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Gorillaz: 15 años del envolvente eclecticismo de Demon Days

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Gorillaz Demon Days

En mayo de 2005 fue publicado el fantástico segundo álbum del singular proyecto liderado por el músico Damon Albarn y el dibujante Jamie Hewlett

Gorillaz
Demon Days

Parlophone. 2005. Inglaterra

En la historia de la música pop hay pocos capítulos como el protagonizado por Gorillaz. Entendido como un conglomerado de músicos, raperos e ilustradores, su primera aparición ante el ojo público en el invierno de 2000 logró captar la atención de una variopinta audiencia que aglutinó niños, adolescentes y adultos.

En una acción poco común, Gorillaz pudo atraer a los seguidores del hip-hop y mezclarlos con los amantes del pop y la electrónica, todo ello gracias a una certera combinación de vocalizaciones y ritmos rapeados, muchos scratches, funk, melodias pop, guitarras netamente rock y pinceladas de electrónica.

Pero lo que distinguió su propuesta de cualquier otra fue el manejo de la imágen del grupo a través de unos atractivos comics concebidos por Jamie Hewlett, quien creó una historieta con cuatro personajes inspirados en los integrantes reales, que bien podría ser una exitosa serie de dibujos animados de la TV.

Esto llegó a impactar incluso a niños menores de 10 años que se engancharon con algunos de los videclips que acompañaron a varias piezas del homónimo y exitoso disco debut Gorillaz (2001), mientras los que habían seguido la carrera musical de sus miembros lo recibieron como una agradable sorpresa.

Gorillaz unió inicialmente los talentos de Dan “The Automator” Nakamura y Damon Albarn (en ese momento conocido como cantante del grupo londinense Blur) y los colaboradores Mito Hatari (de Cibo Matto) y Tina Weymouth y Chris Frantz, dos ex-integrantes de la legendaria banda neoyorquina Talking Heads.

A ellos se le sumaron dos personajes cercanos a Nakamura, Kid Koala y Del Tha Funkee Homosapien, que ayudaron a modelar el sonido del grupo.

Mientras tanto, la particular puesta en escena, que incluía una gran pantalla en la que se proyectaban los comics, al tiempo que los músicos permanecían tocando en la oscuridad, les permitió alimentar la imaginería “animada”.

Los personajes creados por Hewlett pasaron a ser los verdaderos protagonistas de Gorillaz: 2-D como el simpático chimpancé encargado de la voz y algunos teclados, Murdoc como el endiablado bajista, el baterista Russell que ocasionalmente “rappea” en estilo zombi, y Noodle la niña japonesa, guitarrista y experta en artes marciales.

Cuando se editó el disco debut en la primavera de 2001, ya los dos primeros singles, “Tomorrow Comes Today” y “Clint Eastwood”, habían presagiado el sismo, un suceso mundial que provocó la secuela de G-Sides (2002), una colección de lados-B, y Laika Come Home (2002), un compendio de remixes inspirados principalmente en el poder del dub.

Luego del arrollador éxito, cada uno de los integrantes retomó su proyecto matriz, especialmente Damon Albarn, que antes de darle forma a Think Thank (2003), el séptimo disco de Blur, nos regaló el maravilloso proyecto Mali Music, junto a músicos de ese país africano.

Gorillaz había comenzado su período de hibernación.

Demon Days: la madurez de Gorillaz

Cuatro años después, Gorillaz despertó de su letargo con el maravilloso segundo disco, Demon Days (2005), con el cual superaron la popularidad y nivel de ventas del debut, el cual había contado con el factor sorpresa como componente fundamental.

Era evidente que Demon Days era musicalmente superior. Mucho más coherente, sin los forzados acercamientos a la música latina (la participación del cubano Ibrahin Ferrer en el primer disco lució desubicada), con mayor peso melódico y superiores arreglos, una sección rítmica menos previsible y un logrado equilibrio entre lo oscuro y lo luminoso.

Con la notable ausencia de Dan Nakamura, Demon Days se erigió como un disco maduro, con Damon Albarn como el indiscutible líder musical de ahí en adelante. Albarn, ya en control, logró que este trabajo sonara menos disperso y mucho más centrado.

a aparición de Danger Mouse (Brian Burton) como productor y creador de beats, garantizó que el proyecto siguiera sonando vanguardista, a medio camino entre el pop y el hip hop (¿Hip-Pop?).

No se podía esperar otra cosa del personaje que tuvo la osadía de realizar el Grey Album, una arriesgada mezcla en clave hip-hop del álbum blanco de The Beatles y el Black Album del rapero Jay-Z, del cual se editaron solo 3.000 copias, antes que EMI prohibiera la travesura y se expandiera por internet.

En la página web de Gorillaz, 2-D, Murdoc, Russel y Noodle, cobraban vida propia y en un ejercicio de abstracción, agradecían a Albarn y Danger Mouse por sus valiosos aportes.

La variada selección de colaboradores también representó una excelente aportación que continúaba con la idea de colectivo: De La Soul, Neneh Cherry, Martina Topley-Bird (de fama junto a Tricky), Roots Manuva, MF Doom, Ike Turner, Bootie Brown, Shaun Ryder (vocalista de Happy Mondays), el actor Dennis Hopper y el London Community Gospel Choir.

Los 15 tracks de Demon Days

El primer single extraído de Demon Days fue “Feel Good Inc”, con la participación de De La Soul, se convirtió rápido en un éxito planetario, ayudado por el videoclip con imágenes de Hewlett en las que aparece una isla flotante sosteniendo un molino de viento, imagen que recuerda las famosas ilustraciones de Roger Dean para el grupo Yes.

El disco contiene sobrada cantidad de buenos temas, empezando por “Last Living Soul”, un tema de corte pop con el sello Albarn; “Kids with Guns”, con Neneh Cherry como vocalista invitada; “O Green World”, una especie de funk electrónico con un pegadizo coro, que precede a “Dirty Harris”, una inspirada combinación de cuerdas, coros infantiles, soul-funk setentoso y el rappeo de Bootie Brown y la maravillosa participación de The San Fernandez Youth Chorus.

El mañana”, es una pieza gentil y melancólica con inflexiones dub, un perfecto preámbulo para uno de los momentos cumbres, “Every Planet We Reach is Dead”, que le da chance de lucirse al veterano Ike Turner en el piano.

En seguida aparece “November Has Come”, con el rapero MF Doom (Daniel Dumile) y la voz de Albarn catalizándola de tal manera que la pieza se vuelve hipnótica a pesar de su corta duración.

La exquisita voz de Martina Topley-Bird hace su aparición en “All Alone”, acompañada del MC de reggae Roots Manuva. El momento más roquero lo representa “White Light”, dos minutos que podrían pertenecer a la última etapa de Blur y poco después el inefable Shaun Ryder se hace presente en la estupenda “Dare”.

La última de las sorpresas viene del emblemático actor Dennis Hopper, cuya voz se encarga de la narración en “Fire Coming´s Out for the Monkey’s Head”, uno de los temas imprescindibles del álbum.

Las últimas dos exquisiteces del disco son “Don’t Get Lost in Heaven” y “Demon Days”, con la participación del London Community Gospel Choir

Para los que esperaban un disco lleno de “scratches”, cortesía de los ausentes Dan The Automator y Del Tha Funkie Homosapien, este segundo trabajo de Gorillaz pudo no satisfacerles del todo, a pesar de la presencia de elementos hiphoperos y algunos notables rappeos.

Pero para la gran mayoría de seguidores del talentoso y polifacético Damon Albarn junto a Blur, este se convirtió en un disco esencial.

Para el resto de los que en aquel momento tomaban a Gorillaz como un proyecto menor o un simple divertimento de Albarn y Hewlett, este disco fue una maravillosa puerta de entrada.

Quince años después, Demon Days sigue atrapando con su envolvente eclecticismo.

Juan Carlos Ballesta



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