Inicio Archivo discografico 40 años después, Heroes de David Bowie conserva su espíritu aventurero

40 años después, Heroes de David Bowie conserva su espíritu aventurero

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Masayoshi Sukita

El 14 de octubre de 1977 vio la luz el segundo disco de la trilogía berlinesa con Brian Eno, duodécimo álbum del polifacético músico inglés

David Bowie
Heroes

RCA Records. 1977. Inglaterra

 

El doceavo disco en la carrera de Bowie fue el segundo de la llamada trilogía berlinesa, que había comenzado en enero de aquel mismo año 1977 con el disco Low. Inmerso en una etapa muy distinta a la que lo hizo famoso como Ziggy Stardust y al período que siguió cercano al soul y el funk, este álbum Heroes representa uno de los grandes picos creativos de su extensa carrera y sin duda uno de los capítulos de mayor experimentación.

De los tres discos (Low, Heroes, Lodger) fue el único grabado enteramente en Berlín, en los emblemáticos estudios Hansa, a pocos metros del tristemente famoso muro que dividía a la ciudad en dos. Del otro lado se encontraba el Berlín lleno de guardias rojos, evitando la fuga hacia la libertad.

Esa circunstancia, en plena Guerra Fría, está sin duda reflejada en el espíritu de Heroes, pero sobre todo la gran efervescencia musical que se experimentaba en Alemania Federal en los años 70.

Las referencias musicales provienen directamente de Kraftwerk y Neu!, dos bastiones del krautrock y la música electrónica. Ya Bowie había sido referenciado por Kraftwerk en el tema que da título a Trans-Europe Express, lanzado unos meses antes, en la que se menciona al disco Station to Station (1976). Ralf Hutter y Florian Schneider habían tenido un encuentro con Bowie e Iggy Pop cuando estos llegaron a Berlín.

Bowie retribuyó el gesto en el tema “V-2 Schneider”, uno de los que refleja con mayor énfasis esa apertura hacia la música electrónica, gracias en buena medida a la mano de Brian Eno, quien ya había estado trabajando con músicos alemanes, entre ellos el dúo Cluster con el cual aquel mismo 1977 editó la primera colaboración.

El tema que de nombre al disco, “Heroes” (“Todo el mundo puede ser héroe / justo por un día”), está enlazado con el tema “Hero”, que el dúo Neu! publicó en su tercer y último disco, Neu! ’75. Su guitarrista Michael Rother, a través de Eno, había sido invitado a participar, pero fue finalmente Robert Fripp, que llevaba casi tres años inactivo desde que grabó Evening Star con Eno.

Su participación fue muy importante, comenzando por el tema que abre el disco, “Beauty and the Beast” (en la gira y para el disco Lodger el guitarrista fue Adrian Belew, que casualmente pasaría a tocar con Fripp en la encarnación de King Crimson de los 80)

El tema “Joe the Lion” cuenta con otra guitarra endemoniada de Fripp y una base rítmica magnífica de Dennis Davis (batería) y George Murray (bajo), la misma que en Low. Es en “Heroes”, paradójicamente el más famoso y más largo del álbum, que comienza a ser notable el trabajo de Eno en los sintetizadores y “tratamientos”, logrando una especie de muralla sónica sobre la que se desenvuelve la voz de Bowie, con cierta inflexión a la Lou Reed y según avanza la pieza cada vez más angustiosa.

Sons of the Silent Age” es una balada con ciertas referencias a canciones anteriores. Fue la única que ya había sido compuesta y que no salió de las improvisaciones y ensayos en Hansa Tonstudio. “Blackout”, el tema que cierra el lado A, posee líneas (y el título) relacionada con su colapso en Berlín y su estancia en el hospital, así como la llegada de su esposa Angie a la ciudad.

Tal como había ocurrido en Low, el lado B contiene varios temas principalmente instrumentales. La mencionada “V-2 Schneider”, dominada por el saxo interpretado por el mismo Bowie y las capas de sintes, abre en grande y nos atempera.

El puente que Eno y Bowie lanzaron entre Londres y Berlín era obvio. Ya los fanáticos habían sido avisados comenzando el año y quizá por ello este disco fue mejor recibido. La misteriosa “Sense of Doubt” podría fácilmente acompañar a cualquier película del expresionismo alemán.

El juego de cartas de Eno y Peter Schmidt bautizado como “Estrategias Oblicuas”, entendido para ayuda a músicos a desarrollar ideas colaterales y fuera de lo convencional, tuvo gran influencia.

Sin darnos cuenta estamos en “Moss Garden”, iniciada por un exquisito koto japonés. Es el tema más etéreo y cercano a los preceptos del “ambient music” desarrollado por Eno en aquellos días.

Lo sigue “Neuköln”, otra fantástica e hipnótica pieza instrumental que cuenta con un saxo de inflexiones turcas. Estas dos últimas, junto a “Heroes”, fueron compuestas a cuatro manos por Bowie y Eno.

El lado B es concluido por la estupenda pieza “The Secret Life of Arabia”, de aire funky, quizá perjudicada por su ubicación ya que la última nota de “Neuköln” debió haber cerrado en disco. Participa en la composición, junto a Eno y Bowie, el guitarrista Carlos Alomar, quien comenzó su participación en el disco Young Americans (1975) y se mantuvo por muchos años en la banda.

La emblemática foto de portada fue realizada por el japonés Masayoshi Sukita, inspirado en el trabajo del artista alemán Erich Heckel’s Roquairol. Refleja a la perfección la nueva etapa de Bowie en la que comenzó a poner especial atención en la estética visual, como se nota en el video de la canción central. La misma foto, pero con un cuadro blanco encima, fue utilizada para la portada del álbum The Next Day (2013).

David Bowie
Serie de fotos de la sesión para la portada de Masayoshi Sukita

Cuarenta años han pasado de la publicación de Heroes y lo que entonces era un disco “extraño” y “experimental” se convirtió en una de las piedras angulares de la discografía de Bowie y en uno de los más arriesgados discos de su época, signada por los nuevos sonidos.

No en balde la disquera RCA utilizo el siguiente slogan para mercadearlo: “There’s Old Wave. There’s New Wave. And there’s David Bowie…” (Hay Vieja Ola. Hay Nueva Ola. Y hay David Bowie…).

Juan Carlos Ballesta