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Peggy Suicide: la obra maestra de Julian Cope

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Julian Cope Peggy Suicide

El 22 de abril de 1991 el polifacético músico de Liverpool publicó su séptimo álbum solista, convertido iniciando su pináculo creativo 

Julian Cope
Peggy Suicide

Island Records. 1991. Inglaterra

Aunque el inglés tiene una buena cantidad de discos fabulosos, probablemente no haya un disco más importante en su larga carrera que Peggy Suicide.

El doble LP siguió a Skellington (1989) y Droolian (1990), dos discos de distribución independiente editados fuera del contrato con Island Records, sello con el que ya habían comenzado fuertes desavenencias a raíz del disco My Nation Underground (1988), el cual Cope consideró sobreproducido y muy pop.

La relación llegó a su final con Jehovakill (1992), otro de los trabajos indispensables de Cope.

Con Peggy Suicide -título derivado de la canción de Buddy Holly, “Peggy Sue”- Cope dio rienda suelta a todas sus ideas, echando mano a conceptos de producción más orgánicos, y a temáticas relacionadas con sus convicciones a favor de los derechos de las mujeres, los derechos de los animales, la ecología y su espiritualidad cercana al paganismo.





El proceso de composición y grabación se realizó justo después de las protestas anti-impuestos de 1990, en las cuales Cope participó, por lo cual varias canciones se refieren a esos eventos. La primera ministra de entonces, Margaret Thatcher, dimitió antes que Peggy Suicide se publicara.

El tema “Leperskin”, refleja perfectamente esta realidad política, mientras que “Soldier Blue” muestra un sentimiento en contra de la policía, con samples en directo de Lenny Bruce mezclados con sonidos de los disturbios.

Ambas posee cercanía en el groove al Manchester Sound de The Stone Roses y Happy Mondays, que en el momento dominaban la escena pop británica.

Cope (guitarras, sintetizadores, arreglos de cuerdas y voz) estuvo acompañado por el que fue su inseparable multiinstrumentista y productor, Donald Ross Skinner, desde el debut Fried (1984) hasta 20 Mothers (1995); los bateristas Mark “Rooster” Cosby, J.D. Hassinger y Mike Joyce (The Smiths); Michael “Moon-Eye” Watts en guitarra, luego conocido Mike Mooney en sus tiempos con Spiritualized; además de varios invitados puntuales.

Un total de 18 canciones componen el doble LP, y como suele ocurrir con las obras maestras, a pesar de la gran cantidad de canciones, ninguna sobra. Cada una tiene su peso específico y todas van fluyendo de manera natural.

Pristeen” abre el disco con elegancia y cierta melancolía que va ganando en intensidad, y ella da paso a “Double Vegetation”, uno de los temas más representativos del liverpooliense, que se desarrolla sobre una rítmica constante sobre la que Cope incorpora cierto tono siniestro y un fantástico trabajo de guitarra.

A pesar de lo extenso y consistente que resulta el álbum, solo fueron extraídas dos canciones como singles. El primero de ellos fue “Beautiful Love” -una pegadiza pieza con aroma a calipso- y la funky “East Easy Rider”, uno de los puntos álgidos.

A lo largo del disco hay varios temas de corte muy pegadizo, como “If You Love Me At All”, “Drive She Said” o la corta “Head”, que perfectamente podrían haber sido escogidas como singles.

En la primera se luce Ross Skinner en el bajo, en la segunda relucen los coros en cuasi-falsete apuntalando la voz gruesa de Cope, mientras que en la tercera es el órgano el instrumento que hace la diferencia

Para entonces, el inquieto Cope ya había comenzado a adentrarse en el krautrock, una influencia que se nota en temas más experimentales como “Western Front 1992 CE”  -con apoyo vocal de Lulu Chivers, Edwina Vernon, Camilla Mayer-, “Hung Up & Hanging Out to Dry” (aquí es la batería de Moon-Eye recuerda a Jaki Liebezeit con Can).

El gran tour de force lo representan los ocho minutos de “Safesurfer”, con una larga introducción de guitarras a lo Hendrix, que dan la bienvenida en el minuto tres a Julian Cope en plan cronista apocalíptico y enseguida a su versión de cantante más melódico

Todo en esta pieza (guitarras, piano, órgano y la base rítmica a medio tiempo) nos envuelve sin remedio

En “Not Raving but Drowning” vuelve a emerger la percusión caribeña, que se funde muy bien con las guitarras psicodélicas.

Entre las piezas más sosegadas y reflexivas están “Promised Land” y “Las Vegas Basement”, el maravilloso cierre del disco con el que Cope nos deja totalmente enganchados.

La canción que recuerdas sus primeros tiempos con The Teardrop Explodes es “Hanging Out And Hung Up On The Line”, la más acelerada del disco y que se presenta en formato trío con Joyce en la batería, Ross Skinner en la guitarra y Cope en el bajo

Peggy Suicide es uno de esos discos que pudieran haber sido grabados hoy o en cualquier momento de la historia posterior a su publicación. Su sonido y contenido es atemporal. Mérito especial para los ingenieros Hugoth Nicolson, Ingmar Kiang, Paul Tipler, Tim Bran y Tony Harris, así como a los músicos por lograr que la sonoridad de sus instrumentos y los efectos utilizados no quedaran anclados a un momento específico.

La pintura de Darina Roche representando a Peggy Suicide que identifica la portada, es la puerta de entrada a este maravilloso universo creado por Julian Cope.

Juan Carlos Ballesta


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