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Rocío Márquez y Bronquio: aventurados iconoclastas del flamenco y la electrónica

Rocío Márquez y Bronquio FIAS 2024
Foto: Juan Carlos Ballesta

La cantaora Rocío Márquez y el productor electrónico Bronquio ofrecieron un memorable concierto en el FIAS 2024 presentando Tercer Cielo

Rocío Márquez y Bronquio
Concierto en Sala Roja, Teatros del Canal, Madrid
FIAS 2024

(Marzo 13, 2024)

Que duda cabe que el flamenco ha dado para todo. Y dentro de ese amplio abanico, a lo largo de las décadas siempre surgen sorpresas. Son muchas las propuestas que desde los años 70 han expandido las fronteras del flamenco, hacia el jazz, el rock, la electrónica y otros géneros del amplio espectro de la música popular.

Todos esos mundos se han nutrido en un proceso de retroalimentación de amplias e impredecibles proporciones.

En tiempos recientes uno de los discos más sorprendentes y rompedores es el que une a dos talentos hasta poco antes en órbitas muy distintas: Tercer Cielo (2022) (parte de nuestra lista Los mejores 35 discos españoles de 2022) de la cantaora onubense Rocío Márquez y el músico, productor y artista visual jerezano Santiago Gonzalo Dopico, mejor conocido como Bronquio.

Rocío Márquez ya nos había sorprendido con varios discos en los que dejaba en claro su afán renovador y aventurero, mezclando flamenco con jazz y algo más, con un particular estilo de cante sofisticado y prístino, lejos del estilo áspero y rasgado con el que se distingue el flamenco más tradicional.

Bronquio, por su parte, ha incursionado en la música urbana, en la electrónica y también en el lado mas rockero del flamenco.

La unión de dos entidades de tal peso específico no solamente ha traido consigo un disco fantástico -como pocos-, uno de los mejores publicados durante esta década (parte de nuestra lista Los 35 mejores discos españoles de 2020), sino que también ha propiciado una puesta en escena de altos quilates.




Como suele ocurrir año tras año con la programación del FIAS (Festival Internacional de Arte Sacro de Madrid), en 2024 Pepe Mompeán ha vuelto a ofrendarnos con varios memorables conciertos, entre ellos este que fue presentado en varios recintos de Madrid (Ladosis estuvo también en Parla).

Un escenario en forma de L simétrica formada por dos lados de un cubo construido por telas, con Bronquio ubicado en el lado derecho frente a un mesón con los equipos, nos daban la bienvenida. Esa puesta en escena minimalista fue sumamente efectiva para que Márquez pudiera desarrollar con soltura sus coreografías, algunas veces inmersas en el baile flamenco y otras en la danza contemporánea, al tiempo que el juego de sombras provocado por las luces ubicadas en la parte posterior a las telas acentuaban la escenografía.

Rocio Marquez y Bronquio 11
Foto: Juan Carlos Ballesta
Rocio Marquez y Bronquio 11
Foto: Juan Carlos Ballesta

El comienzo con la canción milonga, “Paraíso. Cuántos cuerpos por venir” nos puso a todos en preaviso de lo que vendría. Estábamos por presenciar un show único. Márquez, haciendo contorsiones sobre si misma reptando sobre el escenario y cantando, mientras lentamente se desplazaba hacía la zona de Bronquio, fue un  comienzo telúrico.

Exprimelimones” (Bulerías), fue la primera gran demostración del desbocado talento de Bronquío en la creación de bases electrónicas de inspiración flamenca y regusto electrónico cercano al breakcore.

Y lo siguió demostrando en “Niña de Sangre” (Verdiales), en la que alterna un ritmo techno con la voz de Rocío y unos coros sampleados. La pieza se fundió con “Agua” (Tangos), con Rocío desdoblada entre cantaora y bailaora, siguiendo con la sorpresiva y catártica interpretación de “Nana de Sevilla: Este galapaguito” de García Lorca.

Tras ella se produjo el primer silencio y tal era la sensación de sobrecogimiento que no hubo aplausos sino una colectiva y silenciosa demostración de admiración.




Comenzaron entonces con “Un ala rota” (Garrotín), que se convirtió en una soberbia tormenta rítmica que de repente amainó para darle paso a “Droga cara” (Aguilando), un tema de carácter más sosegado, con la voz doblada de Márquez y Bronquio sumando la suya procesada.

En un continuum siguió “Empezaron los cuarenta” (Remix-Rondeña), pieza con una intrincada rítmica que incluyó excelentes intervenciones vocales de Bronquio, y a continuación la rumba “De mí”.

La Piel #2” (Seguiriya) sonó más experimental en directo que en el disco, con una interpretación vocal de Rocío memorable acentuando la pronunciación de la letra “r”, ayudada por recursos tecnológicos y la ausencia de la guitarra acústica.

Una introducción casi litúrgica trajo consigo “Prefiero la muerte” (Canción por soleá), en la que Bronquio construyó una hipnótica base, con un ritmo quebrado y lánguido, y un colchón de teclados envolventes y especie de taconeo en el tramo final, al tiempo que Rocío se desdoblaba.

Casi sin dejar que fluyeran los espacios, Márquez se lanzó con “Grande” (Debla), un cante telúrico que fue del susurro a la angustia y que desembocó en “Mercancia”, un pregón con herencia rítmica cubana y una interpretación vocal bastante libre.

Rocio Marquez y Bronquio 11
Foto: Juan Carlos Ballesta
Rocio Marquez y Bronquio 11
Foto: Juan Carlos Ballesta




Las palmas y jaleos sampleados dieron la bienvenida a “Mmmmm”, pieza en la que se agradece el desparpajo de Bronquio para recrear sin corsés el universo de las bulerías. Márquez hace su trabajo de mimetización, como si estuviese rodeada de palmas y jaleos reales.

La seguiriya “La Piel #3” -esta vez si con la guitarra sampleada- dio inicio al trayecto final del concierto. Fue seguida por la emotiva “El corte más limpio”, que luego de la introducción vocal se transforma en un techno de inmensas proporciones. Bronquio dejó claro, una vez más, su inmensa capacidad como creador, una especie de hechicero electrónico.

Rocio Marquez y Bronquio 11
Foto: Juan Carlos Ballesta
Rocio Marquez y Bronquio 11
Foto: Juan Carlos Ballesta

Tras un segmento instrumental digno de conducir la mejor fiesta rave del planeta. Reapareció brevemente la voz de Rocío, totalmente imbricada con el trance rítmico, para desaparecer nuevamente y volver. Fueron casi 10 minutos de auténtico delirio flamentrónico, que dieron paso al sentido cierre con la canción toná, “La Marca”, con Rocío cantando sobre una fantasmal base rítmica.

Ante la inmensa ovación que cerraba el concierto, Rocío, abrazada con Bronquio, con la emoción a flor de piel, cantó un último tema a capella, ante la admiración y agradecimiento de una sala totalmente repleta.

Juan Carlos Ballesta 


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