En noviembre de 1969 el genial cantautor de Washignton, D.C. publicaba su cuarta obra discográfica en estudio, consolidando su deseo de expandir lo que había iniciado con Happy Sad el mismo año
Tim Buckley†
Blue Afternoon
Straight Records. 1969. EE.UU.
La corta vida del cantautor Timothy Charles Buckley III, mejor conocido como Tim Buckley, nos permitió conocer a un músico con un singular estilo basado en una voz de amplio rango que fue evolucionando del folk en su primeros discos Tim Buckley (1966) y Goodbye and Hello (1967) a otros géneros como el jazz, la música psicodélica, el funk y el avant-garde.
Casi una decena de excelentes discos fue parte del legado de este genio que falleciera el 29 de junio de 1975 a los 28 años de edad como resultado de una sobredosis de morfina y heroína.
Si bien en términos comerciales Happy Sad publicado en abril de aquel mismo año 1969 superó lo esperado, fue con el siguiente álbum, Starsailor de 1970, que este fenómeno, cuya voz alcanzaba cinco octavas, comenzó a ser un músico de culto.
Blue Afternoon, también editado en 1969, contribuyó a ensanchar la diversidad de la obra de Tim Buckley.
Teniendo como influencia a Miles Davis†, Buckley se mudó a la costa oeste en 1956 donde su abuela lo expondría a la música de Bessie Smith y Billie Holiday, su madre a la de Frank Sinatra y Judy Garland; y su padre a la música country del emblemático Hank Willliams†.
Tim se hizo banjonista de manera autodidacta durante el apogeo del folk en los 60, de allí otra de las influencias del genial músico.
Este disco encuentra a Tim Buckley estrenándose como productor con una banda similar a la del disco anterior. El guitarrista y pianista Lee Underwood; el vibrafonista David Friedman; el guitarrista Steve Khan; John Miller y Jimmy Madison bajista y baterista, respectivamente; y Carter C.C. Collins en las congas. Todos bajo la producción técnica y la ingeniería de Dick Cunc
Acompañado de su guitarra de 12 cuerdas, el cantautor estadounidense abre el set de ocho composiciones con “Happy Time”. En este acústico tema Buckley nos dice: “Ah, es un momento feliz dentro de mi mente / Cuando una melodía encuentra una rima / Me dice que vuelvo a casa para quedarme / Oh, Señor, vuelvo a casa para quedarme / Vuelvo a casa para quedarme”
Sigue el disco con “Chase The Blues Away”, tema que nos sugiere espantar a la tristeza. En la guitarra escuchamos a Khan a todo lo largo de la canción.
En ella Tim canta: “Al igual que un niño, te aferrarás a mí / De cada sonido que se acerca rápidamente / Es solo la brisa que lame tu piel / Y frota tu pecho / Y mientras dejamos que el flujo de nuestro río se aleje / Tu miedo de mujer / Bueno, solo vine a ahuyentar la tristeza / Por un tiempo”
Acto seguido, manteniendo el mismo temperamento, Tim nos canta “I Must Have Been Blind” esta vez acompañado del vibráfono, la batería y el bajo para decirnos sobre esas cosas, siempre buenas, que pasamos por alto. En este caso pareciera un asunto religioso.
Culmina la primera parte con “The River”, tema ligeramente más movido y animado. “Oh, vivo junto al río / Y escondo mi casa / Y al igual que el río puedo cambiar mis caminos / Oh, si llegas a amarme / Te quedarás para siempre / Dentro de mi corazón / Dentro de mis sueños”
La segunda parte también tiene cuatro canciones que flirtean con varios géneros. El estilo de Tim tiene una característica recurrente en los temas y es el hecho de una guitarra que siempre esta fraseando al modo de Joe Pass sin el virtuosismo de éste, más bien como una suerte de hilo conductor que hilvana las estrofas una a una.
Hasta ahora el músico ha mostrado su control vocal que a veces lo encuentra con un vibrato leve. “So Lonely” es la primera de ellas. En esta pieza Tim nos describe esa conducta que adopta una persona cuando termina una relación amorosa con otra.
Solemos referirnos a ella como “indiferencia” La guitarra ejemplifica lo que afirmaba, en otras palabras, una clara influencia del jazz.
Sigue el tema “Café”, una historia de amor que nace de un encuentro, aparentemente entre dos personas de países diferentes, tal vez latinas. Tim Buckley aviva el incidente con su intensa y descriptiva poesía.
Posteriormente, el cantautor nos interpreta “Blue Melody”, esta vez acompañado por las congas, guitarra y piano acústico. Nos dice: “Bueno, yo nací con una melodía azul / Una pequeña canción que mi mamá me cantó / Era una melodía azul / Tan azul / Nunca has visto…/
Hasta este momento las canciones son cortas, promediando unos cuatro minutos, pero Tim parece haber guardado lo más arriesgado para el final. Ese gran final es “The Train”, casi ocho minutos de una guitarra que se muestra a sus anchas en una historia de amor sobre un amante que se va, dejando todo atrás y abandonando a su pareja en un estado de incertidumbre.
Vale expresar que este disco es el primero del músico para Straight Records, el sello discográfico de Herbert Cohen y Frank Zappa.
También es necesario recordar que Tim había tenido un hijo en 1966, pero se separó cuando tenía 6 meses y nunca más convivió con él. Se trata de Jeff Buckley†, con quien el destino también sería despiadado ya que murió ahogado en 1997 en las aguas del Río Wolf, río afluente del Mississippi.
Leonardo Bigott
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