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40 años de “Stormwatch”, el álbum de la tormenta de Jethro Tull

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Jethro Tull

Jethro Tull
Stormwatch
Chrysalis.1979. Inglaterra

En 1979 Jethro Tull lanzaba al mercado su duodécimo álbum de manera consecutiva. Un disco por año desde su debut en 1968. Un atractivo repertorio de diez piezas enmarcadas dentro del folk rock, el progrock y algo de hard rock.

Considerado el último de una trilogía con énfasis en esos géneros, en especial el folk, Stormwatch despedía la gloriosa década de los 70 con un interés en lo ecológico y la riqueza material, además de aspectos que rozaban lo esotérico pero también lo histórico.

Este álbum también sería el último con la clásica formación que incluía al baterista Barriemore Barlow, los teclistas John Evans y David Palmer (ahora Dee Palmer), el bajista John Glascock (†), quien falleciera a causa de complicaciones coronarias durante la gira de este álbum, el guitarrista Martin Barre, y por supuesto el cantante, flautista y compositor Ian Anderson.

El álbum contó con la participación de dos invitados, el bajista Dave Pegg y el presentador del pronóstico del tiempo en la TV, Francis Wilson.

Bajo la ingeniería de sonido de Robin Black, el álbum nos recibe con una sólida imagen demAnderson abarcando toda la portada, usando un larga vista y ataviado para la tormentosa ocasión, predominantemente en tonos grises. El responsable de este encuentro es David Jackson.

Tras el éxito logrado con Songs From The Wood (1977) y Heavy Horses (1978), la laureada banda de Ian Anderson nos ofrecía dos instrumentales bajo un fluido repertorio con temas de sencilla belleza como la breve “Home” y otros con una cierta fuerza como la bien estructurada “Orion”. El flautista y sus chicos también nos robaban la atención con dos temas extensos, “Dark Ages” y “Flying Dutchman”, donde la banda exhibe su calidad musical.

El álbum inicia con “North Sea Oil” (Petróleo del Mar del Norte),  donde, sin espavientos, Ian Anderson nos cautiva con su flauta. La movida pieza gira en torno a la melodiosa voz de Ian con variaciones en la flauta. En el tema apreciamos la voz de Francis Wilson quien junto a Ian nos advierten de los aspectos ecológicos que derivan del codiciado oro negro.

 

El siguiente tema es una delicada venia folk a la constelación de “Orion”. El tema inicia con una martillada percusión que alterna con hermosos pasajes de guitarra y piano. John Glascock participa en esta atractiva pieza cuyos arreglos en las cuerdas están a cargo de Palmer.

 

La primera tríada la cierra “Home”, una hermosa y breve pieza entorno a la cual escuchamos la sección de cuerdas con arreglos de Palmer y la guitarra de Martin Barre.

 

La elaborada “Dark Ages” continua el repertorio. Toda la banda en pleno inicia con un explosivo sonido. Martin Barre con trazos de hard rock nos va cautivando. En sus 9’14”, Anderson y sus muchachos van desgranando diversos segmentos desde donde se desprenden trazos característicos del lenguaje Tull. Ian nos pregunta: “Queridos, ¿están listos para el largo invierno?

Todo cabe en esta atractiva pieza para que Barrow, Barre y Anderson desplieguen sus talentos.

 

Luego sigue el primer instrumental del álbum titulado “Warm Sporran” (una especie de poncho) donde Ian Anderson destaca a sus anchas. El tema tiene un cierto aire glorioso como si de una marcha se tratara, lo que da una buena oportunidad al baterista Barriemore Barlow. Así concluye el lado A.

 

Comienza el lado B con la rockera “Something’s On The Move”, la pieza menos consistente del repertorio o más bien la de menos peso específico aunque llama la atención el solo de Anderson quien además nos canta: “Ella vestía una chaqueta, rara gema sobre sus dedos, y llegó de aguas distantes donde estalla la aurora boreal…”

 

La última parte del álbum se tiñe de un aura espectral con los temas “Old Ghosts” (Fantasmas Ancestrales), donde se sienten pasajes de Minstrel in the Gallery, y “Flying Dutchman”. Esta última basada en la leyenda del Hollander, una embarcación condenada a nunca atracar y navegar eternamente por los océanos. En mi opinión la más completa de los diez temas de Stormwatch. La historia data, según algunos registros, del siglo 17. Destaca la composición que está entre estas dos piezas, titulada “Dun Ringill”, como otro breve tema del repertorio que versa sobre un fuerte de la era del hierro localizado en la isla de Skye.

 

El repertorio de nuestro celebrado álbum culmina con una triste melodía titulada “Elegy” que fue dedicada al padre de David Palmer, aunque por mucho tiempo se pensaba era para Glascock quien padecía una delicada condición cardíaca que finalmente le causaría la muerte.

 

Aunque Stormwatch es percibido generalmente como uno de los álbumes menos consistentes de la discografía de Jethro Tull, puede verse como el punto de partida de un nuevo Tull que experimentaría con elementos hardrockeros y electrónicos en los primeros años 80, aunque retornaría su sonido en temas como “Budapest” y “Said She Was A Dancer” varios años más tarde en el premiado Crest of a Knave (1987).

Leonardo Bigott