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“Disraeli Gears” de Cream: Un resplandor de psicodélico amor medio siglo más tarde

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Cream

Cream

Disraeli Gears

Atco/Polydor. 1967. Inglaterra

 

Poco más de un par de años fueron suficientes para que Eric Clapton, Ginger Baker y Jack Bruce, escribieran con su música uno de los episodios más breves y maravillosos del rock. Lo llamaron Cream. Yo cumplía seis años de edad y tendría tal vez ocho o nueve cuando asistía a las fiestas de quienes eran unos tres o cinco años mayores que yo. Fue en esos días que mis oídos escucharon al trío Cream por primera vez. En esas reuniones recuerdo que se bailaba esta música y era frecuente escuchar The Beatles, Led Zeppelin, Uriah Heep, Deep Purple y, claro está, Jimi Hendrix y su Experience. Era, y sigue siendo para mí, una gloriosa infancia vivida en un país del tercer mundo que ya permitía ciertos privilegios. En 1967, Disraeli Gears, segundo álbum de la banda, se erigió como uno de los más codiciados álbumes de aquella también gloriosa década. Cream se distanciaba del blues en procura de hacernos viajar con su wah wah, un portentoso bajo, sublimes letras y otros recursos musicales de la época.

La explosión multicolor de la portada del australiano Martin Sharp sigue siendo particularmente atractiva y, en aquellos tiempos de LP, una obra de arte para enmarcar y dar una mirada al pasado para revivir días de amor, paz, rock and roll y sexo. El extraño título es un malapropismo (palabra de similar sonido pero de significado diferente) que surgió cuando Mick Turner, roadie de la banda, se refirió al engranaje que usan las bicicletas (derailleur gears) en un momento en el cual Clapton expresó querer comprar una de éstas pero de carrera.

Para quienes gustan de numeritos, Disraeli Gears se colocó entre los primeros cinco lugares de las carteleras de Australia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Y para 1999, ingresó al Salón de la Fama de los Grammy. Cuatro años después, la Rolling Stone Magazine le otorgó el puesto 114 entre los 500 álbumes más importantes de todos los tiempos. En 2001, el canal VH1 le concedió la posición 87 entre los más grandes álbumes de la historia y fue premiado en 2008 como Álbum Clásico del Rock ´n´ Roll.

No puedo pasar por alto que ese fue el año del fatídico terremoto de Caracas y el año donde ocupábamos el primer lugar en reservas petroleras. También un productivo año para Los 007, Los Claners, Los Darts, Los Impala, Hugo Blanco y Cherry Navarro, entre otros, quienes lanzaron nuevas producciones al mercado discográfico. Todo aquello sonaba por la radio y en las calles.

El álbum que hoy nos ocupa estuvo bajo la producción de Felix Pappalardi (Mountain). Lanzado el dos de noviembre de 1967, Cream nos ofrecía entonces once temas: “Raro fermento, mata lo que hay dentro de ti, es una bruja conflictiva en azul eléctrico, en su trastornada mente está enamorada de ti, de ti, qué harás ahora, raro fermento, mata lo que está dentro de ti”. Así inicia esta aventura musical que comienza con Baker y en milésimas de segundo Clapton y Bruce siguen. Es “Strange Brew” donde destaca el solo de Clapton. La canción fue uno de los dos singles del álbum y fue escrita por Clapton, Félix y su esposa Gail Collins, basada en el tema “Lawdy Mama” del blusero Muddy Boss (1934) que la banda solía tocar con frecuencia.

La siguiente composición “Sunshine of Your Love” inicia con Clapton y Bruce en uno de los más emblemáticos riffs del rock. Fue escrita por Clapton, Bruce y Peter Brown. En ella escuchamos: “Se acerca el amanecer, y las luces cierran sus agotados ojos, pronto estaré contigo mi amor, para darte tu sorpresa al alba, querida estaré contigo pronto, estaré contigo cuando comiencen a caer las estrellas. He esperado tanto, para estar donde estoy, en el resplandor de tu amor”. En ella, la línea del bajo lleva el tema y, según dicen las malas lenguas, Bruce tomó la idea luego de ver a Hendrix en vivo. En sus propias palabras Jack coloca a “Sunshine of Your Love” como el resumen de su carrera.

World of Pain” (Mundo de dolor) dice: “Fuera de mi ventana está un árbol, fuera de mi ventana está un árbol, sólo para mí. Y se yergue en el gris de mi ciudad, sin tiempo para piedad para el árbol o para mí. Hay un mundo de dolor, en la lluvia que cae a mí alrededor”. Es una sencilla canción a la que le sigue “Dance the Night Away” y “Blue Condition”, para completar el lado A del LP. La primera es tocada con desenfado y nos habla en un lenguaje surreal de “Bailar toda la noche”: “Construiré yo mismo un castillo, alto en las nubes, habrá cielos en mi ventana, perder estas calles y muchedumbre. Baila toda la noche. Me encontraré un océano, navegar hacia el azul, vivir con peces espadas dorados y olvidar tu tiempo”. Se aprecia también un elemento existencial: “Bailar yo mismo a nada, desvanecer de este lugar, me convertiré en sombra y así poder ver tu rostro”. El otro tema que completa el primer lado es el único compuesto por Ginger y lo caracteriza una rítmica ligeramente aletargada y a modo de vals donde Ginger canta: “No tomes la dirección contraria al pasar, en lugar de una profunda reflexión de lo que es cierto, pues la combinación de juicios que haces, que causa un profundo desánimo en todo”. Es una de dos canciones con Ginger como líder cantante.

Clapton y Martin Sharp escribieron “Tales of Brave Ulysses” (Cuentos de Ulises el valiente). Cualquier roquero que se respete notará en este tema una ligera semblanza a “White Room”. Clapton hizo una adaptación de la letra de Sharp a canción sobre un tema que él venía desarrollando y como su título indica, relata la historia de Ulises. Clapton emplea el wah wah al inicio y a mitad de canción hasta que se desvanece el tema. Éste es seguido por “SWLABR”, nombre que no es más que las iniciales de “She Walks Like A Bearded Rainbow”, dicho en español “Ella camina como un arcoíris barbudo”. Es una colaboración entre Bruce y Peter Brown –música y letra– respectivamente. En “We’re Going Wrong” (Vamos mal) Bruce canta: “Por favor abre tus ojos y trata de darte cuenta, hoy me di cuenta que vamos mal”. El malhumorado baterista añade cierta magia en su modo de tocar la batería, poli-rítmico y melódico.

Hacia el final el trío toca “Outside Woman Blues” de Blind Joe Reynolds (1929) con Clapton en los arreglos y la voz. “Take it Back” con Jack en la armónica es otro blues donde además nos canta: “Llévatelo, llévatelo, llévate esa cosa fuera de aquí. De inmediato, llévate esa cosa de aquí”. Y entonces en el primer verso el bajista nos canta: “No dejes que me lleven a donde las corrientes son rojas, quiero estar aquí en mi cama, necesito tu amor, largo rubio cabello, no dejes que me lleven porque me asusto fácilmente”. Entre el primer verso y el segundo Bruce hace un interesante solo de armónica. Eso que tanto teme Bruce es la guerra.

La última canción, “Mother´s Lament” (Lamento de madre), tiene un dejo humorístico en ritmo de vals, al menos así lo siento. Al inicio el ingeniero Tom Dowd graba “¿rodando? Un, dos, tres… La madre bañaba a su bebé una noche, el menor de diez y un delicado ácaro, la madre era pobre y el bebé delgado, no era más que un esqueleto cubierto de piel. La madre dio vuelta para tomar un jabón del estante, fue tan sólo un instante y al volver, su bebé desapareció y angustiada lloró. ¡Oh! A dónde se ha ido? Replicaron los ángeles. ¡Oh! Tu bebé se ha ido por el desagüe, ¡Oh! Tu bebé se ha ido por el desagüe, el pobrecito era tan flaco y delgado, que debió ser bañado en una jarra”. Sin duda, algo muy británico al estilo del famoso grupo de comediantes Monty Python. La sola imagen que evoca, ya es para ponernos entre risa y llanto. Tal vez fue la historia vivida en uno de esos viajes de lisérgicos, tan populares en esa época.

Medio siglo se cumple de este excelente y legendario álbum, que todavía podemos bailar pero ahora en fiestas de adultos.

Leonardo Bigott