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Desorden Público: un país a domicilio

Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla

Tras tres años de ausencia en España relacionados con la pandemia, la legendaria banda venezolana de ska regresó para agitar la nostalgia y la adrenalina

Desorden Público
Concierto en Sala Mon, Madrid

(Mayo 12, 2022)

Han pasado 37 años desde la irrupción de la banda caraqueña. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces. El país que los vio nacer, que ya para entonces tenía serías fisuras, se desmoronó. En medio del deslave nacional, Desorden Público es una de las pocas instituciones -sí, DP es desde hace tiempo un patrimonio institucionalizado- que se ha mantenido en pie, como testigo fiel de todas las vicisitudes acaecidas en casi cuatro décadas.

Quizá nunca hubieran imaginado Horacio Blanco (voz, guitarra), Caplís Chacín (bajo, coros), Danel Sarmiento (batería, voz) y Óscar “Oscarello” Alcaíno (percusión, coros), que transcurrido todo ese tiempo no solamente iban a seguir juntos, sino que se transformarían en una especie de embajadores de Venezuela por el mundo.

Los cuatro, junto con el resto de la formación actual (Víctor Morles en teclados; Harold Quevedo en guitarra; Miguel Tovar en saxo barítono; Eduardo Martínez en trompeta) llevan consigo el país y ahora que hay venezolanos esparcidos por todo el planeta su presencia cobra especial relevancia.

Desorden Público en Madrid, 2022

Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla
Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla

Así pasó en Madrid, ciudad a la que no visitaban desde 2019 (leer crónica aquí). Una sala entregada y un grupo sintonizado. Horacio, como siempre, ejerciendo su rol de cantante-animador de manera brillante, y el resto de la banda desbordando pasión y corazón. El público, buena parte por encima de los 40, hizo equilibrio entre la nostalgia y el presente como emigrante, lo que sin duda hace un tiempo para muchos no estaba en los planes. Y de esa realidad Horacio habló acertadamente.

Fue un concierto que mantuvo un ritmo frenético de principio a fin, con la sola excepción de “Los que se quedan, los que se van”, un reggae casi dub, que permitió a Horacio referirse a la reinvención de un país que ya no se limita a sus fronteras sino que está representado por millones que se han  ido y que están hasta en los más insospechados lugares del planeta. Sin duda, es una canción que cobra especial significancia en cada nueva interpretación.

De resto, fue un auténtico despliegue de energía y adrenalina, con un repertorio que casi pareció un “grandes éxitos”, más unas pocas canciones no tan habituales.

Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla
Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla
Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla

Desorden Público en Madrid, 2022

Combate” abrió fuegos con su postura principista y que casi funciona como marketing de marca con la frase: “Desorden está en la calle…¡combate!”. Fantástica forma de sintonizar desde el primer minuto con una pieza lanzada en el mismo inicio del siglo 21, en un momento álgido para Venezuela. La concentración de teléfonos filmando fue densa.

Siguieron con dos canciones muy distintas, primero “Hay cosquillas que no dan risa” del emblemático tercer álbum Canto popular de la vida y muerte (1994), y luego “A mi me gusta el desorden”, de Bailando sobre las ruinas (2016), ambas con el dancehall como columna vertebral y elementos cumbieros.

El disco más revisado de la noche fue Plomo Revienta (1997), lo que pudiera anunciar la celebración en 2022 de los 25 años de aquel fantástico cuarto álbum. “(El tumbao de) Simón Guacamayo” es una pieza siempre bienvenida, con su pegadizo sabor a cumbia-ska que sacó la vena caribeña a todos los presentes.

Del mismo disco siguió “Latex”, momento libidinoso del concierto gracias a la divertida letra de Horacio en la que cuestiona posiciones conservadoras sobre el sexo.

La Sala Mon era ya un hervidero, pero el crescendo seguiría con “las dos ligaditas” “Jamaica Ska” / “Ska Mundo Ska” -previo discurso anti-reguetón de Danel Sarmiento y pro ska- y el homenaje al compositor venezolano de porro y cumbia Pastor López, con quien Desorden tenía ya pautado grabar una colaboración pero la muerte sorprendió a López el 5 de abril de 2019.

Llegó entonces el momento en el que Horacio reflexiona sobre la migración, sobre la realidad venezolana del siglo 21 y la extensión del gentilicio por el mundo. La versión extendido de “Los que se quedan, los que se van”, repleta de reflexiones de Horacio sobre la dura realidad de miles y miles de venezolanos, sonó muy emotiva y tocó la fibra de todos. Prácticamente todos los allí presentes eran venezolanos y cada uno ha vivido su particular proceso migratorio.

Horacio se inventó una divertida historia de ficción para introducir “La danza de los esqueletos”, contando que sobre el terreno de la Sala Mon había antes un cementerio. “Si en algún momento se abre el piso y sale una mano huesuda y les agarra el tobillo, sepan que es la danza de los esqueletos”. Es un tema esencial.

Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla

Complaciendo peticiones tocaron “El racismo es una enfermedad”, que tenía años apartada del repertorio en vivo. Otra de Plomo Revienta. Fue seguida por “Gorilón”, un tema originalmente incluido como bonus en el disco en vivo editado en 2003 que celebraba los 18 años y que sorpresivamente se convirtió en uno de sus grandes éxitos. Aquí sonó en versión extendida con gran intervención de Víctor Morles.

Enseguida sonó “El Clon”, un ska-merengue que aumentó la revoluciones y dejó el terreno abonado para uno de los momentos de la noche: “Valle de balas”.

Antes de interpretarla, Horacio hizo una encuesta sobre la zona de procedencia de los presentes, ganando abrumadoramente Caracas, la ciudad que inspira la cruda letra.

La sangre nueva que otorga a Desorden la presencia de Miguel Tovar y Eduardo Martínez contribuye a que la adrenalina sobre el escenario estuviera siempre a tope.

En “Valle de balas”, además, se unieron dos de los miembros de la agrupación Anakena. Allí se produjo el delirio colectivo bajo la batuta de Horacio, quien hizo agacharse a todos -cosa difícil por el espacio y el tiempo de pie que hace sufrir a las rodillas- y luego, en el momento preciso, levantarse y gritar.

Entonces llegó el momento de Danel, quien abandonó la batería para pasar al frente a cantar y bailar aquel divertido himno adolescente del álbum debut de 1988, “Zapatos Resbalosos”, cuando el grupo bebía del ska-punk británico.

Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla
Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla

Su protagonismo continuó con “La Olla”, el único tema que estrenaron y que tiene su inspiración en el tiempo que la pandemia nos tuvo alejados de “la olla”, el lugar frente al escenario donde siempre hierven los conciertos. La frenética canción no pasa de ser un divertimento que seguro tendrá recorrido durante los tiempos post pandemia y que sirvió para que Danel se lanzara al público para ser llevado en volandas.

En ambos temas el manager Lino Spolzino asumió el rol de baterista.

Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla

El frenetismo siguió a tope con “Esto es Ska”, otra del primer disco y que desde entonces ha sido parte del setlist.

“Hay una información oficial del departamento sísmico de Madrid. ¿Qué será lo que está pasando?”, fueron las palabras de Horacio que dieron paso a los conocidos arpegios que inician “Tiembla”, cantada a pleno pulmón por la gran mayoría. Fue un momento álgido que anunciaba la cercanía del final y durante el cual Horacio también «levitó» sobre el público

Desorden Público en Madrid, 2022
Foto: Iván Padilla

En medio de la algarabía llegó el colofón con “Alla cayó”, otro clásico inmortal que dejó a todo el público en un estado total de excitación, tanto que al personal de la sala le costó desalojar a una gran cantidad de personas que había decidido quedarse a saludar a los músicos, a tomarse fotos y a conversar con amigos.

Fue una de las tres fiestas desordenadas post pandémicas en España en este 2022 producidas por La Sordera.

Juan Carlos Ballesta (Texto y vídeos)

Iván Padilla (fotos)