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Short Stories: los mágicos cuentos de Jon & Vangelis

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Jon & Vangelis

El cantante y fundador del grupo Yes y el gran compositor y teclista griego publicaron su primer trabajo colaborativo en enero de 1980

Jon & Vangelis
Short Stories

Polydor. 1980. Inglaterra/Grecia

“La música tiene una manera mágica de desarrollarse”, me diría el cantautor italiano Claudio Baglioni en una entrevista que le hiciera antes de su recordado concierto en la ciudad de Caracas hace varios años.

En el album Short Stories esas palabras tienen un significado muy especial porque las diez piezas allí plasmadas son el resultado de una reacción espontánea. De hecho, el título inicial, Spont (apócope de espontáneo en inglés), refleja el espíritu orgánico de esta obra musical que fue bien acogida entre los amantes de la música de ambos artistas.

Ya en 1974 se había llevado a cabo un interesante encuentro entre ellos cuando Vangelis asistía a una audición de Yes. La banda inglesa buscaba llenar la vacante que dejará Rick Wakeman, quien abandonaba al quinteto por su insatisfacción con el resultado final de Tales From Topographic Oceans del año 1973.

El teclista suizo Patrick Moraz sería entonces la elección que diera origen al super fantástico Relayer en 1974. Sin embargo, ese mágico momento fue crucial para que Jon Anderson y Vangelis unieran esfuerzos en grabar juntos.




En 1975 el teclista griego, ex miembro de Aphrodite’s Child, trío que recordamos por temas como “Such Funny Night”, “Rain and Tears” y la romántica “Its Five O’clock”, invitaba a Jon a participar en su entonces nuevo álbum Heaven and Hell. Es la voz celestial que escuchamos en el tema “So Long Ago So Clear”.

También, las enseñanzas del griego sirvieron a Jon para concebir su primer disco solista en 1975, la obra maestra Olias of Sunhillow

Esa experiencia selló una gran amistad y alianza musical entre ambos que en el tiempo dejara cuatro atractivas grabaciones: Short Stories (1980), Friends of Mr. Cairo (1981), Private Collection (1983) y Pages of Life (1991).

Short Stories es un álbum enmarcado dentro de lo electrónico-vocal en el cual la parte instrumental fue desarrollada por Vangelis con letras escritas por Jon Anderson. Estos diez temas que abarcan unos 53’12”, derivan de grabaciones hechas en una sola toma en el año 1979.

Producido por Vangelis, Short Stories fue hecho sin más pretensiones que las de divertirse haciendo música y disfrutarlas en el proceso, como bien diría él mismo, “No diré que se hizo sin esfuerzos, más bien el objetivo era el disfrute de hacer música sin elementos preconcebidos, sin decidir lo que será”.





En el particular estilo de ambos como una unidad, Short Stories es poseedor de elementos de música clásica, pop, rock e incluso folk. Géneros que diluidos en el elemento electrónico, suelen subrepticiamente traicionar nuestros finos y educados oídos. Vangelis y Anderson, bajo la ingeniería de Raphael Preston, quien además toca guitarra en uno de los temas, desgranan uno de los trabajos musicales más hermosos de esa década, en tiempos donde el pop electrónico o synth pop copaba ya la escena.

El umbral de esta obra es la imagen captada por la fotógrafa Veronique Skawinska quien nos muestra, casi a oscuras, a varios colibríes revoloteando entre lo que parecieran ser rayos láser, y al fondo, en la parte superior, una luz blanca brillante que atrae toda nuestra atención. Más adelante, ya en la música, Anderson menciona a un colibrí zumbando cerca de una mano. Tal vez la foto intenta revelarnos algo que poco a poco descubriremos.

El álbum comienza con un tema llamado “Curious Electric” en el que Vangelis nos presenta un extenso intro como una avalancha de sonidos distintivos de su obra que va aumentando y luego parece descomponerse llegando al tercer minuto, para dejar que Anderson, narrando más que cantando, nos diga: “Sentado acá ante el televisor viendo la TV sentado a mi lado, me ha dicho últimamente que no está bien, ha estado llorando un poco, y no estoy mintiendo.” Luego nos dice: “Eléctrica curiosa”

No tratándose de un álbum conceptual, nuestro primer encuentro nos presenta una letra que bien pudiera entrar en conflicto con nuestro intelecto. Teclas y voces lo inundan todo y Jon nos hace saber sobre “el juego del día” como una clara referencia al futbol inglés. El caos sónico que se despliega a todo lo largo de estos primeros seis minutos, tiene una intensidad que encontramos en el genio de Beethoven.

Las hermosas “Each And Everyday” y “Bird Song” conforman el segundo y tercer tema del vinilo pero presentados como una pieza de dos partes en su versión CD. “Cada día y todos los días le mido el tiempo al viento, todas las estrellas que esta noche brillan, vinieron a saludarte ahora, finalmente el modo como te protejo cuando estás sola, guiándote entorno, las lágrimas no te dejarán como hojas secas..”, nos cuenta parcialmente Jon.

El entramado de voces de los teclados ciertamente recrea sonoridades sinfónicas que le añaden cuerpo a la angelical voz del ex miembro de Yes cuya voz la han exigido algunas de las propuestas más interesantes del rock inglés, King Crimson y Mike Oldfield por nombrar dos de ellas. Es en “Bird Song” donde Jon hace alusión al colibrí: “Tomé un poco de amor, caminé a través del jardín, a quién puedo ver en torno a tu mano y dentro de ella, viendo a lo alto, mientras él le alimenta, colibrí revoloteando en tu mano”.

Otro hermoso pero más convencional tema lo constituye “I Here You Now”, donde Jon nos cuenta: “Tras el primer abrazo mis sentidos conocieron la mirada del amor en tus ojos y después que hicimos el amor nuestros sentidos cedieron al tacto, ¡oh! como hipnotizamos”. La canción fue un gran éxito, popularmente hablando.

Esas misma sencillez y calidez la encontramos también en “The Road” donde guitarra y teclas adornan la voz de Jon Anderson, “Hay un camino que me lleva de regreso, allá la luz ha visto tu rostro, al lugar donde pertenezco” Este tema concluye la primera mitad del celebrado disco con una melodía acompasada y de carácter melancólico. Destaca Raphael Preston en la guitarra como elemento rítmico.

Far Away in Baagad” inicia la segunda mitad del disco. Desplegada a lo largo de ocho minutos, esta composición es la más extensa del álbum. Jon inicia con un juego vocal donde el cantante no exhibe palabras sino más bien sílabas o, en el más curioso de los casos, palabras de algún idioma o dialecto exótico.

Una vez más el laureado vocalista muestra su interés por las texturas y los sonidos que brotan de su voz. Un tambor, una campanada y teclados van dándole forma a la melodía de Jon. Vangelis, con su característico sonido, nos colma los oídos. Hay un “algo” que me lleva a los días de Fragile (1971) y “We Have Heaven”.




“Allí estaba el amanecer, creación del submundo, cuevas nacidas del trueno, cascadas de llamas fulgurantes de la luz de la mañana, el nacimiento del submundo, todas las regiones de la Tierra y el espacio ocuparon sus lugares…” Hay en esta pieza un elemento dramático que es frecuente encontrar en Vangelis, sobre todo cuando compone música para filmes. Sin embargo, no significa esto que no haya espacio para pasajes celestiales como el que apreciamos a mitad de esta composición.

Los dos temas siguientes “Love Is” y “One More Time” son presentados de igual forma que los temas dos y tres. Las sonoridades basculantes y espaciales que acá escuchamos conjugan a la perfección con ese Anderson delicado, melodioso, cálido.

Es uno de los temas que más me gusta del repertorio. “Afuera en el bosque tocamos nuestras canciones, y viajamos a la tierra de bosques bajo la luz del cielo y el silencio del mundo, sin perder el contacto con el sol”.

Luego es el turno de “Thunder”, que comienza con un cierto misterio y Jon casi susurrándonos. En este tema se hace evidente el empleo que hace Vangelis con los diversos sonidos llenos de colores y texturas que caen como trazos de pintura sobre un lienzo y que finalmente construyen la obra.

En el tema final Vangelis coquetea un poco con el barroco antes de hacer estallar una rítmica melodía llena de esos elementos descritos anteriormente. Titulada “A Play Within A Play” – algo así como decir “una obra de teatro dentro de una obra de teatro” – escuchamos en su segunda estrofa: “Ya que los sueños igualmente tienen sus motivos, toda buena historia de amor tiene su gloria, tuyos son los vientos que fluyen y fluyen y fluyen…” Es un tema de gran belleza que se deja ir en el tiempo.

Short Stories tuvo un considerable éxito comercial. Sin embargo, la historia fue un poco diferente para la crítica especializada del momento. Bajo mi óptica, comparto la opinión de la periodista del Sydney Morning Herald, Madeleine D’Haeye, quien considera a la obra “la exploración de nuevos horizontes de dos músicos talentosos” a lo que añadiría estéticamente atractiva y espiritualmente profunda.

Leonardo Bigott


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