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Margerine Eclipse: el sensacional disco postraumático de Stereolab

Stereolab - Margerine Eclipse

El 27 de enero de 2004 la indispensable banda anglofrancesa publicó su octavo álbum, superando el amargo trance de la pérdida de Mary Hansen

Stereolab
Margerine Eclipse

Duphonic / Elektra. 2004. Inglaterra/Francia

Margerine Eclipse era el disco que había estado esperando de Stereolab desde hace muchos años. En particular después de haber tenido la oportunidad de ver a la banda en vivo a finales de 2001, cuando comprobé que mantenía, al menos en sus conciertos, un sonido compacto, sólido, directo y de gran intensidad, algo que en parte había desaparecido de sus discos desde Cobra and Phases Group Play Voltage in the Milky Night (1999).

Por aquella época estaban de gira soportando el lanzamiento de Sound-Dust (2001), el anterior último larga duración de material inédito de la banda, que mantenía esa sobredosis de vibráfonos y alguno que otro sonido empalagoso de «soft-jazz» que suavizaba en exceso la propuesta y que en vivo eran desechados de un todo por la banda.

Esta sorpresa es aún mas impactante proviniendo de una agrupación que perdió a una de sus integrantes fundamentales un año antes, la recordada Mary Hansen quien falleciera en un accidente ciclístico en diciembre del 2002.

Uno esperaría que Stereolab editara un disco triste, que llorara la pérdida de la amiga, y nos encontramos lo contrario: un disco movido, animado, que hasta cierto modo termina rindiendo un homenaje a Hansen de una forma mas efectiva: ofreciendo la mejor música que la banda había editado en los últimos 6 o 7 años.




Hasta cierto punto la edición del EP Instant 0 In The Universe en 2003 nos daba indicios de la forma en que se encontraba la agrupación, pero la evolución desde ese entonces fue espectacular, con el grupo tomando elementos que no escuchábamos desde Mars Audiac Quintet (1994), Emperor Tomato Ketchup (1996) y Dots and Loops (1997), e integrándolos a la visión actualizada de un grupo de músicos que en 2004 tenía ya mas de diez años concentrando una propuesta muy personal.

Hay algo que destaca de inmediato en la pieza que abre el disco, “Vonal Declosion: la fuerza de las guitarras propulsando la banda, algo que en directo solía ser muy evidente pues tanto Tim Gane como la desaparecida Mary Hansen destacaban mucho en el balance sonoro con sus guitarras.

 

Otra cosa a destacar es el trabajo de Laetitia Sadier haciendo las segundas voces, asumiendo parcialmente uno de los roles característicos de Hansen. Finalmente esta pieza introduce elementos que no solían destacar en los discos anteriores de Stereolab: loops rítmicos, integrados de manera muy efectiva sobre los ritmos convencionales, que se sienten mucho mas directos, mas crudos y menos «antisépticos» que en los últimos discos.

En esta línea «semi-guitarrera», “Margerine Rock y “Bob Scotch” son las piezas que mas me recuerdan la experiencia de asistir a un concierto de Stereolab, con la guitarra de Gane en primer plano y la sección rítmica cohesionada de una forma telepática, tal como suele suceder en directo hasta en los números mas sutiles.




Todo el trabajo muestra además miles de detalles de «micro-cirugía» sonora, que están muy bien logrados, como el «riff» de “Need to Be”: uno de esos «riffs» hipnóticos que suenan tan cohesionados en manos de estos músicos y son ya parte del «trademark» de la banda.

Con todo lo mencionado hay aún espacio para incorporar novedades dentro de la propuesta de la banda: tal es el caso de “Cosmic Country Noir que abre con un bajo sintetizado arpegiado mecánicamente, con «clicks» de batería electrónica de matices kraftwerkianos que casi nos hacen pensar que nos equivocamos de disco por un momento, hasta que la voz de Sadier y las guitarras de Gane aparecen junto al resto de la banda en una vibrante explosión caleidoscópica de sonidos.

Un cambio intempestivo de tempo y en torno a mitad de la pieza es otro de esos recursos que Stereolab maneja de manera admirable.

Los «blips» electrónicos se mantienen en primer plano en la siguiente pieza “La Demeure”, hasta que explota nuevamente un «riff» sólido de bajo, guitarras y órgano Farfisa.

The Man with 100 Cells” baja el tempo a velocidades mas pausadas y emplea otro de los recursos que destacan a lo largo del álbum como es el «paneo» casi completo de los sonidos a ambos extremos del panorama estéreo.

Margerine Melodie” es parte del trío de piezas que dan nombre al disco, y aqui el grupo se inclina por un ritmo de corte disco lleno de acordes de órgano que termina recordando mucho a las piezas de Blondie de 20 o 25 años atrás.




A esta pieza le sigue “Hillbilly Motorbike” que suena como recién salida de Emperor Tomato Ketchup.

La pieza mas larga y mas compleja es la que cierra el disco, la tercera parte de esta trilogía a la margarina. El tema en cuestión se llama “Dear Marge y pareciera sugerir un homenaje encubierto a la memoria de Hansen.

Esta pieza además está estructurada en tres secciones muy bien diferenciadas, la primera de ritmo pausado y aires de lounge-bossa. La segunda parte incorpora mas guitarras de forma planeadora y finalmente la tercera hace un «fade in» de la sección «disco» de la pieza “Mass Riff que cerraba el EP Instant 0 In The Universe y que de nuevo rememora los clásicos de Blondie.

Regresar a los escenarios, estantes de discotiendas y discos duros de mp3’s después de perder a un integrante clave no es una experiencia fácil para ninguna agrupación. Hacerlo en la forma como lo hizo Stereolab es casi un milagro.

Mary debía estar sonriendo con su aprobación allá arriba.

Gabriel Pérez


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