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Hunky Dory: el inicio del éxito artístico de David Bowie

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David Bowie Hunky Dory

El 17 de diciembre de 1971, el transgresor artista inglés publicaba su cuarto álbum, con mayor énfasis en los teclados y las letras, contribuyendo a definir el sonido Bowie 

David Bowie
Hunky Dory

RCA Records. 1971. Inglaterra

 
¿Recuerdan “Space Oddity”? 

La desaparición física de David Bowie el 10 de enero de 2016, cuando tenía 69 años, ha sido una de las más sentidas del mundo artístico.

Actor y cantautor de inagotable creatividad, dejó uno de los legados más significativos del rock. Para aquel mágico año 1971, David Robert Jones nos sorprendía con este excelente disco al que bautizó Hunky Dory, expresión idiomática inglesa que traduce “todo bien”.

El álbum fue el resultado de una agrupación que añadía al mago Rick Wakeman (teclados) reemplazando a Ralph Mace, y a Trevor Bolder† (bajo, trompeta) en sustitución de Tony Visconti, repitiendo la presencia de Mick Ronson† (guitarra, voz, teclas) y Mick Woodmansey (batería), conformando estos tres últimos lo que sería The Spiders from Mars por los siguientes tres años en la etapa Ziggy Stardust.

Los cinco entraron a los estudios Trident de Londres el 8 de junio para grabar los once temas que conforman este maravilloso disco que es el punto medio entre The Man Who Sold The World (1970) y el colosal y fantástico The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spider From Mars que curiosamente impulsó al éxito comercial a nuestro celebrado álbum de hoy, una clara señal que apuntaba a una carrera encumbrada álbum tras álbum.




Hunky Dory, con diseño de portada de Terry Pastor y foto de Brian Ward, contó con Ken Scott como audio ingeniero y productor junto a David Bowie quien esta vez apoyaba su concepto musical en los teclados y, por supuesto, sus fantásticas letras que tienen en “Changes” el tema abridor del repertorio con Wakeman dando las primeras notas.

El barítono nos dice: “Aún no se que estaba esperando / y mi tiempo pasaba alocadamente / millones de callejones sin salidas / y cada vez que creí haberlo hecho / el sabor no era tan dulce / así que di vuelta para verme pero nunca di un vistazo / ¿cómo otros pueden ver al falso? / soy demasiado rápido para presentar el test…”

El acompañamiento de Rick Wakeman es perfecto. ¿Y que decir de ese delicado toque final con David en el saxo tenor como protagonista? El tema es uno de dos sencillos que conforman este gran álbum y fue lanzado el 7 de enero de 1972 con “Andy Warhol” como lado B.

“Oh! You Pretty Things/Eight Line Poem” es la segunda composición de Hunky Dory.

David Bowie se sienta tras el piano para acompañar versos que reflejan su interés sobre el ocultismo y el existencialismo, inspirado en Aleister Crowley† y Friedrich Nietzsche†.

Es pasado el primer minuto que la banda se une a David, quien canta: “Despierta dormilón / ponte ropas y sacude la cama / pon otro trozo de madera en la hoguera / he hecho el desayuno y el café / miro por la ventana y qué veo / una grieta en el cielo y una mano que intenta agarrarme / hoy tuve todas las pesadillas / y parecen que vinieron para quedarse…”

El detalle final es la misma idea empleada en el tema anterior pero esta vez con la guitarra en lugar del saxo.




Rick Wakeman, con su distintivo fraseo, da inicio al tercer tema, “Life On Mars”, segundo sencillo del álbum, publicado como tal el 7 de junio de 1973, cuyos versos en parte van: “Es un feo y pequeño asunto de Dios / para la chica con cabellos de ratón / pero su mami le advierte ¡no! / Y su papi le ha pedido que se vaya… Pero su compañero no se ve por ningún lado / ahora ella camina en sus hundidos sueños / para sentarse en el asiento con la vista más clara / y ella se engancha en la pantalla plateada…” 

El set sigue con “Kooks”, vulgarismo del inglés que significa excéntrico, tema dedicado a su entonces recién nacido hijo Duncan Jones e inspirado en Neil Young.

Bowie nos canta: “¿Te quedarás en la historia de nuestro amante? / no te arrepentirás si lo haces / porque creemos en ti / pronto crecerás / así que toma esta oportunidad con un par de excéntricas personas / envueltas en un romance”

La trompeta de Bolder le da un cierto color jazzístico a esta pieza donde el piano y mellotron sobresalen.

Surge “Quicksand” para cerrar así el primer lado de este hito discográfico con esta balada donde apreciamos la guitarra acústica y versos que reflejan el interés del cantante por el ocultismo y el budismo: “…puedes decírmelo todo en el próximo bardo…”

Destacan también los violines y el piano que se diluye en el tiempo.




El lado B inicia con un tema de Biff Rose y Paul Williams llamado “Fill Your Heart”

“Llena hoy tu corazón con amor / no juegues el juego del tiempo / lo que sucedió en el pasado / sólo sucedió en tu mente”

El pianístico acompañamiento es esencial en esta pieza donde Bowie añade saxo y cuerdas, dándole un cierto sentido orquestal a este tema que luego se funde con un poco de experimentación en una venia a uno de los artistas más influyentes de la historia del pop art, “Andy Warhol”.

Es una canción enteramente acústica a guitarra y voz

Bowie sigue con otro tributo a uno de sus héroes musicales, Bob Dylan: “!Oh! escucha este Robert Zimmerman / escribí una canción para ti / acerca de un hombre extraño llamado Dylan /  con arenosa y pegajosa voz de palabras vindictas verdaderas que nos culpan…”

Wakeman es particularmente sobresaliente.

En “Queen Bitch”, David rinde tributo a la influyente Velvet Underground y su icónico fundador Lou Reed.

Wakeman toma un descanso para darle espacio a las seis cuerdas en esta alocada historia sobre una drag queen y donde las guitarras ya presagiaban un estilo musical menos elaborado que poco después se llamaría punk.

Las excéntricas vestimentas de Bowie y un puñado de artistas que incluían a Roxy Music, Alice Cooper y New York Dolls dieron origen al sofisticado “glam rock”. Un año más tarde, Bowie daba vida a un raro y fantástico personaje llamado Ziggy Stardust, originando a un interesante concepto que aún permanece como un hito de aquellas aventuradas y bien elaboradas escenas.




El disco culmina con un tema que para algunos críticos representa la pieza más densa del extenso repertorio del finado cantautor y que lleva por título “The Bewlay Brothers”, que a primera instancia parecieran versos que sólo tienen sentido para quien los escribió y que Bowie compuso con la idea del gusto de los norteamericanos por “las entrelíneas”.

El tema fue usado como pseudónimo por nuestro venerado músico inglés.

Y así cuenta la historia que usaban la ropa / dijeron las cosas para que pareciera improbable / la inmensa mentira / como ellos pensaron que sería / y los hombres buenos / mañana habrían tenido sus pies en el chiquero…”

Todo estaba servido para la gran explosión transgresora de David Bowie.

Leonardo Bigott