El 10 de febrero de 1997 fue publicado el atractivo y exitoso quinto álbum del cuarteto londinense, un paso adelante en su constante búsqueda
Blur
Blur
Flood Records. 1997. Inglaterra
Durante los primeros años 90 el pop británico fue recuperando su rol protagónico gracias a la aparición y consolidación de bandas como Suede, The Verve, Radiohead, Supergrass, Oasis, Spiritualized, Pulp, The Auteurs y un largo etcétera.
Una de las más representativas fue, sin duda, el cuarteto londinense Blur, que construyó un sonido muy británico con influencias evidentes de The Kinks, XTC y The Beatles, contribuyendo con varios discos esenciales para la historia del rock encabezados por Parklife (1994), The Great Escape (1995) y el homónimo quinto disco.
El tiempo se ha encargado de colocar a Damon Albarn como uno de los grandes genios de la música pop, ya no solo por Blur sino también por otros proyectos que siguieron, muy en especial Gorillaz.
Por su parte, el guitarrista Graham Coxon ha demostrado también ser un prolífico compositor, con una serie de interesantes discos como solista.
En 1996 las tensiones en el seno del cuarteto londinense comenzaron a aflorar. Mientras Albarn apuntaba hacia letras más personales, Coxon buscaba variar un poco la dirección acercándose al sonido lo-fi norteamericano.
Cuatro exitosos discos habían situado a la banda en un sitial de honor dentro del britpop, pero en Estados Unidos era Oasis el grupo más popular.
El acercamiento al sonido norteamericano es evidente en “Song 2”, un tema demoledor de apenas 2 minutos que sigue siendo el más reconocible por muchos no tan cercanos a Blur.

El disco abre con la pegadiza “Beetlebum”, que en su momento muchos interpretaron como un homenaje a The Beatles, pero en realidad trata sobre ciertas experiencias con la heroína que tuvo Albarn con su novia de entonces, Justine Frischmann (cantante de Elástica).

Los restantes doce temas se mueven entre el sonido clásico de la banda y los experimentos que presagiaban el siguiente disco. “M.O.R.” es una especie de homenaje a Bowie, con algunas frases que recuerdan a “Boys Keep Swimming”.
“On Your Own” es una de esas “lazy tunes” características del Albarn, con influencias del post punk de The Fall.


“Theme From Retro” es un tema instrumental de aroma cinematográfico que precede a “You’re So Great”, quizá el más cercano a la estética lo-fi que buscaba Coxon, que interpreta él solo.


Entonces aparece la fabulosa “Death of a Party”, canción que se mueve entre el trip hop y los ambientes luego desarrollados por Gorillaz.

La urgencia de “Chinese Bombs”, con su minuto y medio, retrotrae a 1977, el año de la explosión punk. “I’m Just a Killer for Your Love” es otro momento lo-fi, en este caso cercano a Beck.


La exquisita “Look Inside America” posee unas armonías beatlescas, y por extrañas razones no es de los temas más exitosos de Blur, pero pudiera serlo.
“Strange News From Another Star” tiene un “feeling” a lo “Space Oddity”, con una guitarra acústica parecida y una estructura similar. Es de las mejores del disco.
“Movin´On”, con cierto aire a Mark E Smith (The Fall) es lo más parecido a la etapa inicial de la banda.



El disco finaliza con la pieza más extensa, “Essex Dogs”, un experimento en el cual Albarn declama sobre las guitarras distorsionadas de Coxon y una base rítmica dub contruída por Alex James y Dave Roundtree.
Es un cierre atípico y por ello atractivo para un disco magnífico, que representó un avance significativo para Blur, una de las bandas capitales del rock.

Ha pasado un cuarto de siglo y este álbum suena más vigente que nunca.
Juan Carlos Ballesta
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