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Obscured By Clouds: Pink Floyd a un paso de la gloria

Pink Floyd Obscured by Clouds

El 2 de junio de 1972 fue publicado el séptimo disco del cuarteto londinense, banda sonora convertida en antesala del épico The Dark Side Of The Moon

Pink Floyd
Obscured By Clouds

Harvest. 1972. Inglaterra

 
Obscured By Clouds es el punto medio de dos históricas obras del cuarteto inglés: Meddle (1971) y The Dark Side Of The Moon (1973).

Grabado en los estudios Chateau d’Hérouville de la comuna del mismo nombre al norte de Francia, Obscured By Clouds es una obra que representa un punto de reflexión que ha servido como banda sonora del film “La Vallée.

El cuarteto ya había grabado las bandas sonoras de los filmes The Commitee (1968) de Peter Sykes, More (1969) de Barbet Schroeder y una parte del recordado film Zabriskie Point (1970) de Michelangelo Antoneoni.

Tras el éxito de More, Schroeder recurriría al cuarteto para que creara lo que luego sería la banda sonora de una historia de amor de dos viajeros en una búsqueda espiritual en la remota Nueva Guinea.

Obscured By Clouds fue grabado en los Strawberry Studios del mencionado Chateau y mezclado en los Morgan Sound Studios de Londres entre el 23 de febrero y el 6 de abril de 1972, bajo la producción del grupo, que ya trabajaba sobre el álbum del prisma.

Consta de 10 temas de los cuales cuatro son obras instrumentales de un repertorio en su mayoría compuesto por David Gilmour (música) y Roger Waters (letras).




El repertorio inicia con el tema título, Obscured By Clouds, un instrumental en el cual Gilmour libera su distintivo sonido ocupando un poco más de tres minutos.

El VCS 3, sintetizador en boga por aquellos inspiradores días, es un elemento esencial en la ambientación de este primer tema donde Nick Mason usa percusión electrónica.

Seguidamente el cuarteto interpreta “When You Are In”, otro instrumental en la misma tónica del tema título.

Posteriormente escuchamos la hermosa y espacial “Burning Bridges”, cuyos versos en parte nos dicen: Puentes ardiendo alegremente / Fusionándose con las sombras, parpadeando entre los líneas. / Momentos robados flotando suavemente en el aire, / Llevado en alas de fuego y subiendo más alto.”

La composición es una de dos donde Roger y Rick Wright comparten autoría.

“The Gold Is In The…” es la tercera pieza del disco en la que el cuarteto, especialmente Gilmour, nos recuerda un poco sus raíces con un estupendo solo que lo dice todo.

“Bueno, sigue tu camino, yo voy a lo mío. / No me importa si llegamos a tiempo. / Todo el mundo está buscando algo, dicen. / Voy a conseguir mis patadas en el camino. / Sobre las montañas, a través de los mares /¿Quién sabe lo que me estará esperando? / Podría navegar para siempre hacia nombres que suenan extraños. / Las caras de las personas y los lugares no cambian…”, nos dice Gilmour.




La tierna y acústica “Wot’s… Uh The Deal” marca un dulce contraste donde piano y guitarra decoran los versos que en parte nos dicen: “El cielo envió la tierra prometida / Se ve bien desde donde estoy / Porque soy el hombre de afuera mirando hacia adentro…”

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Finalmente, el grupo cierra el lado A con la instrumental y cadenciosa “Mudmen”, un tema donde el guitarrista brilla por todo lo alto.

Rick presenta la pieza con varios teclados hasta que David nos demuestra porqué es uno de los grandes del rock.

Tras retornar a la imagen distorsionada de la carátula creada por Hipgnosis y reflexionar en un alto, retorno al LP para escuchar el primero de los cuatro temas del lado B de esta maravillosa aunque subestimada obra que se deslinda un poco de lo que Pink Floyd nos tiene acostumbrados. “Childhood’s End”, un tema que guarda una ligera semejanza con el tema “Time’’ del disco del año siguiente.

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Un poco de country para animarnos en “Free Four”, una sencilla canción con un solo de guitarra que en sus versos nos dice: “Uno dos libre cuatro / Los recuerdos de un hombre en su vejez / Son las obras de un hombre en su mejor momento / Te arrastras en la penumbra de la habitación del enfermo / Y habla contigo mismo mientras mueres / La vida es un breve momento cálido / Y la muerte es un descanso largo y frío Tienes tu oportunidad de probar / En un periquete Ochenta años con suerte o incluso menos…”

Otro tierno instante es el tema “Stay” donde Roger Waters y Richard Wright dan las primeras notas y luego se unen al wah-wah de David quien hace un inolvidable solo en una tónica más tendiente al country.

En sus versos escuchamos: “¡Quédate! Y ayúdame a terminar el día Y si no te importa Romperemos una botella de vino Quedarse Y tal vez dejemos uno Porque quiero encontrar ¿Qué hay detrás de esos ojos?

El vinilo concluye con el dramático instrumental titulado “Absolutely Courtains”, una composición del cuarteto donde participa la tribu Mapuga de Nueva Guinea cantando una pieza tradicional.

Lo que vendría al año siguiente cambiaría muchas cosas con ese lado oscuro…

Leonardo Bigott