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Chariots of Fire: la banda sonora que catapultó a Vangelis

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Vangelis Chariots of Fir

El 20 de abril de 1981 fue publicado el disco con la banda sonora que proyectaría definitivamente al gran compositor y músico griego

Vangelis
Chariots of Fire

Polydor. 1981. Grecia

Cuando se publicó el disco Chariots of Fire el 20 de abril de 1981, la película del mismo nombre solo había sido exhibida en festivales. Se estrenó en cines el 15 de mayo.

El griego Evángelos Odysséas Papathanassíou, mejor conocido como Vangelis, ya había compuesto varias bandas sonoras -aunque solo cinco se publicaron en LP-, tres de ellas acompañando documentales sobre la vida de los animales y la naturaleza. De todas, L’Apocalypse del animaux (1973) y Opera Sauvage (1979) califican como dos de las más exquisitas bandas sonoras del griego, en este caso de documentales del afamado director francés Frédéric Rossif

Vangelis había mudado su centro de operaciones a Londres en 1974 adonde había viajado a petición de su amigo Jon Anderson para suplir a Rick Wakeman como teclista de Yes. Sin embargo, los problemas con la visa de trabajo y la reticencia de Vangelis a salir de gira, lo hicieron declinar. El puesto fue ocupado por el suizo Patrick Moraz.




No obstante, Vangelis optó por mudar residencia de París a Londres, montando su propio estudio al que bautizó Nemo. A partir de ese momento, comenzaría su prolífico período creativo que arrojó discos imprescindibles como Heaven and Hell (1975) -con la London Chamber Orchestra y Jon Anderson como invitados-, Albedo 0,39 (1976), Spiral (1977), China (1979) y Odes (1979) -junto a Irene Papas.

En plena inspiración, Vangelis entró en su definitiva década, la cual comenzó con See You Later (1980) y el primero de la serie de Jon & Vangelis, Short Stories.

Así, con ese riquísimo historial como gran compositor y ejecutante, el director de cine inglés Hugh Hudson acudió a él con un bajo presupuesto para que compusiera la música que acompañaría al guión de Collin Welland basado en la historia real de dos atletas británicos que compitieron en las Olimpíadas de 1924.

Eran ellos Eric Liddel, un devoto cristiano escocés que corría por la gloria de Dios, y Harold Abrahams, un inglés judío que corría para terminar con prejuicios. Fueron personificados por los actores Ian Charleson y Ben Cross, respectivamente.

El título de la película estaba inspirado en la frase “Bring me my Chariot of Fire!”, del poema de William Blake que forma parte de “Jerusalem”, la composición que ha sido propuesta muchas veces como el himno nacional de Gran Bretaña.




Vangelis, luego de intercambiar ideas con Hudson, prefirió esperar a que la película estuviera finalizada para componer la banda sonora completa. Después de verla tres veces, emergió con la fantástica música sin la cual la película no sería la misma. La dedicó a su padre Ulysses Papathanassiou quien había sido un corredor velocista.

Armado con un piano de cola, un sintetizador Yamaha CS-80 (uno de los últimos grandes sintetizadores de la era analógica, con polifonía de 8 voces, con dos capas independientes por cada voz y una serie de presets de voces y otros sonidos), el gran Evangelos acometió una de sus más gloriosas creaciones.

Este mismo teclado fue ampliamente utilizado por Vangelis para su siguiente y no menos famosa banda sonora: Blade Runner (1982).

Además, Vangelis se encargó de la batería y la percusión.

Sin duda, junto a Tangerine Dream y Wendy Carlos, comenzaba una nueva era en las bandas sonoras, basadas principalmente en la música electrónica, lo cual abarataba los costos para las productoras de cine y también proporcionaba una mayor cercanía de los directores con los compositores.

El disco lo abre “Chariots of Fire”, subtitulada “Titles”, la melodía que ha hecho reconocible mundialmente esta banda sonora y que con el tiempo ha sido utilizada para innumerables escenas en cámara lenta (a veces parodiando a la película), así como para eventos inspiracionales. En la Olimpíadas de Londres 2012 fue sonada en cada ceremonia de premiación.

Curiosamente, la escogencia original del director Hudson para la famosa secuencia en cámara lenta de la carrera en la playa había sido “L’Enfant” de Opéra sauvage, pero Vangelis lo persuadió de que podía crear algo totalmente nuevo para la escena, en el mismo tempo.

El resultado fue esta emblemática pieza -que logró la hazaña de llegar al puesto #1 de Billboard por una semana- y con ella abre el lado A del álbum.

En seguida suena “Five Circles”, uno de los clásicos temas de Vangelis en los que despliega toda su magia como compositor de breves piezas sinfónicas solo con teclados.

Abraham’s Theme”, también es un tema distintivo del clásico sonido Vangelis (en la onda de Opéra sauvage), en su versión más sosegada con delicadas texturas de increíble belleza

Eric’s Theme” es una exquisita recreación de “Titles”, en la linea de piezas que podemos encontrar en discos como Spiral o China, con un desarrollo natural que va del sosiego a lo épico

La corta y enigmática “100 metres” sirve de preámbulo a la emotivísima interpretación del clásico “Jerusalem”, cantada por los Ambrosian Singers en el funeral de Harold Abrahams en 1978, evento que cierra en gran forma el filme.




El lado B del disco es la larga suite “Chariots of Fire”, que se extiende por casi 21 minutos en los que Vangelis nos lleva de la mano sin soltarnos. Piano y sintetizador van dialogando de manera natural.

La pieza en su conjunto está inspirada en el filme, y tal como Vangelis ha explicado, obedece a que una cosa es la película y su música, y otra distinta un disco que debe sobrevivir más allá del componente visual.

En eso, sin duda, Vangelis es un maestro.

La película fue nominada en siete categorías de los Oscar, ganando cuatro de ellas, incluidos el más importante (Mejor Película) y también el de Mejor Banda Sonora.

A partir de esta distinción, Vangelis pasó de ser un músico de culto a uno de los compositores más valorados del planeta, lo cual lo llevó a componer otros maravillosos soundtracks para películas de grandes directores, entre ellas Blade Runner, Antarctica, 1492: Conquest of Paradise, Alexander, Bitter Moon, The Plague, El Greco, The Bounty (la favorita de Vangelis), Cosmos y muchas más que no han sido publicadas en formatos físicos.

No hay duda que Chariots of Fire significa una piedra angular en la obra de Vangelis.

Juan Carlos Ballesta


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