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Earthling: a 20 años de las frenéticas incursiones drum ‘n bass de Bowie

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David Bowie

El 3 de febrero de 1997 fue publicado el vigésimo disco del polifacético músico y compositor inglés, una etapa con fuerte influencia del drum ‘n bass

David Bowie
Earthling

Virgin Records. 1997. Inglaterra

Apenas un mes después de haber cumplido 50 años, David Bowie lanzó su vigésimo álbum el 3 de febrero de 1997. Earthling (escrito en la carátula como EART HL I NG en la que aparece con una especie de traje inspirado en el Union Jack, diseñado por Alexander McQueen) comenzó a grabarse apenas cinco días después de finalizado el tour de su anterior disco Outside (1995).

Ambos discos representaron un giro hacia sonidos industriales y electrónicos, el primero junto a Brian Eno y el siguiente inmerso en el drum´n bass, el género electrónico que dominaba por esos años.

Entre Bowie, el guitarrista Reeves Gabriel y el teclista y programador Mark Plati, conciberon las canciones que fueron grabadas en apenas dos semanas y media. El baterista Zac Alford trabajó en sonoridades propias para construir los complejos ritmos drum ‘n bass a 160bps, en lugar de trabajar sobre la base de ritmos sampleados.

Fue el primer disco de Bowie grabado enteramente de forma digital, directo a disco duro. Las influencias de The Prodigy, Underworld, Leftfield y Spring Heel Jack, entre otros, son notables.

Es, probablemente, uno de los discos rítmicamente más agresivos de toda su carrera, y en el plano de experimentación podría establecerse un paralelismo con los tiempos de la trilogía berlinesa a finales de los 70 (Low, Heroes, Lodger) que desafiaron sus propios paradigmas.

Sin embargo, el propio autor se encargó de establecer vínculos entre Earthling y Scary Monsters (1980) por la intensidad en la agresión, definiéndolo como “material realmente dinámico y agresivo”.

Veinte años después de editado, Earthling sigue sonando vital, potente y absolutamente vigente. A él pertenecen varios de los temas más representativos de su etapa de madurez, entre ellas “Little Wonder” (que inició con una línea de bajo de Gail Ann Dorsey) y que contiene oraciones para cada uno de los enanos de Blancanieves.

I’m Afraid of Americans” había sido compuesta para Outside pero a última hora excluida, recuperada y transformada. “Dead Man Walking” se basa en un riff de guitarra que Jimmy Page le había tocado a Bowie en los 60, antes que Led Zeppelin irrumpiera.

Battle for Britain” recoge la idea de Stravinsky en “Ragtime for Eleven Instruments”. El sonido y mood de “Seven Years in Tibet” podría anticipar el de Gorillaz, aunque con una guitarra salvaje.

En los textos Bowie exploró terrenos intrincados que lo hicieron vacilar entre el ateísmo y el gnosticismo, reconociendo que la Iglesia no entra en sus pensamientos, así como su falta de empatía con cualquier forma religiosa organizada. La búsqueda del balance espiritual lo ocupó hasta el día de su muerte.

Dentro de una vasta discografía que ofrece muchos discos de alta factura, Earthling no desluce y aunque no sea habitualmente uno de los más mencionados, es un trabajo tremendamente fascinante que dos décadas después sigue conservando su espíritu rebelde.

Juan Carlos Ballesta