El 14 de noviembre de 1969, el glamoroso músico inglés publicó su segundo disco homónimo, también conocido como Space Oddity, la bizarra historia de un astronauta ficticio
David Bowie†
David Bowie (aka Space Oddity)
Philips Records. 1969. Inglaterra
En 1962, el recordado hito del glam rock, iniciaba una carrera llena de altibajos y de una fantasía teatral que nos dejó, entre otros, a aquel personaje llamado Ziggy Stardust quien era en realidad la encarnación de su alter ego.
Un legado de más de 20 obras musicales que incluyen a los famosos y esenciales discos de la era glam, The Man Who Sold the World (1970), Hunky Dory (1971), The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972) y Aladdin Sane (1973); los álbumes Low (1977), Heroes (1977) y Lodger (1979) referidos bajo el nombre de “Trilogía Berlín”, producidos por Brian Eno y Tony Visconti; y una carrera fílmica que supera la decena de películas, lo acreditan como uno de los artistas más versátiles e influyentes del siglo 20.
En esta ocasión, un todavía desconocido David Bowie era acompañado por el grupo Junior’s Eyes, el virtuoso teclista Rick Wakeman (Strawbs, Yes), y el baterista Terry Cox (Pentangle, Fairport Convention), Era apenas su segundo disco, luego del tímido despegue David Bowie (1967)
El tema “Space Oddity” se convirtió en un éxito comercial que para ese momento histórico encontraba a Bowie en los terrenos del folk rock, el rock psicodélico y en menor escala un pop barroco. Con ese nombre y una portada distinta fue reeditado el disco en 1972, ante el éxito que estaba teniendo Bowie en plena explosión glam de Ziggy Stardust
Se hace imperativo citar que este disco posee elementos biográficos también de aquellos días. Grabado en los estudios Trident de Londres bajo la producción de Gus Dudgeon y Tony Visconti, el disco se lanzó bajo el nombre de Man of Words /Man of Music en América.
Después de todos estos años y honrando la célebre cita de Friederich Nietzsche quien expresó que “sin música la vida no tendría sentido”, cierto es que en las artes una cosa lleva a la otra, y así cuando escucho a David Bowie ser el Mayor Tom, ser el “Rocket Man” de Elton John (1972) o el Major Tom de Peter Schilling (1982), pienso ¿a dónde fueron a parar?
“Control en tierra al Mayor Tom / Control en tierra al Mayor Tom / Tome sus píldoras proteicas y póngase el casco / revise ignición e inicie conteo regresivo…” canta Bowie sobre el sencillo y esencial trabajo de Wakeman en el Mellotrón.
Es la pieza clave de este viaje que ha iniciado.

Seguidamente, Bowie interpreta “Unwashed and Somewhat Slightly Dazed”, pieza folk de aroma psicodélico de casi siete minutos que inicia con la guitarra acústica y luego incorpora base rítmica y guitarra eléctrica, y que nos habla de un chico de bajos recursos económicos y la brecha cultural respecto de su novia de clase media.
De carácter biográfico, este tema también motivó a David a escribir dos canciones más: la delicada “Letter to Hermoine” -que precedida por los 44 segundos de “Don’t Sit Down” sigue en el orden- y “An Ocassional Dream”
En “Cygnet Committee” David nos canta: “Te bendigo con locura / Con tristeza mientras me ato los zapatos / Te amo mucho / Justo a tiempo, a veces, supongo / Por ti necesito descansar / Porque eres tú / Quien pone la prueba”
Es una interesante pieza de nueve minutos y medio que se pasea por los sonidos psicodélicos, con una batería que va y viene, las guitarras acústica y eléctrica alternando protagonismo,y Bowie cantando una larga letra.
Abre el lado B el excelente tema “Janine” en la que nos dice: “Tu extraña exigencia / De acomodar mi mente / Me asusta y me hace sentir triste / Eres demasiado intenso / Tendré que mantenerte en tu lugar / No tengo defensa / Tengo que mantener mi velo sobre mi rostro…”
El músico nos sorprende con el melodioso “An Ocassional Dream”, pieza con un acento barroco y pastoral, la cual incorpora flauta, y que no está muy lejos del pop de la primera época de Bee Gees
Acto seguido, “Wild Eyed Boy From Freecloud”, con sencillos pero muy importantes arreglos de cuerdas y vientos. La canción es otra de las que Bowie fue protagonista en un momento de su vida. Es un tema sobre aquellas personas que siempre son dejadas fuera o echadas a un lado.
Los dos temas finales son “God Knows I’m Good”, canción folk donde David inicia con la guitarra acústica y se va desarrollando, pero siempre manteniendo solo la guitarra y la voz. Cierto aroma a Syd Barrett orbita sobre esta canción
El set cierra con “Memory of a Free Festival”, un tema que inicia con un intro de órgano de acordes, un tipo de órgano derivado de un armonio (y de ahí su sonoridad), que va tomando forma al estilo de “Give Peace a Chance” y como si se tratara de una obra sonora.
“The sun machine is coming now, we’re gonna have a party”, nos dice el recordado músico inglés.
Resulta interesante observar como David Bowie fue evolucionando. Siempre con una dirección vanguardista y acompañado de la creme de la creme, Mick Ronson, Trevor Boulder, Robert Fripp, Eno y el excelso productor Tony Visconti, sólo por citar cinco.
Para quienes andamos en los 60 tal vez sea fácil observar que el título del disco estuvo inspirado en la emblemática película de Stanley Kubrick, “2001: A Space Odyssey”, una de esas obras emblemáticas del cine altamente recomendable.
Leonardo Bigott
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