El 11 de febrero de 1973, la emblemática banda neoyorquina de hard rock publicó su muy interesante segundo disco
Blue Oyster Cult
Tyranny and Mutation
Columbia. 1973. EE UU
Una de las bandas más longevas del rock es Blue Öyster Cult, formada en 1967 en Nueva York, la cual sigue activa al mando de dos de los fundadores (Eric Bloom el líder vocalista y segunda guitarra, y Donald “Buck Dharma” Roeser en la guitarra líder).
Tras el prometedor álbum debut de 1972, Su segundo trabajo, Tyranny and Mutation, es probablemente uno de los trabajos más atractivos del grupo, con la formación clásica que también incluía al recordado teclista Allen Lanier (fallecido en 2013) y la fantástica base rítmica de los hermanos Joe y Albert Bouchard (bajo y batería, respectivamente).
Antes de sus éxitos más conocidos como “(Don’t Fear) The Reaper”, “Godzilla”, “Burnin’ for You” y “Shooting Shark”, BOC poseía un sonido hard rock con raíces psicodélicas, que de alguna manera tenía cercanía con el primer Black Sabbath, tal como el productor Sandy Pearlman planeaba en los comienzos.
El comienzo con el acelerado boogie blues “The Red and the Black” nos introduce rápidamente en la estética del álbum, con un impecable trabajo de guitarras que recuerda a Alvin Lee de Ten Years After y un juego vocal en el que todos participan.
“O.D.’d On Life Itself” rebajaba la dosis de frenetismo y en algo recuerda a Marc Bolan & T.Rex, justo en tiempos cuando el inglés se encontraba en la cumbre. El clásico sonido hardrockero aflora a plenitud en “Hot Rails to Hell”, enmarcado dentro del género que en aquellos primeros años 70 sentaba las bases de su estética, largamente difundida por el mundo.
El lado A lo cerraba “7 Screaming Diz-Busters”, probablemente el más interesante de todo el disco, con elementos psicodélicos y progresivos, un aire siniestro en la vocalización de Bloom y la desatada guitarra de Buck Dharma, el único de los miembros que mantuvo los sobrenombres que el productor les puso a comienzos de su carrera.




El lado B abre con el estupendo blues rock “Baby Ice Dog”, con letra de la entonces desconocida Patti Smith, con quien Lanier mantuvo una estrecha amistad y repetidas colaboraciones.

Sigue “Wings Wetted Down”, una especie de rock otoñal, con armonías vocales cercanas a Uriah Heep. En “Teen Archer”, otro clásico hard rock, se lucen Allen Lanier con el órgano y Albert Bouchard con su ágil estilo en la batería.


El lado B es cerrado por “Mistress Of The Salmon Salt (Quicklime Girl)”, estupendo tema que se mueve entre la psicodelia, el blues y el hard rock.

Han pasado casi cinco décadas de este disco y su vigencia es notable. El llamativo diseño de carátula realizado por el artista Bill Gawlik contribuye a hacerlo distintivo.
Quizá Blue Öyster Cult no sea la banda más famosa del hard rock, pero aún así ha vendido más de veinte millones de discos.
Juan Carlos Ballesta



