Inicio Ahi estuvimos La sublime y catártica puesta en escena de Sigur Rós

La sublime y catártica puesta en escena de Sigur Rós

Sigur Rós Tour 2022
Foto: Nick Woodward-Shaw / L.A.

La agrupación islandesa, tras cinco años de ausencia sobre los escenarios y a punto de lanzar el primer disco en casi 10 años, ofreció un concierto inolvidable en Madrid

Sigur Rós
Concierto en Wizink Center, Madrid

(Septiembre 29, 2022)

Siempre es una gran noticia que Sigur Rós no solamente vuelva a la carretera -lo que no ocurría desde hacía cinco años- sino que lo haga con el teclista Kjartan «Kjarri» Sveinsson de nuevo a bordo, cuyo aporte es fundamental en el sonido de la banda islandesa comandada por el vocalista y guitarrista Jón Þór «Jónsi» Birgisson y el bajista Georg «Goggi» Hólm desde 1994.

Aunque Sigur Rós no ha editado un nuevo disco desde Kveikur (2013), ya se anunció que el octavo álbum en estudio está en proceso de grabación, parte del cual han dado a conocer durante el actual tour mundial que comenzó a finales de abril con cuatro fechas en México.

La gira 2022 es realmente apabullante. Nos deja con la sensación de haber asistido a un show en otra dimensión, con una puesta en escena minimalista compuesta por 13 grupos de 13 guayas tensadas en diferentes planos del escenario, con un juego de luces que potenciaba el efecto dimensional y al fondo, proyecciones sobre tres pantallas verticales en total sintonía con la música. Todo junto, música, luces y visuales, logran un efecto impactante.

Pero, además, ocurrió algo insólito y absolutamente remarcable que no suele pasar en los conciertos desde que los teléfonos pasaron a ser protagonistas. Muy pocos se atrevieron a mantener elevadas las pantallas por mucho tiempo, respetando así el carácter ceremonial que tenía esta puesta en escena.

El Wizkin Center cobijó a todo el público en la arena, cubriendo los laterales con amplios telones negros que ayudaron a que el sonido fuera óptimo y no hubiera ningún tipo de reflejo.

El concierto estuvo dividido en dos partes, perfectamente diferenciables. La primera, más atmosférica y ensoñadora, y la segunda, más explosiva y catartica. Son las dos caras de la misma moneda, a lo que Sigur Rós nos ha acostumbrado desde el comienzo, una propuesta que bebe del shoegaze, del dream pop y del post rock, con un entramado instrumental que gira en torno a la privilegiada voz de Jónsi, que en esencia es otro instrumento más que se imbrica en la madeja que sus compañeros crean y él mismo con su “bowed guitar” (guitarra con arco), que utiliza durante buena parte del concierto.

Sigur Rós Tour 2022
Foto: Nick Woodward-Shaw / L.A.
Sigur Rós Tour 2022
Foto: Nick Woodward-Shaw / L.A.

El comienzo con tres temas del increíble álbum de los paréntesis del cual se cumplen 20 años, “Untitled #1 (Vaka)”,  “Untitled #2 (Fyrsta)” y “Untitled #3 (Samskeyti)” fue sencillamente inmejorable. Con ellos, Sigur Rós nos sublimó, y así, como un gas noble flotando sobre el Wizink estuvimos el resto de la noche.

Entre las ambientaciones rojizas y la oscuridad, con piano, teclados, glockenspiel, bajo, batería y la aguda voz de Jónsi, transcurrieron estos envolventes minutos.

El siguiente trío de canciones estuvo anclado en el recordado disco anterior, Ágætis byrjun (1998) y el EP que siguió, Ný Batteri (2000), que significaron la internacionalización de la banda.

La lenta batería, con un soberbio órgano, dosificadas explosiones rítmicas y la inenarrable interpretación vocal de Jónsi que incluyó fragmentos cantados a través del micrófono de la guitarra y un final apoteósico, hicieron de “Svefn-g-englar” un momento de elevación colectivo que ninguna crónica es capaz de plasmar en su justa dimensión.

Y así continuó la atmósfera con “Rafmagnið búið” y “Ný batterí”, con la inclusión de fliscorno, gran línea de bajo y las mayores explosiones rítmicas hasta ese momento.

Sigur Rós Tour 2022
Foto: Nick Woodward-Shaw / L.A.
Sigur Rós Tour 2022
Foto: Nick Woodward-Shaw / L.A.
Sigur Rós Tour 2022
Foto: Nick Woodward-Shaw / L.A.

El estreno de la noche fue la exquisita “Gold 2”, un shoegaze espiritual construido solo con teclados, guitarra con arco y voz, el cual desembocó en la minimalista “Fljótavík”, del disco Með suð í eyrum við spilum endalaust (2008), con un delicado piano y un teclado emulando un Mellotron. Al fondo en pantalla imágenes que semejaban luciérnagas.

La parte final del primer set nos dejó perplejos. Regresando de nuevo a su etapa del disco () en 2002 interpretaron el largo tema “Untitled #7 – Dauðalagið”, cuyo desarrollo es un crescendo brutal, con golpes de batería sincronizados con destellos de luces. El tema resultó avasallante, sobre todo en el tramo final en el cual la voz de Jónsi se nos mete hasta los tuétanos.

Y el cierre con “Smáskifa”, del EP Vaka, no pudo ser más increíble, a lo cual contribuyeron especialmente las visuales con formas blancas que resultaron ser aves en un cable. La voz impresionó. Jónsi a veces recuerda a un castrati, pero con una ligera ronquera que la hace aún más fascinante.

A final, quedó una voz como de viejo LP de 33rpm sonando a 45rpm, junto a un piano eléctrico que recordaba a Vangelis en Opera Sauvage o L’Apocalypse Des Animaux. Los pájaros de las visuales, vuelan todos.

Sigur Rós nos dejó volver a estado sólido unos cuantos minutos, mientras las formas de los grupos de guayas en ángulos se liberaban para pasar todos a ser rectos.

La segunda parte nos deparaba más emociones, distintas, más viscerales, menos pastorales, con énfasis en el disco Takk (2005).

Cuatro de los primeros cinco temas son de ese fantástico disco, comenzando por la impresionista “Glósóli” conducida por un repetitivo ritmo de bombo y envolventes teclados, todo lo cual desemboca en una especie de río a punto de desbordarse.

Sigur Rós Tour 2022
Foto: Nick Woodward-Shaw / L.A.
Sigur Rós Tour 2022
Foto: Nick Woodward-Shaw / L.A.

Como puente con el resto de Takk, hicieron una versión telúrica de “Untitled E-Bow” de (), con una batería ceremonial que Ólafur Björn «Óbó» Ólafsson tocó con un mazo en la izquierda y una baqueta en la derecha.

Un inmenso bajo distorsionado y un gran órgano contribuyeron con el intenso desarrollo, mientras al fondo veíamos escenas volcánicas. Nos dejaron con un sonido y un sorpresivo feedback agudo.

Acometieron entonces las maravillosas “Sæglópur”, “Gong” y “Andvari” de Takk.

La primera con Jónsi en teclados y después en la sísmica guitarra, Goggi en glockenspiel y luego al bajo. Al fondo escenas submarinas. Milagrosamente la voz surfeó y destacó por encima de la densidad instrumental

Sigur Rós Tour 2022
Foto: Nick Woodward-Shaw / L.A.

En la siguiente, el teclista Kjarri se colgó la guitarra, con Jónsi en teclados y el ritmo más quebrado de la noche. La tercera del trío fue más sosegada, con arpegios de guitarra y una delicada batería. Las imágenes de niños, nos trajeron las preguntas si eran ellos o sus hijos, o quizá niños elegidos al azar.

Se retiraron unos minutos, pero muy improbable que no regresaran. Aún quedaban buenos minutos de viaje, comenzando por la conmovedora “Festival” de Með suð í eyrum við spilum endalaust (2008), que hacia la segunda mitad revienta en una pieza llena de euforia con el público acompañando con palmas al bombo, mientras un inigualable wall of sound nos trasladó a una especie de discoteca celestial

Y si el concierto hubiera terminado allí, todos contentos.

Pero faltaban “Kveikur”, la única del anterior disco que tocaron, una densa pieza de aroma industrial, con una vocalización distinta al resto; y “Untitled #8 – Popplagið”, otra de (), sin duda el disco privilegiado de esta gira, que con 20 años luce lozano y totalmente vigente.

¿Qué fue lo que vivimos la noche del 29 de septiembre de 2022 en Madrid? Pues uno de los conciertos más sublimes, catárticos e hipnóticos de los tiempos que corren.

Juan Carlos Ballesta