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45 años de las estrategias oblícuas de Brian Eno

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Brian Eno

Brian Eno
Taking Tiger Mountain (By Strategy)
Island Records. 1974. Inglaterra

Auto proclamado sonidista y “no músico”, Brian Eno llega a finales de 1974 con su segundo disco aquel mismo año tras Here Comes the Warm Jets. En esta importante obra, Eno continuaba en la búsqueda de un sonido más universal ampliando para ello las posibilidades del estudio de grabación y usando además una banda base conformada por Phil Manzanera en la guitarra y producción; Brian Turrington en el bajo y el piano; Freddy Smith en la batería y Robert Wyatt en la percusión.

Eno también amplió el lenguaje musical de esta obra con varios invitados especiales entre los que destacan Phil Collins, Polly Eltes y la Portsmouth Sinfonia, entre otros. El ex teclista de Roxy Music abordó en esta placa discográfica una temática que va del espionaje a la Revolución China además de otros temas de su interés con base esencialmente en lo geopolítico.

Eno y el artista plástico Peter Schmidt crearon, para esta ocasión, unas tarjetas llamadas “Estrategias Oblicuas” sobre las que recomiendo indagar más para comprender mejor este álbum, ya que se emplearon como instructivo para hacer más fácil la grabación de este disco que celebra 45 años y cuyo título es tomado de una obra teatral china del mismo nombre que fue considerada como revolucionaria. Para Eno, el titulo es también una referencia de lo arcaico y lo progresista.

Schmidt también diseñó la portada del álbum que, bajo un tinte verdoso, nos muestra una serie de polaroids de Eno tomadas por Lorenz Zatecky. El disco contó también con la ingeniería de audio de Rhett Davis.

Taking Tiger Mountain (By Strategy): 10 piezas fuera de las convenciones

Taking Tiger Mountain (By Strategy) consiste de 10 composiciones en un formato de canciones que apenas superan los cinco minutos. El disco inicia con “Burning Airlines Give You So Much More”, en la que Eno nos dice: “Cuando regresé a casa encontré un mensaje en la puerta, la dulce Regina se ha ido a China piernas cruzadas en el piso de un jet ardiente que suavemente vuela, las aerolíneas ardientes pueden darte mucho más”.

Naturalmente, la música deja sentir la influencia de Roxy Music en esta primera pieza que posee unas atractivas armonías vocales. Phil Manzanera ornamenta la pieza con su guitarra. También se aprecia una sonoridad que evoca un elemento de comicidad.

Back In Judy’s Jungle” (De regreso en la jungla de Judy), es el segundo tema en modo de marcha donde Eno nos cuenta: “Estas son tus ordenes, parece ser que lo haces o mueres, así que por favor las lees cuidadosamente, cuando las aprendas te las tragas, están hechas especialmente con sabor a tinto…”. Sobre la repetitiva batería de Freddie Smith, Manzanera vuelve a lucirse.

El repertorio sigue con “The Fat Lady Of Limbourg” (La gorda de Limboburg), una rara pieza con una sutil y primitiva caja rítmica donde Andy Mackay, otro de los invitados, destaca en los saxos. Eno relata: “Y bien, llamé a Pantucci, le hablé a Lu-Chi, le di todo lo que necesitaban saber, si el asunto procede como esperamos, pronto se verán las debilidades…” La pieza nos estimula la imaginación sugiriendo tal vez una típica escena de un film noir.

Los dos temas que cierran el primer lado del LP son “Mother Whale Eyeless” y “The Great Pretender” y “Third Uncle”. La primera de estas piezas inicia con un bajo pulsado y la voz de Eno encajonada. El grupo entra y Eno comienza a cantar: “Puedo pensar en escapar, prefiero irme, leer los periódicos y tomar sólo té…” es un agradable tema de rock que nos recuerda en algo a David Bowie.

La segunda canción tiene una sonoridad colorida y al mismo tiempo reiterativa. Brian no escatima esfuerzo alguno y acá ya puede escucharse a un Eno más interesado en los ciclos y texturas que el creativo artista desarrollaría en profundidad a lo largo de su extensa carrera discográfica que supera más de 80 grabaciones.

La primera pieza del lado B “Third Uncle” (Tercer tío) puede verse como el “Baby’s On Fire” de Taking Mountain Tiger (By Strategy) por su intensa dinámica y pinceladas guitarrísticas. No hay solos y la altura se mantiene en el mejor uso de un lenguaje minimalista. Es uno de los puntos altos de esta interesante obra, con un gran bajo de Brian Turrington y una ágil percusión de Robert Wyatt, quien para entonces acababa de quedar paralítico.

La delicada “Put a Straw on a Baby”, con las cuerdas de ña Portsmouth Sinfonía, es la séptima pieza del disco. Eno nos canta: “Pon un pitillo debajo del bebé, tu buena acción del día, mantén las astillas alejadas, deja que los pasillos hagan eco mientras crece la oscuridad…”.

Una más obstinada “The True Wheel” (La verdadera rueda) sigue el repertorio para luego ceder espacio a la menos estridente “China, My China”. Dos piezas que reflejaban la búsqueda de un lenguaje pop lejano a los convencionalismos.

El tema título cierra el disco con un marcado contraste donde Eno crea más espacio empleando el efecto del viento soplando. Aunque algunos tildan este álbum de ser ligeramente conceptual, no escapa al oído el hecho de una variedad sonora bastante heterogénea donde si bien existen temas específicos no hay una línea narrativa que conecte las piezas a modo de una historia. De momento dejo un par de sorpresas que encontrarás en nuestro celebrado disco.

Brian Eno editaría Another Green World en 1975 y ese mismo año también pondría en el mercado Discreet Music una obra que mostraba con más claridad la serie de elementos propios del lenguaje Eno que hoy conocemos.

Su salida de Roxy Music fue favorable para que nuestro genial artista nos abriera las puertas de una rara dimensión sonora con infinidad de posibilidades. Si bien ya Eno acentuaba más sus códigos sonoros en su disco de 1977 Before And After Science, sería con su disco de 1978 Ambient 1: Music For Airports que su concepto musical se desprendería por completo de formas convencionales.

Leonardo Bigott