Nick Cave ha vencido sus temores por la AI gracias al fabuloso vídeo que Andrew Dominik ha hecho de Tupelo, la canción inspirada por y dedicada a Elvis Presley
Nick Cave & The Bad Seeds – Tupelo (Vídeo generado con IA por Andrew Dominik)
En junio de 1985 fue publicado First Born is Dead, el segundo álbum de Nick Cave & The Bad Seeds, grabado en Hansa Studios en Berlín, ciudad a la que se habían mudado después de tres años en Londres. El título se refiere a el hermano gemelo, primogénito de Elvis Presley, muerto al nacer.
El disco lo abre «Tupelo«, canción dedicada e inspirada en Elvis, la cual ha sido parte del repertorio en directo por 40 años.
En los Red Hand Files, Cave responde a uno de su seguidores de nombre Foley, quien vive en Anchorage, Alaska, de manera muy reveladora:
«La razón por la que siento tanto aprecio por la canción «Tupelo«, y porqué la hemos interpretado en casi todos los conciertos de Bad Seeds desde que se escribió hace tantos años, es porque conserva su urgencia volátil. Incluso ahora, interpretarla se siente como una especie de posesión.
Es una canción construida sobre una distintiva línea de bajo de Bad Seeds, depredadora e implacable, y sobre esta sencilla estructura se desarrolla una historia épica. La tormenta de Tupelo, sobre la que John Lee Hooker cantó en su canción homónima, se fusiona con el nacimiento de Elvis Presley, quien nació en Tupelo como gemelo, y su primogénito murió al nacer.
En la canción, el diluvio adquiere proporciones bíblicas, descendiendo sobre la gente como una fuerza aniquiladora, distorsionando el orden natural —’donde ningún pájaro puede volar, ningún pez puede nadar’— mientras se desarrolla la trágica natividad de Elvis. En una choza de tablillas, «con un bulto, una caja y una cuna de paja», nace el Rey. Elvis es representado como el salvador, arrojado a un mundo turbulento para rescatarlo, para «llevar la carga de Tupelo».
Elvis encarna al Cristo redentor, salvando no solo a Tupelo, sino al mundo entero de sus pecados y su posterior destrucción. Menciono todo esto porque «Tupelo» se estrenó hace cuarenta años. ¡Es su cumpleaños! Una idea extraña, ya que la canción sigue tan fresca, oportuna y vital como siempre.
Ahora, mi amigo, el cineasta Andrew Dominik —conocido por Chopper, El asesinato de Jesse James, One More Time With Feeling y Blonde, entre otras— me llamó para decirme que me había enviado un regalo para celebrar el cuadragésimo aniversario de «Tupelo».
«Es una película para acompañar tu canción, Tupelo», dijo. No tenía ni idea de que estuviera haciendo algo así. “He tomado una serie de imágenes de archivo y les he dado vida usando IA”, dijo.
Para cualquiera que lea estos archivos, quedará claro que tengo serias reservas sobre la IA, en particular respecto a los escritores que usan ChatGPT y otros modelos de lenguaje para realizar su trabajo creativo. También me preocupan las plataformas de generación de canciones que reducen la música a una mera mercancía, eliminando por completo el proceso artístico y las dificultades que conlleva.
“¿En serio?”, dije. “¡Dios mío!”, exclamó Andrew. “¡Deja tus malditos prejuicios y echa un vistazo!”
Así que vi el video de Andrew y luego lo volví a ver. Se lo enseñé a Susie. Para nuestra sorpresa, descubrimos que era una interpretación extraordinariamente profunda de la canción: una versión conmovedora, emotiva y completamente original de “Tupelo”, rica en mitos y un conmovedor homenaje al gran Elvis Presley, así como a la canción en sí.
Las fotografías animadas por IA de Elvis tenían una cualidad sobrenatural, como si hubiera resucitado, y las imágenes de la crucifixión y resurrección del final fueron impactantes y profundamente conmovedoras. Susie y yo quedamos impresionados.
Al ver la película surrealista de Andrew, sentí que mi visión de la IA como recurso artístico se suavizaba. En cierto modo, mi opinión cambió. «Es una herramienta, como cualquier otra», dijo Andrew.
Foley, creo que la capacidad de cambiar de opinión es la definición misma de fortaleza. Buscamos la verdad adonde sea que nos lleve, manteniéndonos flexibles y humildes para ajustar nuestros puntos de vista a medida que surgen nuevas evidencias, sin importar lo incómodo que pueda resultar. En definitiva, es una forma de resiliencia, no un signo de debilidad. La rigidez se rompe; la flexibilidad perdura. Me interesará ver qué opinan de la película de Andrew.
Con cariño, Nick«


