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The Man Who Sold The World: el sugerente cambio de rumbo de David Bowie

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David Bowie The Man Who Sold the World UK Cover

El 4 de noviembre de 1970 el emblemático músico inglés publicaba su tercer disco en estudio, deslindándose del folk en favor del rock

David Bowie
The Man Who Sold The World

Mercury Records. 1970. Inglaterra

 
Cuando David Robert Jones, mejor conocido como David Bowie, dejó el plano terrenal el 10 de enero de 2016 a los 69 años de edad, la música perdía a uno de sus más grandes y transgresores talentos.

Bowie fue uno de esos pocos artistas cuya constante evolución no daba cabida a obras mediocres, ni siquiera en sus momentos de más auge comercial. Bowie, al igual que David Sylvian y Peter Hammill, es parte de un grupo de privilegiados músicos cuya obra siempre dibuja una línea ascendente.

Su infinito ingenio supo combinar un estilo personal con elementos modernos para plasmar una música de características únicas. A lo largo de más de cinco décadas, el excéntrico barítono-tenor nos llevó por diversas etapas de las cuales algunas de las más recordadas fueron las de Ziggy Stardust entre 1972-1974, los años soul-funk como The Thin White Duke entre 1975-1976, la etapa berlinesa entre 1977-1979, la era neo romántica en los años 80, la breve época con Tin Machine en la transición entre de los 80 a los 90, e incluso un flirteo con la electrónica y la música industrial durante buena parte de los años 90.

Además de ser artista plástico y coleccionista de arte, Bowie también supo explotar su “look” y su innato talento actoral dentro del séptimo arte.

Su importante legado musical está plasmado en cada uno de sus discos pero citaré sólo a algunos para estimularte a escucharlo si acaso no lo hayas hecho.

The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972), Young Americans (1975), Low y Heroes de 1977, concebidos durante su estancia en Berlín en colaboración con Brian Eno, Scary Monsters (and Super Creeps) (1980), Let’s Dance (1983), Outside (1995), Earthling (1997) y el último, Blackstar (2016), son algunos de los álbumes representtivos de cada etapa que reflejan la obra de un genio que aún tenía mucho por ofrecer.

Nuestro festejado disco fue producido por Tony Visconti para Mercury Records en los Trident Studios y Advision Studios de Londres bajo la audio ingeniería de Ken Scott. Bowie fue acompañado para la ocasión por Mick Ronson (†) en las guitarras y voces, Mick Woodmansey en la batería, ambos miembros en el futuro cercano de The Spiders From Mars, Tony Visconti en el bajo, piano, guitarra y flauta dulce y Ralph Mace en el sintetizador Moog.

A lo largo de unos cuarenta minutos el exuberante cantante nos ofrece nueve piezas distantes de lo acústico y lo folk, como se evidenció en buena parte de su homónimo debutante disco un año antes.

Nuestro primer encuentro con El hombre que vendió al mundo es una colorida portada al estilo de un “comic” que nos muestra un vaquero frente a un asilo mental dibujado por Michael Weller inspirado en John Wayne.

David Bowie The Man Who Sold the World US CoverLa portada no agradó a Bowie. La versión inglesa, tendría a David Bowie como motivo principal, donde el genial músico aparece ataviado en un vestido largo de tonos azules e inspiración victoriana acostado de medio lado sobre un sofá. La foto de Keith MacMillan presagiaba el nacimiento de Ziggy Stardust.

El título original del disco era Metrobolist, aludiendo al excelente film de culto de 1927 dirigido por Fritz Lang titulado Metropolis, pero la disquera de forma inconsulta cambiaría al título por el cual hoy le conocemos, aunque una edición 50 aniversario remezclada por Tony Visconti  ha sido publicada en 2020.

David Bowie MetrobolistHagamos entonces un recorrido por las nueve piezas que conforman el disco, enteramente compuestas por Bowie.

El repertorio abre con “The Width of a Circle”, atractivo tema de estruendosa y avasallante sección rítmica con un buen solo de guitarra, donde Bowie nos canta: “En la esquina de la mañana en el pasado, me sentaría y culparía al maestro primero y último, todos los caminos eran rectos y angostos, y las plegarias eran breves y amarillas, y corría el rumor de que yo envejecía con rapidez, y me topé con un monstruo que dormía cerca de un árbol y vi y fruncí el seño, y el monstruo era yo”  

Un interesante cambio al cuarto minuto da un giro inesperado a la composición, matizando con sutileza esta pieza en la que Bowie refleja ingredientes que definirían parte de su estilo en esa primera etapa.

Un segundo solo es el pudin de la velada.

El set prosigue con “All The Madmen”, un contrastante tema inicialmente acústico donde escuchamos a las flautas dulces a las que se le suman la sección rítmica y la distorsionada guitarra.

Nos dice David: “Día a día, ellos envían a mis amigos a lejanas mansiones frías y grises, en el lado más lejano del pueblo donde los delgados hombres acosan las calles, mientras los sanos yacen en el subsuelo”

Apreciamos además “doble guitarras líder” al estilo Wishbone Ash.

“Black Country Rock” es un tema de espíritu blues rock alusivo a Birmingham, área conocida bajo el nombre que da titulo a la canción. Su estilo adelantaba la etapa por llegar.

La pieza restante del lado A es “After All”, una canción esencialmente acústica en la que Dave nos dice: “Por favor llévales gentilmente, no les gusta caer, ¡oh por Jingo!, no hay espacio para la ira, todos somos pequeños, ¡oh, por Jingo! Estamos pintando nuestros rostros y vestidos en pensamientos del cielo y el paraíso, pero  ellos creen que guardamos secretos…”

“Running Gun Blues” abre el lado B, iniciando con la guitarra acústica y en sus versos nos relata Bowie: “Conté los cuerpos a mi izquierda, y note que no soy tan meticuloso, así que debo huir, mejor si lo hago hoy, he contado veintitrés desde el viernes…”

En “Saviour Machine” apreciamos el sintetizador de Ralph. “El Presidente Joe tuvo un sueño una vez, el mundo sostuvo su mano, les dieron sus promesas, así que él les dijo su esquema de una máquina salvadora”.

La pieza posee un desarrollo instrumental muy interesante, sobre todo por el solo de guitarra y el Moog al fondo.

La tríada final comienza con una pesada “She Shook Me Cold”, en la que Bowie nos dice: “Nos conocimos sobre una colina, la noche era calma y fresca, ella chupó mi adormentada voluntad, Madre me sacudió, regresaré, Dios mío me sacudió frío”

Un giro sorpresivo con un tinte latino se nos revela en el emblemático tema título “The Man Who Sold The World”, cuyos versos en parte nos dicen: “Pasamos por la escalera, hablamos de lo que fue y cuando, aunque yo no estuve ahí  él dijo ser mi amigo, lo cual me sorprendió, hablé en sus ojos “pensé que habías muerto solo hace mucho, mucho tiempo”.

Supermen” cierra nuestro festejado disco con una lírica más poética, como se observa en estos versos: “Cuando todo el mundo era más joven, y la mágica montaña pesada colgaba, los super hombres caminaban en fila, guardianes de una isla sin amor…”

Desde la rara sonoridad de la batería al inicio hasta las voces y la guitarra,  Bowie pone la guinda con singular estilo. Una vez más el sonido de doble guitarra líder nos atrapa.

En 1990 Rykodisc/EMI reeditó el disco con cuatro temas en versión de Arnold Corn, una banda formada por David Bowie en 1971, entre ellas “Moonage Daydream” y “Hang On To Yourself”, que luego reemergieron en el disco Ziggy Stardust..

Viajemos pues al 4 de noviembre de 1970 para disfrutar de este estupendo disco.

Leonardo Bigott



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