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Supersilent «13» (2016) (Noruega)

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Supersilent

Supersilent

13

Smalltown Supersound. 2016. Noruega

13 es el primer trabajo de Supersilent con el sello noruego Smalltown Supersound, tras dejar un extenso catálogo de doce álbumes con Rune Grammofon.
Disonante, abstracto, caústico, orgánico, oblícuo…13 es quizá el trabajo más redondo editado por Arve Henriksen, Helge Sten (también conocido como Deathprod) y Ståle Storløkken desde la partida en el 2009 del baterista Jarle Vespestad. 13 es además el trabajo más «percusivo» que han editado desde convertirse en trío, lleno de momentos acentuados por sonidos con rápidos ataques y enrevesados meta-ritmos formados por el choque de frecuencias y modulaciones.
Como es costumbre en la discografía de Supersilent todas las piezas son totalmente improvisadas y están numeradas como referencia. 13 suena particularmente destilado y organizado, con nueve piezas en total: cinco de relativa corta duración, dos piezas bordando los siete minutos y fracción y dos largas piezas de más de doce minutos.
A pesar de estar grabado en estudio, el sonido del disco tiene mucho “ambiente”: hay algo orgánico en las características del sonido que denota un espacio de aire entre los instrumentos y nuestros oídos. Hay una amortiguación que confiere a los sonidos un sentido de tiempo y espacio que es difícil describir con palabras. Muchos de los sonidos, en lugar de ser grabados directamente a la consola fueron “soltados” a través de parlantes en el estudio, y capturados nuevamente. Mucho reverb, mucho feedback, con ese “sucio” que teníamos tiempo no escuchábamos en un disco de Supersilent.
13 intercala de forma estructurada momentos de “glitch” y caos con momentos líricos y delicados. Podemos ubicar un ejemplo que ilustra esto en el corazón del disco. “13.5” pudiera tener espacio fácilmente en un trabajo de Autechre. Luego “13.6”  referencia los discos en solitario de Arve Henriksen, con esa trompeta aterciopelada a que nos tiene acostumbrados. “13.7” vuelve a los sonidos pulsantes, percusivos, profundos e irregulares, con teclados distorsionados y un drone profundo anclando todo.
Al final, como los grandes trabajos previos de la agrupación, estamos ante un disco de un extendido caos organizado: mas para sentirlo que para escucharlo.

Gabriel Pérez