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El telúrico concierto de Steven Wilson en Caracas

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Steven Wilson
Foto: María Alejandra Mata

STEVEN WILSON
Concierto en Salón Plaza Real, Hotel Eurobuilding, Caracas

(Abril 15, 2012)

Originalmente publicado en la edición impresa #22 de Ladosis

Telúrico. Devastador. Brutal. Salvaje. Emocionante. Único. Es una tentación escribir estos adjetivos calificativos cuando un show resulta ser musicalmente paradigmático. Si además uno resulta ser admirador del artista la objetividad termina por dificultarse. Sin embargo, en ocasiones como la que vivimos las casi mil personas en un salón más propicio para fiestas y convenciones que para conciertos, no hay mucho que discutir.

El inglés Steven Wilson presentó uno de los shows más devastadores que se hayan visto en tiempo en Caracas. El tipo de presentaciones que ningún músico y melómano debería perderse, sin importar cuál sea su preferencia. Se trata de música hecha con inteligencia, sensibilidad y emoción, ejecutada magistralmente por un sexteto de otro planeta que sabe muy bien cómo administrar sus inmensas destrezas.

Es la diferencia entre una banda cuyos miembros necesitan demostrar que son virtuosos y lo hacen constantemente hasta cansarnos y otra en la que esa virtud se dosifica de manera brillante.

El salón escogido tuvo sus bemoles. La visibilidad desde las sillas no era la mejor, y el bajo techo frustró la labor del danés Lasse Hoile, cuyas visuales apenas pudieron apreciarse. Sólo se notaron al principio mientras el telón en forma de malla se mantuvo delante de los músicos –lo que puso en dificultades a los fotógrafos. De resto, quedaron relegadas a imágenes fantasmagóricas.




A juzgar por lo visto en otros países, las visuales nos hubieran hecho alucinar más aún. Nos quedamos con el performance de altísimo octanaje que brindó el sexteto. El sonido tuvo pocas fallas, pero para disfrutarlo a plenitud era mejor estar en la parte central, ya que en ciertos pasajes hubo efectos cuadrafónicos.

Referirse a un músico por sobre otro sería injusto, pero vale destacar la bestial base rítmica compuesta por el baterista Marco Minnemann y el bajista con aspecto de indio cherokee Nick Beggs, las fabulosas intervenciones de Theo Travis en la flauta y saxos, los guitarrazos del joven Niko Tsonev y el trabajo del teclista Adam Holzman, especialmente con el piano eléctrico distorsionado reminiscente del sonido Canterbury (Soft Machine, Caravan, Hatfield and The North) o el sintetizador al más puro estilo de Peter Bardens (Camel) o Kit Wakins (Happy The Man).

Steven Wilson es conocido por el trabajo con su banda Porcupine Tree. Sus dos discos en solitario pertenecen a un nuevo ciclo, al que está dándole prioridad por sobre todo lo demás.

Dos discos sustentando una gira parece ser, en principio, poco material. Pero, en este caso la consistencia y solidez de ambos es notable. Cuatro temas de Insurgentes (2009) (“No Twilight Within The Courts of The Sun”, “Harmony Korine”, “Abandoner” y el primer encore “Get All You Deserve”), ocho de Grace For Drowning (2011) (“Index”, “Deform to Form a Star”, “Sectarian”, “Postcard”, “Remainder the Black Dog”, “Like Dust I Have Cleared from My Eyes”, “No Part of Me” y las seis partes de la increíble suite “Raider II”) y un soberbio tema nuevo, “Luminal”, del que Wilson confesó era su favorito, conformaron un repertorio que mantuvo a la audiencia absorta.




Quizá los pasajes más impactantes fueron aquellos en que la música industrial y el rock progresivo se funden en una explosión volcánica de grandes proporciones.

Foto cortesía de Profit Producciones

Wilson dejó que su banda se luciera, fue generoso, dirigió y administró su liderazgo instrumental. Quedó claro que su talento se orienta, como nos confesó en la entrevista, a la arquitectura sonora.

Al final, cuando nadie lo esperaba, salió de nuevo, aún descalzo como siempre toca, para interpretar sólo con la guitarra eléctrica “Even Less” y “Trains”, dos temas de Porcupine Tree que únicamente tocó en Caracas y que muchos entendieron como la posibilidad de visitarnos con dicha banda.

Juan Carlos Ballesta