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Ruth Is Stranger Than Richard: la singular tercera aventura solista de Robert Wyatt

Robert Wyatt

En mayo de 1975 el baterista, cantante y compositor ingles, figura central del Sonido Canterbury, publicó su esencial tercer disco como solista

Robert Wyatt
Ruth Is Stranger Than Richard

Virgin Records. 1975. Inglaterra

El tercer disco solista del notable músico inglés celebra 45 años. Pieza clave de su atractiva discografía, Ruth Is Stranger Than Richard representa una interesante exploración entre el jazz, lo tradicional y la electrónica antes de hacer un alto que vería su fin una década más tarde.

Si aún no conoces la música e importancia del inglés Robert Wyatt, Ruth Is Stranger Than Richard es un buen comienzo. La llamada “escena Canterbury” tiene en Wyatt a uno de sus fundadores y más influyentes personajes.

Wyatt, además, ha sido elemento clave de dos bandas pioneras de aquél movimiento, Soft Machine y Matching Mole. Sus aspiraciones como baterista y cantante se ensombrecieron en 1973 cuando sufrió una caída que lo dejó parapléjico, tras lo cual abandonaría su trabajo grupal para explorar otras sonoridades e iniciar así una estupenda carrera como solista durante unos cuarenta años.




Wyatt ha sido también una pieza esencial del jazz fusión, la música psicodélica y el rock progresivo durante el desarrollo de esas corrientes musicales en el Reino Unido, convirtiéndose en un artista con un distintivo estilo interpretativo, politizado y colaborativo con una paleta politonal que emplea frecuentemente elementos del jazz, el nursery rhyme y el folk.

Robert Wyatt finalmente pondría el alto definitivo a su distinguida carrera en 2014. Desde entonces, muy poco se ha sabido de él.

Grabado en The Manor Studio en Oxfordshire, Inglaterra, nuestro celebrado álbum fue concebido como una venia a algunas de las influencias musicales de Wyatt, quien grabó las nueve piezas en un vinilo que en lugar de tener lado A y lado B, tendría lado Ruth y lado Richard, siendo el título un retruécano de “truth is stranger than fiction” (la verdad es más extraña que la ficción).

La colorida portada que de algún modo refleja a Ruth y Richard, es obra de Alfreda Benge, la esposa de Wyatt. Ocho músicos de alta factura, que incluyen a Brian Eno, Fred Frith y Bill MacCormick, acompañan a Wyatt (voz, teclas y batería) a lo largo de un interesante repertorio lleno de sorpresas tanto en la música como quienes participan de ella.

La primera tríada del llamado “lado Ruth” son las composiciones “Soup Song”, “Sonia” y “Team Spirit”. Todas bajo un concepto tradicional.

La primera de éstas deriva de la canción “Slow Walking Talk”, tema de otra legendaria y pionera agrupación del llamado “Canterbury Scene“, Wilde Flowers.

Wyatt inicia con unas sencillas frases al piano y una letra que pareciera extraída de “un viaje”. “Hay un hongo en mi párpado, y una zanahoria en mi espalda, puedo verla a lo lejos, una vasta cantidad de granos, para ti soy tan sólo un sabor que condimenta tu estofado…”.




Gary Windo destaca con un solo de saxo tenor delante de la acompasada batería de Laurie Allan. Hacia el final Windo hace algunas pirotecnias a modo de floritura. Existe una versión de este tema con Wyatt y Hendrix que bien vale la pena buscar.

Luego, Windo abre “Sonia” con clarinete bajo y saxo alto, como si se tratara de un pequeño ensamble de viento, pero es la trompeta del surafricano Mongezi Feza (†) la que toma el rol central en este tema instrumental compuesto por Wyatt y él. John Greaves es el bajista en esta oportunidad.

El tema luego cede espacio a “Team Spirit”, compuesto con Phil Manzanera quien lo incluiría en su álbum Diamond Head bajo el nombre “Frontera”, tema más tendiente al jazz en el cual nos dice Wyatt: “Patéame Hardy, sin un dulce empuje de tus brillantes botas, creo no saber que seré castigado eternamente...”

Al fondo apreciamos un sostenido sonido por encima del cual solea el saxo tenor. En formato, este tema es uno de mis favoritos por la evidente libertad interpretativa.

Cierra el lado Ruth con un tema del extraordinario bajista de jazz estadounidense Charlie Haden, titulado “Song for Che”. El bajista Bill MacCormick inicia esta pieza que, como es de suponer, gira entorno al bajo y también al saxo.

Recuerda de algún modo alguna marcha funeral sureña estadounidense. Esta vez es Nasir Ahmad “George” Khan quien interpreta los vientos. Llama la atención las figuras de Allan en la batería.

El lado Richard, conformado por cinco piezas, nos presenta una suerte de escala vocal en un modo muy peculiar en la miniatura “Muddy Mouse A”, de apenas cincuenta segundos.

Es una especie de capricho sonoro que sirve como catalizador de la siguiente pieza, la balada “Solar Flares”, punto medio entre “Muddy Mouse A” y “Muddy Mouse B”, también de cincuenta segundos.

Es otra de mis favoritas de nuestro celebrado disco y en la que Windo nos lleva con su clarinete bajo acompañado de la voz de Wyatt empleada como otro instrumento más en la que el erudito músico nos reitera: “Las erupciones solares arden, ellas arden por ti….”

5 Black Notes And 1 White Note” (5 notas negras y una nota blanca)” es como un Requiem instrumental que ha sido arreglado nuevamente para la ocasión.

Original de la “Barcarolle” de “Los cuentos de Hoffman” de Jacques Offenbach, esta pieza va decantando en una especie de cacofonía controlada apreciable desde el 3’45”. Un poco de free jazz y electrónica. Eno es parte responsable, además de las interesantes sonoridades que se desprenden de los vientos de Nisar y Gary Windo que son esenciales para llevarnos al caos sónico al final de la  pieza.

Wyatt reitera ligeramente el motivo en “Muddy Mouse C Which In Turn Leads To Muddy Mouth” con él haciendo diversas figuras con su voz a modo de wah-wah o de armónica.

Fred Frith destaca con su piano, igualmente que en los temas 1 y 3 del lado Richard. Resultan muy atractivas las voces al final acompañadas por el piano que ambienta con cierto dramatismo esta última pieza.

Wyatt relata en parte: “En lo profundo del submundo, Hardy suspira con alivio, viene solo en la oscuridad, vendrá de nuevo al amanecer sino antes que cante el gallo, mientras la vida arriba, tras la senda que va a lo largo y a un lado del canal que conduce al mar que a cambio nos lleva hacia todos los grandes océanos…”

Fascinante, sin dudas.

Desplegada en casi cuarenta minutos, nuestro álbum sería el último de Wyatt por el resto de los años 70 y el primer lustro de los 80, exceptuando la banda sonora del film de 1982 The Animal Films editado como un EP.

Casi una decena de discos como solista, ocho EPs, unos 15 sencillos, varias colaboraciones y álbumes recopilatorios son parte del dilatado y esencial legado de Robert Wyatt.

Leonardo Bigott