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50 años de Fun House: segunda erupción de The Stooges

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El 7 de julio de 1970 la banda de Michigan, con el alocado Iggy Pop al frente, publicó su intenso y enérgico segundo LP, al cual le ha hecho justicia el tiempo.

The Stooges
Fun House

Elektra. 1970. EE UU

 
Corría el año 1967 y The Beatles impresionaba con su Sargento Pimienta y la Banda de Corazones Solitarios, Estados Unidos bombardeaba Vietnam y Otis Redding partía de este planeta.

En Ann Arbor, un muchachito llamado James Newell Osterberg Jr. que ya comenzaba a ser conocido como Iggy Pop, sumaba su talento vocal al del guitarrista Ron Ashelton (†) y su hermano Scott (†) en la batería. Dave Alexander al bajo, completaba el estridente cuarteto al que se le sumaría Steve Mackay en el saxofón.

The Stooges (Los Chiflados) pudo grabar un par de discos, The Stooges en 1969 y éste que hoy nos ocupa. Ambos, poco apreciados en aquel momento. Sin embargo, el grupo tenía un atractivo especial en sus presentaciones en vivo que poco a poco les fue ganando público.

Tras un breve hiato, los loquillos retornaron para grabar Raw Power en 1973 pero con algunos cambios en la formación. Tras una nueva disolución en 1974, Iggy Pop y sus muchachos tardarían casi 30 años en juntarse y retornar al ruedo.

Luego de las muertes de los hermanos Ashelton y el saxofonista Steve Mackay, The Stooges  llegaba a su final en 2016.

Nuestro celebrado álbum es, en sencillas palabras, un tremendo disco de rock y para algunos un prototipo de lo que poco después se conoció como punk. Fun House tiene las credenciales necesarias.

Pero mientras eso llegaba, el Iggy nos cantaba en “Down on the Street” (Calle abajo): “Oh! calle abajo donde brillan los rostros flotando en torno, conmigo desganado en verdad, veo algo hermoso, no es un muro, no es un muro, sí en la noche profunda me pierdo en el amor…”

Iggy improvisa un poco y Ron, con una filosa guitarra, repite algunos motivos. El saxofonista Steve Mackay está ausente en este primer surco.

Bajo la producción de Don Gallucci con Tom Hummer asistiendo la audio ingeniería de Brian Ross-Myring, La divertida casa continúa con “Loose” (Relajado).

“Cuidado ahora, tomé un disco de música bonita, nena tu puedes notarlo, tomé un disco de música bonita y ahora te lo pongo directo desde el infierno, lo meteré hasta el final, estoy relajado…”

Ron con un ostinato en la guitarra parece tener como propósito torturarnos.

La banda luego nos ofrece la emblemática pieza “T.V. Eye”, en la que Iggy canta: “Señor, oh! déjela, sí usted, ¿ve esa chica? Ella me ve fijamente con lujuria…”

Con unos pocos acordes The Stooges nos sacude hasta el cansancio con este osado tema. En la explosiva sonoridad de este disco, The Stooges tiene un especial atractivo. Es crudo, sin mirar tecnicismos y muy orgánico en su naturaleza y hasta ahora así lo demuestra.

Si bien se deja sentir un elemento en procura del placer o la autosatisfacción, la sencilla música del grupo es telúrica, avasallante, ruda y carente de dulzura. En ocasiones con algo de monotonía.

El lado A cierra con “Dirt”. Iggy Pop, lo es todo en este rudo tema. “He sido sucio, no me importa, he sido sucio, no me importa porque estoy ardiendo en mi interior, soy tan solo un anhelo interior, soy el fuego de la vida”

Un pesado Scott con un llamativo “fill” y Gallucci al órgano, dan un buen matiz al disco. Es lo más cercano al blues en esta obra y es también mi tema favorito. Ron toma varios riesgos con los “bendings” y Pop es ligeramente más dramático y pasional. Buena combinación de letra y música con un buen solo de guitarra.

Tres temas conforman en lado B, comenzando por “1970”.

“Loco un sábado en la noche, corrían los 70, el radio ardiendo en lo alto, hermosa nena alimentando mi amor… toda la noche hasta estallar, toda la noche hasta estallar, se siente bien, se siente bien”, canta Iggy con más confianza y cierta rabia, anticipándose un poco a The New York Dolls.

La pieza tiene otro buen solo de Ron y de Mackay, quien hace sentir toda su furia con una controlada histeria.

El set continúa con el tema título y un Mackay más aventurado. “Vamos, vamos, me siento bien, déjame entrar, déjame entrar, llamo de la casa de la diversión con mi canción…”

Pop, casi bajo un trance sicótico, nos sacude nuevamente. Steve es excepcional junto a Ron.

El disco culmina con un blues “a la Stooge” llamado “L.A. Blues”. Es el desenfreno y caos total donde el grito hace de Iggy un instrumento más. En esta suerte de cacofonía controlada Mackay, deseoso de reventar la caña, se deja llevar por sus instintos.

Son casi cinco minutos de la más pura intensidad bajo una libertad total con Iggy cerrando con una inteligible palabra.

El legado de Fun House es extenso pese a no alcanzar un número de ventas importante. Vale la pena mencionar a Joey Ramone (†) y Nick Cave entre los músicos relevantes en los cuales este álbum ha influido. The Stooges vio pasar un gran número de músicos a lo largo de sus tres períodos.

Aquel sueño que Iggy comenzó en Las Iguanas y luego con The Prime Movers, se hizo sólido con los arriesgados The Stooges que fue incluida en el Rock and Roll Hall of Fame en 2010 y pertenece a esa envidiable lista de los “100 Greatest Artists of All Time.

Fun House es un soberbio estallido de hard y garage rock, y como ya se ha afirmado mucho, “proto-punk”.

Leonardo Bigott