En una jornada en la que también triunfaron Alanis Morissette y Benson Boone, con notables shows de Future Islands y Kaiser Chiefs, la segunda jornada del festival trascurrió sin incidencias y atrajo a casi 50 mil asistentes.
Mad Cool Festival (Día 2)
Iberdrola Music, Madrid
(Julio 11, 2025)
En el competitivo mundo del espectáculo musical, suele haber una serie de recursos que los artistas utilizan como complemento necesario a la música y así ofrecer un show multimedia que estimule todos los sentidos. Y cuando se trata de conciertos masivos es imprescindible concebir un show diferenciador que impacte a los asistentes y no se les olvide nunca más.
Pero no por utilizar grandilocuentes puestas en escenas con pirotecnia, luces y visuales, necesariamente vas a impresionar si no aportas elementos diferenciadores.
Nine Inch Nails: una experiencia sensorial inmersiva
Pero están los grupos -una lista selecta, sin duda- que constantemente renuevan su puesta en escena y siempre lo hacen innovando. Desde que vimos por primera vez en directo a Nine Inch Nails en el Poliedro de Caracas (2008) utilizando una especie de telón o cortina de leds delante de los músicos nos quedó claro que Trent Reznor es uno de los creadores más perfeccionistas y vanguardistas de nuestro tiempo.
Y así quedó de nuevo demostrado en el Mad Cool 2025. NIN ofreció un espectáculo multimedia impresionante en todos los sentidos, con juego de luces -responsabilidad de Paul “Arlo” Guthrie- combinado con una perenne bruma que impacta la psique, y que va acompañado de unas visuales recogidas en directo por un camarografo que se mueve por el escenario como un integrante más de la banda y procesadas en tiempo real por otro miembro del crew. Es cinematografía en mano, con proyecciones 3D sobre telas translúcidas, y sin pantallas LED. El director creativo es Todd Tourso
El sonido, como es costumbre -recordar de nuevo el concierto en Caracas que rompió el mito del mal sonido en el famoso recinto- fue absolutamente perfecto -el de mayor volumen hasta ese momento en el festival pero sin distorsión alguna- con la voz de Reznor destacando sobre la densidad instrumental producida por un grupo de músicos fantástico que incluye a Atticus Ross en teclados, sintes, programación y coros, Robin Finck en guitarras, sintes y coros, Alessandro Cortini en bajo, guitarra y coros, e Ilan Rubin en batería, percusión y coros.
Resulta muy dificil describir con palabras el concierto de NIN porque es una experiencia en la que el nivel de estimulación no decae nunca, aun incluso en las piezas menos frenéticas. Trent Reznor es un auténtico maestro prestidigitador y lo que hizo con NIN fue hacer explotar todos los sentidos de los presentes, que en su gran mayoría eran seguidores.
El setlist de NIN no es el típico de festivales que suele apoyarse en los grandes éxitos o temas más conocidos. Aunque el culto a NIN comenzó con su primer disco Pretty Hate Machine (1989) y creció exponencialmente con el EP Broken (1992) y el emblemático segundo LP The Downward Spiral (1994), en plena era grunge, esa etapa como banda abanderada del rock industrial quedó reflejada en seis temas (un 30%), cuatro de ellos en la primera mitad (“Wish”, “March of the Pigs”, “Piggy” y “Heresy”) y los otros dos cerrando el concierto (“Head Like a Hole” y la imprescindible “Hurt”).
El siglo 21 ha sido bastante productivo para el proyecto de Reznor, y es un acierto -dada la calidad, evolución natural de lo hecho en los 90- que la mitad del repertorio lo representen temas de muchos de esos discos. Para los muchos fans presentes es una bienvenida decisión, lo que demuestra que NIN no vive del pasado, aunque no lo evada.
En ese sentido, temazos como “Every Day Is Exactly the Same” y “The Hand That Feeds” (With Teeth, 2005), el abridor “The Beginning of the End” y “The Good Soldier” (de Year Zero, 2007), “Echoplex” y “1,000,000” (The Slip, 2008), “Find My Way” y la fabulosa “Copy of A” (Hesitation Marks, 2013) y “Less Than” (Add Violence EP, 2017), dejaron claro la vitalidad de NIN.
Por supuesto, el increible The Fragile (1999) estuvo presente con “The Frail” y “The Wretched”, un segmento hipnótico con cierto aroma a los mas oscuros momentos de Massive Attack.
Este “Peel it Back Tour” es otra vuelta de tuerca a la imprescindible obra multimedia de NIN




Alanis Morissette: un emotivo repaso a su trayectoria
La artista canadiense-estadounidense fue uno de los grandes atractivos del cartel de Mad Cool 2025 y buena parte del público asistente había ido a verla a ella. Alanis sigue conservando, a los 51 años, el magnetismo, la fuerza interpretativa y el carisma.
Su show no se limita a presentar un puñado de grandes canciones -la mayoría ampliamente conocidas- sino que presenta su activismo en pro de los derechos por la igualdad de género (notable en “Right Through You”, la segunda del setlist, con estadísticas incluidas) o su agradecimiento a todos aquellos alrededor del mundo que la han apoyado a través de los años (que resulta en un perfecto cierre con “Thank U”).
Alanis, sin embargo -hay que reconocerlo- es desde hace ya años una artista cuyo setlist tiene un importante porcentaje de nostalgia. Su trayectoria -lamentablemente para ella- alcanzó un increíble pico en 1995 -hace ya 30 años, cuando ella tenía 21 años- con su tercer disco Jagged Little Pill, del cual tocaron siete canciones de un total de once canciones que interpretó completas (hubo retazos de seis).
De sus recientes dos discos solo incluyó “Smiling Such Pretty Forks in the Road” (2020).



A pesar de este aspecto -no menor- que condiciona la vida artística de muchos artistas, Alanis no proyecta cansancio por tener que interpretar una y otra vez las mismas canciones, sino que asume una actitud agradecida y dado que su voz, su pelazo (del que presume con razón) y condición física permanecen intactas (en varias oportunidades da vueltas sobre su propio eje como un derviche buscando conexión divina), su show resulta en un deleite para todos -ella, sus músicos y el público.
Alanis se presentó acompañada de cinco fantásticos músicos, Julian Coryell (guitarra), Jason Orme (guitarra), Michael Farrell (teclados), Cédric Lemoyne (bajo) y Victor Indrizzo (batería).
El comienzo con “Hand in My Pocket” sintonizó a todos, con imágenes de su vida y trayectoria. Era la primera de Jagged Little Pill. Siguió la comprometida “Right Through You” -la camisa morada la usó todo el show- y a lo largo del concierto desgranó el resto del contenido de ese álbum, “Head Over Feet”, “Ironic” (cuyos primeros versos fueron cantados con euforia y emoción por el público), “All I Really Want” y “You Oughta Know”.
En “Uninvited” -canción de 1998, cuando vivía los coletazos del éxito previo- hicieron una especie de amago que dado lo ocurrido el día previo con Gracie Abrams e Iggy Pop, nos hizo pensar por segundos que se había ido la electricidad, pero la canción explotó de forma épica.
Alanis tiene todo para seguir componiendo nuevas canciones que se unan a las ya conocidas y sean aceptadas. Ojalá lo logre



Benson Boone, Future Islands, Kaiser Chiefs y Los Hermanos Gutiérrez: lo mejor del resto
Aunque hay propuestas que no pudimos ver, de las cuales no podemos opinar, hubo cuatro que sí disfrutamos a plenitud.
El joven cantante estadounidense Benson Boone, lo tiene todo para convertirse en estrella. Con apenas dos discos, Fireworks & Rollerblades (2024) y el muy reciente American Heart (2025), ya proyecta un futuro maravilloso. Tiene una gran voz, actitud desenfadada que irradia simpatía, un físico que le permite hacer piruetas y cosas arriesgadas y alocadas, correr, subirse por donde quiera, una imagen setentera (tanto por la vestimenta como por el bigote a lo Freddie Mercury), una producción muy buena y unos músicos de primera.
A los 23 años ya es cabeza de cartel, aunque todavia tenga que tocar de día con el calor a tope. Trece canciones formaron el setlist del Mad Cool, de las cuales ocho forman parte del nuevo disco, y el resto del álbum con el cual se dio a conocer, incluidas “Cry” y el estupendo cierre “Beautiful Things”.
Sus padres, presentes en el concierto, son testigos en primera línea del ascenso de su pequeño Benson



En el tercer escenario (Oiugo) pudimos disfrutar tanto de Future Islands como de Kaiser Chiefs, y muy al principio de Los Hermanos Gutiérrez
Future Islands es el tipo de grupos cuyos discos gustan y se quedan con nosotros. Su más reciente People Who Aren´t There Anymore (2024) es parte de nuestra lista Los 100 mejores discos de 2024 alrededor del mundo.
Pero su directo amplia la fascinación por el grupo, básicamente porque el cantante y principal compositor Samuel T. Herring -también actor y rapero como Hemlock Ernst– es un showman muy singular. Sus rutinas físicas combinadas con coreografías inventadas que va incluyendo en cada canción son muy llamativas y convierten su performance en un show aeróbico. También lanza frases guturales de vez en cuando.
Llama también la atención que su estética visual -vestido totalmente de negro- contraste tanto con los tres músicos (el bajista y cofundador William Cashion, el teclista y programador Gerrit Welmers, y el baterista Michael Lowry), con coloridas vestimentas. Es como juntar un cantante de post punk con tres músicos amantes de Beach Boys y Devo.
Future Islands tocó ante un público que en su mayoría conocía sus canciones, once temas sin desperdicio comenzando por “King of Sweeden” y “The Tower”, del reciente disco, del cual también tocaron “The Thief”. El resto fue una equilibrad mirada a su pasado, con muy celebrados temas como “A Dream of You and Me”, “Plastic Beach”, “Peach”, “Give Me the Ghost Back”, “For Sure”, “Glimpse” y muy especialmente las dos últimas, “Seasons (Waiting For You)” y “Long Flight”.



Kaiser Chiefs, por su parte, jugaba como en casa. Con una gran cantidad de británicos presentes, los cuatro fundadores Ricky Wilson (voz), Andrew White (guitarra), Simon Rix (bajo) y Nick Baines (teclados), junto al batería desde 2013, Vijay Mistry, se dedicaron a lanzarnos uno tras otro los incontestables hits con los que irrupieron en 2005 con Employment, más algunos otros de sus dos siguientes discos.
En 2025 se cumplen 25 años de ese disco, que puso en el mapa a los Kaiser Chiefs en medio de una fantástica ola de bandas que encabezaban Franz Ferdinand y Arctic Monkeys, a la cual también pertenecían Bloc Party, The Zutons, Maximo Park y otras más. Pareciera que Kaiser Chiefs juega en una segunda división, y que no ha podido sumar más éxitos que se conviertan en canciones del inconsciente colectivo, pero siguen siendo muy capaces de reivindicar su legado.
Así que, frente al escenario Oigo, se congregó una entusiasta audiencia que cantó y bailó -y en algunos casos con pogo incluido- canciones que aun resuenan como “Na Na Na Na Naa”, “Everyday I Love You Less and Less”, “Saturday Night”, “Modern Way”, “Ruby”, “Caroline, Yes”, “I predict a Riot”, “The Angry Mob”, “Take My Temperature” y “Oh My God”.
También incluyeron una versión muy celebrada de “Blitzkrieg Bop” de Ramones




Nuestro primer encuentro de la jornada había sido con Los Hermanos Gutiérrez, el dúo de los ecuatorianos residentes en Suiza, Alejandro (guitarra y lap steel) y Estevan (guitarra y percusión).
Su música quizá era más para un espacio cerrado y menos caluroso, tanto por su espíritu como por su calidez, pero aun así el grupo hizo un performance que todo el mundo disfrutó, incluidos los que estaban descubriendo su sonido instrumental que bebe de la psicodelia, el espagueti western y el folclor latinoamericano.
El “sonido cósmico” es hipnótico y adictivo.



Jet: un cabeza de cartel muy discutible
No se entiende mucho como una banda como la australiana Jet, que solo ha publicado tres discos a casi 25 años de su formación -siendo el último de 2009- pueda ser considera cabeza de cartel y que ello sea utilizado como gancho para atraer público.
¿Acaso una canción como “Are You Gonna Be My Girl” -potente y pegadiza, nadie discute eso, aunque derivativa- puede ser tan decisiva como para que Jet tenga tanta relevancia? Y no es que la banda suene mal. No. La banda suena bien. Su problema es que suena a mil bandas tratando de sonar a Led Zeppelin, AC/DC o incluso The White Stripes y que su mayor éxito haya sido acusado de plagio a “Lust for Life” de Iggy Pop.
Jet es una banda que entretiene, pero en la segunda noche del Mad Cool mucha gente aprovechó para cenar luego del concierto de Alanis Morissette y escuchar desde lejos a los australianos o directamente pasar del concierto. Por ello fue facil desplazarse dentro de la zona cercana al escenario.
Y la prueba de que es una banda que muchos conocen solo por “Are You Gonna Be My Girl” es que cuando sonaron los primeros acordes, de todos lados brincaron personas como resortes para acercarse o buscar una visual.



Mad Cool 2025
El segundo día no hubo incidencias eléctricas y tal como el primer día casi todo fluyó bien. Debe ser revisado, eso si, lo referente a la zona de alimentación que se hizo insuficiente en varios momentos. Lo mas razonable es separarla y alumbrarla mejor.
En cuanto a los problemas públicos con el ayuntamiento de Getafe, todo apunta a un asunto político, aunque es innegable que hay trastornos en la movilidad. El nivel de ruido ha sido reducido, casi todos los conciertos (con excepción de NIN) sonaron a menor volumen que el de la pasada edición.
Juan Carlos Ballesta / Carla Montero





