyectó al reggae y a Jamaica hacia el mundo, y no ha surgido otro artista que pueda siquiera acercarse a él como la indiscutible figura del reggae.

Nace y se consolida la leyenda Marley

El 6 de febrero de 1945 nacía en Nine Mile, al norte de Jamaica, Robert Nesta Marley, hijo de Sidilla Editha Malcolm, mejor conocida como Cedella Booker y Norval Sinclair Marley, un jamaiquino de origen inglés, que decía haber sido capitán del ejército británico, mucho mayor que Cedella, y que poco tiempo después se desentendería de su hijo.

La ausencia de su padre -fallecido en 1955 de infarto, cuando Bob tenía 10 años- y el hecho de que éste fuera blanco, tendrían cierta influencia en su modo de ver la vida, sus ideales y su ingenio musical.

A muy corta edad él y su madre se mudan a la capital, Kingston, buscando mejorar su calidad de vida. Es allí donde todo comenzó. Bob conoce a Neville O’Riley Livingstone (Bunny Livingston) por el vínculo común que los unió: Cedella y Thadeus Livingston (padre de Bunny) tuvieron una hija -Claudette Pearl- que pasó a ser la hermana menor de ambos.

Compartiendo el mismo hogar,  Bob y Bunny comienzan a experimentar con la música como una vía de escape de la violencia y la pobreza que se vivía en la década de los cincuenta en la isla.

Desde muy temprano en Trenchtown, Bob fue expuesto a la música bebop y el jazz moderno, sus primeras influencias. Ese tiempo fue crucial en la vida de Bob, pues fue cuando ocurrió su introducción a la música, que tendría un profundo impacto sobre el resto de su vida, la comunidad jamaiquina y el mundo entero.




Su infancia no fue fácil, pero su inquietud hacia la música lo llevó a grabar en 1962, con 16 años, sus primeras cuatro canciones en Federal Studios con Leslie Kong de productor, entre ellas su primer sencillo “Judge Not”, que no tuvo el éxito esperado, pero Bob no se rindió sino que comenzó a tomar lecciones con Joe Higgs, un reconocido cantante de Trenchtown.

Fue gracias a Higgs que poco después él y Bunny unirían fuerzas con Peter Tosh, Junior Braithwhite, Beverly Kelso y Cherry Smith para pasar a llamarse The Teenagers, cambiando el nombre a Wailing Rudeboys y poco después a Wailing Wailers, cuando finalmente son descubiertos por el productor Coxsone Dodd.

Con Dodd graban “Simmer Down”, que se convierte en el single #1 en febrero de 1964, vendiendo más de 70 mil copias, una cifra altamente respetable en la Jamaica de entonces.

Pero también emerge “One Love” como parte del LP debut The Wailing Wailers (1965), tema convertido en uno de los grandes de Marley en los 70.

En principio, su música se basó en el ska, el género festivo predilecto para principios de la década de los 60 que celebraba la independencia de Jamaica del Reino Unido. Sin embargo, ese tempo acelerado y saltarín fue haciéndose más lento, más pesado, siendo acompañado de letras de contenido socio político, de reivindicación y unión.

Es así como se popularizaría el reggae, uno de los ritmos más representativos de Jamaica que tiene sus orígenes en los esclavos africanos y en las costas de Estados Unidos donde, durante los 50, se establecieron muchos inmigrantes jamaiquinos quienes mezclaron los ritmos africanos con el jazz y el blues.

Para 1966 Bob Marley había adoptado la religión rastafari y se había casado con Rita Anderson. En ese año Jamaica fue testigo de la llegada del emperador etíope Haile Selassie (Ras Tafari Makkonen), que para los ojos de muchos era parte de la profecía de Marcus Garvey, un periodista jamaiquino considerado héroe nacional que hablaba acerca de la llegada de un rey negro, la creencia de que Jesucristo regresaría bajo otro nombre.

A partir de este momento, la influencia rastafari se expandió rápidamente y Marley, como muchos otros, se convenció de que Occidente (Babylon) se doblegaría a través de un redentor, un mesías en el nombre de Jesús y que Etiopía sería el lugar en el que el Rey Negro se coronaría.

El reggae para ellos constituía un canto de esperanza, música espiritual que servía a su vez como arma contra la opresión de Babilonia o, dicho de otra manera, contra los excesos del poder blanco.




 

El efímero pero revelador encuentro con Lee Perry

Con la alineación de Bob Marley, Bunny Livingston y Peter ToshThe Wailers publicó mucha música en sellos pequeños, singles y compilaciones de bajo presupuesto. Al aliarse con el productor Lee “Scratch” Perry, éste revolucionó su trabajo y como resultado surgieron obras como Soul Rebels (1970) y Soul Revolution (1971), contando ya con la indispensable base rítmica de Aston Barrett (bajo) y Carlton Barrett (batería), que se mantendría invariable en The Wailers

Esa etapa, sin bien fue efímera, revistió gran importancia tanto por la mejora en los aspectos de producción y grabación como por el hecho de hacer emerger las primeras piezas fundamentales de Marley, algunas de las cuales fueron regrabadas posteriormente.

Island Records: punto de inflexión en la vida de Bob Marley

La historia cambió para siempre en 1972 cuando Chris Blackwell de Island Records, buscando como suplir a la estrella jamaiquina del momento, Jimmy Cliff, ficha a The Wailers (con Bob obviamente como la apuesta principal).

En abril de 1973 se lanza Catch a Fire, que logró reconocimiento internacional. Desde ese momento Jamaica ingresa definitivamente en el mapa musical del planeta de la mano de Marley.

Blackwell había ayudado a perfeccionar el sonido del reggae en el proceso de post producción, otorgando un gran protagonismo al bajo profundo, además de proporcionar el presupuesto para que la banda tuviera acceso a la tecnología de punta, lo que incluía un clavinet y sintetizador, nunca antes usado en el reggae.

Además de ello, el empaque especial de sensibilidad rock, simulando un mechero Zippo, lo hizo más especial aún. La portada luego institucionalizada ha sido la de Bob con un mega joint, con el disco acreditado a Bob Marley & The Wailers

Seis meses después vio la luz el magnífico Burnin’ (1973), pero su éxito no impidió que Bunny y Peter dejaran el grupo para dedicarse a sus carreras en solitario, eyectados por el inmenso talento de Bob que comenzaba a eclipsarlos.

El disco, además, recibió el impulso de Eric Clapton -también parte del sello Island- quien versionó “I Shot the Sheriff”, y la encumbró hasta el primer puesto.

Con canciones inmortales como “Get Up, Stand Up”, “Burnin’ and Lootin’” y “I Shot the Sheriff”, el disco tuvo aún mas aceptación que el anterior por su sonido más ligado a Trenchtown.




El grupo fue entonces reestructurado con la incorporación de un trío de voces femeninas conocido como The I-Trees, conformado por Rita Anderson –esposa de Bob–, Marcia Griffiths y Judy Mowatt.

El grupo pasó a denominarse Bob Marley & The Wailers, con la increíble formación de los hermanos Carlton y Aston «Family Man» Barrett en batería y bajo, Junior Marvin y Al Anderson en las guitarras líder, Tyrone Downie y Earl «Wya» Lindo en teclados, y Alvin «Seeco» Patterson en percusión.

En octubre de 1974 se publica Natty Dread con otro puñado de temazos entre los que se encontraban “Lively Up Yourself”, “Them Belly Full But We Hungry” y “No Woman, No Cry”, aunque fue la versión del disco Live (1975) la que se hizo popular.

En 1976 se editó Rastaman Vibration, en el que las creencias de Bob laten con mucha fuerza con canciones que se pasean por la crítica social y la revolución política y espiritual.

Fue el disco con el que finalmente Marley irrumpió en las carteleras estadounidenses. Era, sin duda, su trabajo más variado hasta la fecha y que tenía la particularidad de que Marley optó por darle los créditos de las composiciones a miembros de la banda y amigos, para evadir así el contrato por derechos de publicación que lo oprimía desde hacía años.

Política y exilio en la vida de Marley

A mitad de los 70 su fama había llegado a todos los rincones del mundo. Se había convertido en la voz del tercer mundo y de los oprimidos; su música era conocida en todos los continentes, atrayendo la atención del mundo al mensaje de Jah, a la fe rastafari y su mensaje de hermandad entre los pueblos.

Tal influencia llegó también al ámbito político y Bob se convirtió en un personaje clave. En la isla se agudizaba la guerra civil entre los bandos políticos rivales y sus mensajes comenzaron a ser usados en las luchas de poder; mensajes que hablaban sobre los deseos de la humanidad, de unión y de hermandad entre todos sin importar el color de la piel, canciones que reflejaban a la Jamaica amable que intentaba escapar de la miseria de sus ciudades.




Pero las cosas se tornaron complicadas cuando quisieron ubicarlo en uno de los dos bandos. El 3 de diciembre de 1976, dos días antes de la fecha en que se disponía a dar un concierto benéfico en Kingston como reivindicación de los derechos de los ciudadanos de su tierra y a favor de la paz, Bob sufrió un atentado en su propia casa, cuando unos jóvenes irrumpieron para dispararle.

Fue alcanzado por una bala que pasó cerca del corazón y se alojó en su brazo izquierdo y que nunca removió. Su esposa Rita salió ilesa por poco, pero su manager Don Taylor recibió la mayoría de los balazos, cinco en total. El atentado tuvo razones políticas, pues Marley abogaba por la reconciliación entre los rivales -el primer ministro Michael Manley y el opositor Edward Seaga– en un momento en que las luchas intestinas se agravaban.

Tras el incidente, partió a Londres, multiplicando sus giras por Estados Unidos, Europa y África, irrigando su mensaje de resistencia a la opresión y a favor de la paz, igualdad y justicia.

El exilio produjo dos discos fundamentales, Exodus (1977) y Kaya (1978), cargados de mensajes de reivindicación y rabia, pero también de esperanza y amor. La banda en pleno había alcanzado un nivel de inspiración estratosférico, tal como quedó reflejado en la gira que arrojó el fenomenal doble álbum Babylon By Bus (1978)

Esta etapa de exilio coincidió con la explosión punk en Inglaterra, cercanía que influyó en la música de muchos grupos punk, lo que se sumaba a la inmensa cantidad de jamaiquinos que habían emigrado hacia Gran Bretaña a través de los años.

En 1978 Marley retornó a Jamaica para realizar un concierto gratuito durante la violenta campaña electoral que se llevaba a cabo. El evento, One Love Peace Concert, realizado el 22 de abril de 1978, terminó con Seaga y Manley estrechando manos como símbolo de paz, esto gracias a que Bob intervino para conseguir una tregua política entre ambos rivales políticos

Instalado de nuevo en Kingston, produjo el desafiante y políticamente cargado disco Survival (1979), el cual contribuyó grandemente a cimentar su mensaje dirigido a finalizar con los colonialismos, el Apartheid y las injusticias en África.

Paradójicamente, una canción de esperanza como “Zimbabwe”, que celebrara la independencia del país africano (Rhodesia bajo el mando británico) con Robert Mugabe al frente, terminó siendo una caricatura con Mugabe como dictador por décadas, sometiendo a su pueblo a una inflación y pobreza brutal.




Los días finales de Marley

En 1980 de editó Uprising, que dio pie para otra gira europea. Marley, sabíendo que estaba gravemente enfermo, produjo su disco mas religioso, con canciones como “Forever Loving Jah” y la conmovedora “Redemption Song”.

Lo que no se sabía era que Bob Marley padecía de cáncer y al regresar de la gira, cae gravemente enfermo. La creencia popular es que una lesión que se hizo en un dedo del pie mientras jugaba fútbol en Londres, degeneró en un cáncer invencible. Pero no era así. La razón era un cáncer de piel ubicado en un lugar poco visible.

Debido a sus creencias rastafaris, Bob se negó a someterse a la medicina occidental y se rehusó a ciertos tipos de tratamientos y a que le amputaran el pie. En lugar de ello empleó la medicina alternativa. Se dice que él sabía que su tiempo había llegado y que fueron precisamente estos tratamientos alternativos los que lo ayudaron a prepararse para un final pacífico.

Su último concierto se produjo el 23 de septiembre de 1980 en Pittsburgh (Leer más aquí)

Así, el 11 de mayo de 1981, Bob Marley fallecía con tan solo 36 años. Su funeral fue un evento masivo ofrendado por la gente de su pueblo.




 

Un legado sin horizonte

Cuatro décadas después de su muerte, es una ocasión propicia para desandar los pasos desde hoy hasta sus inicios precoces en los guetos de Kingston, para llegar a convertirse en uno de los artistas más influyentes del planeta. Influencia que, a través de una prolífica carrera musical, le valió el título de “profeta del reggae”.

A través de su música y sus palabras, Bob Marley logró llevar el sonido del reggae y su mensaje a millones alrededor del mundo; todo ello durante una breve vida en la que nunca se deslastró de sus raíces, sus creencias ni su humanidad, a pesar de su fama. Fue responsable de exponer las creencias rastafaris al mundo y de promover la paz, la justicia y la conciencia social.

Su impacto fue en todas direcciones, en especial desde que Eric Clapton versionara “I Shot the Sheriff” a mediados de los setenta. Bandas de la era punk como The Clash se empaparon de la esencia del reggae; The Police también echó mano del género. UB 40 triunfó. La lista es interminable.

Tras su muerte, su música se ha difundido incluso con mayor fuerza que antes y el reggar ha sido declarado como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Bob Marley es omnipresente. Pero mejor pongámoslo en sus propias palabras: “Music Goes on Forever”.