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Vangelis: el hombre que caminaba entre los mundos

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Vangelis Nemo Studios
Vangelis en Nemo Studios, años 70

Vangelis (1943-2022), el introvertido sintetista y compositor griego, fallecido el pasado jueves 17 de mayo, en un hospital de Paris, fue un famoso desconocido.


El griego universal, con una vida privada poco conocida, alejado de la vida pública de estrella, fiestas, drogas y alcohol, poco dado a las entrevistas, era sin embargo una persona afable, de excelente humor y muy querida por todos los que le conocieron.

La dedicación a la música de Vangelis fue genuina. Fue un estudioso de la ciencia y la física del sonido, aficionado a la mitología griega y la exploración del espacio, pintor tardío cuya primera exposición ocurrió en Valencia, España, en 2003 y luego en Suramérica.

Sus intereses y forma de vida están reflejados en 50 años de distintiva y emotiva música. 

«La música es ciencia más que arte, y es el código principal del universo»

Jaime Antonio Álvarez

La mayoría sabe de el por la banda sonora de Chariots of Fire (1981), cuya obertura como fondo de unos corredores a cámara lenta sobre una playa es uno de los fondos musicales mas reconocibles de la historia del Cine, el cual le valió un merecido Oscar.

Otros le recuerdan por la exitosa colaboración con Jon Anderson, cantante de Yes en los álbumes de Jon & Vangelis que vendieron millones de copias en los 80 y 90, entre los que destacan los dos primeros, Short Stories (1980) y The Friends of Mr. Cairo (1981). Notable éxito para ambos en tiempos espinosos e inciertos para la música pop.

Yo no quisiera hacer un recorrido por toda su discografía, muy vasta, por cierto. Solo me voy a referir, sin ningún orden, a unos cuantos discos puntuales, poco conocidos, pero que vale la pena escuchar.

Lamentablemente, lo mejor de Vangelis sigue (y probablemente seguirá) siendo desconocido para el gran público. Sin embargo, para aquellos que le siguieron desde los 70, Vangelis es único y fundamental.

Y para quienes lean esta nota, esperemos les motive a buscar algunos hitos en su discografía que sirvan de puntal para adentrarse en los inmensos sueños de quien fue un visionario que pudo haber abordado el tren del estrellato mas de una vez, pero prefirió la serenidad de un creador con el carácter de un místico o casi un asceta.




Evángelos Odysséas Papathanassíou, mejor conocido como Vangelis, nació en la localidad de Agria en la Tesalia Griega, durante la primavera de 1943.

Sus primeros acercamientos a la música fueron a través del folclor de su región natal, lo cual es mucho decir, ya que la península griega es encrucijada entre tradiciones del Asia Menor, el Oriente Ortodoxo y la Occidentalidad.

Vangelis en los 70Aphrodite’s Child: la primera aventura de Vangelis

La oleada pop de los 60 también rompió en las costas griegas y Vangelis crea con sus amigos de juventud la banda The Forminx, que luego daría lugar a Aphrodite’s Child.

Aphrodite’s Child merece algo mas de un párrafo. Si bien es notorio que Vangelis tuvo un enorme peso en la banda, no menos importante es mencionar que el cantante y bajista era Demis Roussos, quien alcanzará luego un notable éxito en el universo pop con la nada despreciable suma de 60 millones de álbumes vendidos (a Aphrodites Child se le atribuyen 20 millones de álbumes)

La historia de Aphrodite’s Child se divide en dos etapas, los primeros dos discos decididamente pop tuvieron extraordinario éxito teniendo en cuenta que eran una banda no anglosajona.

Temas como «Rain and Tears«, «End of the World«, «I Want to Live» y «It’s Five O’Clock» tuvieron gran relevancia en su momento. No muchas bandas británicas o americanas pueden jactarse de cuatro hits en el lapso que separa la publicación de ambos trabajos (apenas 13 meses)

Pero algo sucedió luego, tal vez sería una alucinante revelación divina, o simplemente en Vangelis estallaron de súbito millones de ideas, porque nadie estaba preparado para el siguiente trabajo, un álbum progresivo, con elementos étnicos, experimentales y psicodélicos, trabajo conceptual desbocado y febril alrededor del que tal vez sea el texto mas alucínate de la historia:

666 or The Apocalypse According to John (o simplemente 666) vio la luz después de dos años de dolorosa gestación en junio de 1972 y dejó a muchos atónitos y sin habla, especialmente debido al tema “Infinity” (o crípticamente titulado “”).

Fue la primera colaboración de Vangelis con la soprano Irene Papas, una tormenta de gemidos sadomasoquitas, orgasmos cósmicos e inefables, elementos de música concreta, caos, horror y delicia en una salvaje melange que hizo parecer a la gema erótica “Je T’aime” de Serge Gainsbourg y Jane Birkin una inocente e inofensiva canción de cuna.

666 combinaba elementos folk, rock, jazz, funk, música concreta, palabras, insinuaciones, grandilocuencia, visiones satánicas y armonías  angelicales, triunfo y tragedia en una sola pasada conceptual sin parangón, con pasajes adelantados en décadas a su momento.




Su grabación fue un trabajo lento y meticuloso, que dejó a la banda exhausta. Sin embargo, es la cúspide de un largo drama que si bien condujo a la disolución de Aphrodite’s Child, muestra lo mejor de cada uno de sus integrantes.

La tesitura de la voz de Roussos en el clásico “The Four Horsemen”, el increíble trabajo de batería de Loukas Syderas en los intrincados y frenéticos temas instrumentales como “The Battle of the Locust” o “Do it” y la incansable y maravillosa guitarra de Silver Kouloris, quien nada tenia que envidiar a los mejores guitarristas de su era.

Y por supuesto a Vangelis, como una suerte de apóstol reencarnado, testigo de la Revelación, maestro de  arreglos impecables, presentando un trabajo increíble de timbres con los sintetizadores, la sabia y medida introducción de instrumentos orgánicos y una gran cantidad de elementos exóticos.

666 contiene muchos temas inolvidables: la fuerza de la obertura (“The System”) y su feroz coro “ We want the system to fuck the system!” extraído de las experiencias del mayo francés al cual Vangelis no fue  ajeno.

La delicada melancolía de “Loud, Loud, Loud”. El inolvidable y ya mencionado “Four Horsemen”, verdadero centro del Armaggedon  que el disco pretende narrar.

Aunque a primera vista lo antedicho puede indicar que este disco  comete todos los pecados del rock progresivo por exceso, la realidad es que aguanta muy bien el paso del tiempo, y al 2022 habrá quien descubra en cualquiera de sus 4 lados increíbles sorpresas.

Disuelta la banda Vangelis comienza su carrera en solitario.

Aphrodite's Child

Vangelis y el inicio de la exitosa aventura solista

Voy a referirme de pasada a varios álbumes tratando de definirlos y dejo para el lector la tarea de explorar estos y si se motiva cualquier otro (varios de los cuales han sido reseñados en Ladosis). Sin duda se quedarán fuera algunos favoritos de los miembros del culto Vangelis. Valgan mis excusas. Vangelis es demasiado.

No olvidemos que Vangelis pudo haber sido el teclista de Yes que iba a sustituir a Rick Wakeman cuando este se fue por primera vez en 1973 y el grupo comenzaba a ensayar para el siguiente disco, Relayer (1974). La anécdota dice que Vangelis acudió a la sesión invitado por Jon Anderson.

En palabras de los miembros de Yes, la sesión fue “una avalancha abrumadora de gigantesco talento, reunido en una sola persona”. Y sin embargo, Vangelis, un hombre de carácter apacible, declinó entrar a la banda para evitar el peso de las giras.

Tener en cuenta que en ese momento Yes estaba en su cenit y que era una apuesta segura al stardom es poco decir.

Resultado de esa sesión, Jon Anderson, quien no se quedaría sin hacer algo con Vangelis, logró convencerlo para grabar los álbumes mercadeados como el dúo Jon & Vangelis, de enorme éxito comercial, los cuales suenan frescos y rescatables dentro del canon del pop, cuatro décadas después.




En fin, lo que viene ahora no tiene un orden cronológico ni es, como dije, una lista exhaustiva. Tampoco es objetiva (aunque esta lista es compartida por muchos melómanos)

Aquí va una caótica guía de escucha para jóvenes que se dignen adentrarse en el Laberinto del Minotauro:

The Dragon y Hypothesis se cuentan entre los álbumes mas raros de Vangelis. Son producto de improvisaciones con otros músicos de la escena londinense cuando Vangelis daba allí sus primeros pasos luego el exilio de Grecia. Fueron publicados sin su autorización.

The Dragon contiene el tema homónimo que es una larga hipnosis (encuentro que influencia de ese tipo de estructuras repetitivas en bandas contemporáneas como OM)

Hypothesis es mas experimental y tono es mas cercano al rock experimental tal vez a la Can.

Serian tal vez los últimos trabajos que pueden considerarse “rock” de su discografía. Permanecieron en cinta largo tiempo hasta 1978.

Me salto algunos para llegar un álbum que merece mas de una escucha. También participó allí Jon Anderson. Heaven and Hell (1975), es como su nombre lo indica un paseo por el cielo y por el fuego. Doble visión que solo un hombre como Vangelis podía realizar.

Allí se hace muy claro su acercamiento a los sintetizadores, siempre a pesar de lo apegado a la electrónica su acercamiento es eminentemente análogo. Nadie hizo por esos años una electrónica más orgánica que Vangelis.

Su masivo set de sintetizadores es más una orquesta que un rack para impresionar. Vangelis era meticuloso y deliberado, lo cual es mucho decir, para un hombre que se jactaba de autodidacta. También participó allí Jon Anderson.

Otro digno de mención es el planeador y muy espacial Albedo 0.39 (1976) donde ya se perfila ese Vangelis grandilocuente que aborda temas universales con un lenguaje musical épico asumido a la grande, sin temores ni imposturas. Fue seguido otro imprescindible, Spiral (1977)

Vangelis en los 70

Se manejaba a sus anchas en vastos espacios sonoros, y, sin embargo, temas como el que da el nombre al disco, no resultan pesados ni pretensiosos. Aun tiene resonancia esa descripción de valores astronómicos de nuestro atribulado planeta en la mente de muchos Un tema insólito que solo Vangelis podía hacer sin que resultara un bodrio prescindible.

Beaubourg (1978) es un álbum que no admite términos medios. O se ama o se odia. Es atonal, abstracto, extraño, ajeno e intrigante. Sus fans (incluyéndome) tardaron décadas en digerirlo. Hoy día trato de escucharlo al menos una vez por año.




Vangelis hizo dos álbumes extraordinarios con Irene Papas, Odes (1979) y Rapsodies (1987) ambos con elementos exploratorios de sus raíces griegas, solemnes y notoriamente emotivos. Imprescindibles.

Antes dije que esto no lleva un orden cronológico porque voy a cerrar con el disco que siguió a la disolución del Aphrodites Child y que es anterior a los ya mencionados. Pero, el cual, a mi juicio, merece tener un sitial aparte

Recomiendo su escucha encarecidamente. Al que no le guste, que la Bestia del Apocalipsis lo devore primero.

Earth es el último álbum de la era parisina de Vangelis y vio la luz en 1973.

Es el producto de las últimas colaboraciones con sus ex compañeros de Aphrodites Child, siendo notorio el trabajo de guitarras y laúd ( o tal vez lira) de Anargyros “Silver” Kouloris.

Abre con la energética “Come on” que recuerda un poco al tema “Babylon Has Fallen” del 666 o al “Come on People” de Achim Reichel.

Come On” termina reventando en una feroz tormenta eléctrica (como aquellas de la primera etapa de Opeth) para decantar en un tema capaz de conmover a un sordo. “We Are All Uprooted”, poema, viaje interior, credo o lamento.

Todo el álbum combina elementos folclóricos, rock y matices electrónicos que presagian lo que ahora llamamos ambient, pero va mucho, mucho mas allá.

Líricamente el álbum profundiza en “We Are All Uprooted”, pero luego se decidió por letras sencillas y conmovedores como “He-o”, canción que si la providencia me permite versionaré algún día.

Momentos hieráticos “Ritual”, la simpleza de una suave llovizna, (“My Face in the Rain”), la saltarina y juguetona “Let it Happen”…todos temas imperecederos.

Earth no tiene ni un segundo de pérdida y la verdad, ni importa que género estés escuchando, estimado lector hoy, cincuenta años después, estoy seguro que aquí vas a encontrar muchas sorpresas.

Vale la pena.

Hay que re escuchar a Vangelis, ya sea en estas facetas menos conocidas o en la otras.

No es que uno se pueda dar el lujo de no oír a un hombre que caminaba a sus anchas y sin tropiezos ente la Tierra, el Infierno y el Cielo.

Vangelis siglo 21


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