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David Bowie: el homónimo debut de una sobresaliente carrera

David Bowie album debut

El 1 de junio de 1967, fue publicado el homónimo primer álbum del aun desconocido cantautor inglés, quien pronto haría su gran despegue

David Bowie
David Bowie (debut album)

Decca. 1967. Inglaterra

 
El año 2016 ya se nos hace algo distante en el tiempo. Afortunadamente, la música posee esa inigualable cualidad de transportarnos en el tiempo y así mantener viva la llama de las obras de sus creadores.

David Robert Jones fue uno de esos artistas que tuvo, sin duda, una vida plena en la que supo reinventarse en sus diferentes manifestaciones: actor, cantautor, multi-instrumentista…En fin, un artista indudablemente influyente que supo mantenerse a la altura del tiempo que le tocó vivir, explorando diversos géneros y creando alianzas -puntuales o de largo alcance- con músicos de alta factura como Brian Eno, Queen, Mick Jagger, y el impresionante guitarrista de blues Stevie Ray Vaughan†.

Esencialmente durante esa prolífica década de los años 70 en la que David Bowie agitó a las masas creando una obra innovadora que aún hoy encaja en aquellas palabras sabias, “Sónicamente sublime y visualmente atractiva.”

Magnas obras como la emblemática “Space Oddity (1969), pionero del “glam rock” y creador del extravagante y andrógeno personaje Ziggy Stardust, representan momentos cumbres de una carrera que nunca flaqueó ni en sus más exiguos instantes




Su vasto catálogo de 26 álbumes en estudio deja un gratificante legado con discos esenciales en todas las etapas, como The Man Who Sold the World (1970) Hunky Dory (1971), The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972), Aladdin Sane (1973), Station To Station (1976), la destacada trilogía berlinesa en la que el inglés colaboró con el erudito creador de sonidos Brian Eno en los discos Low (1977) y Heroes (1977) y Lodger (1979).

Ya en los 80, publicó Scary Monsters (And Super Creeps) (1980), colaboró con Queen en la emblemática “Under Pressure”, alcanzó el gran éxito comercial con Let’s Dance (1983) y creó Tin Machine a finales de la década, un cuarteto de rock duro con el guitarrista Reeves Gabrels, el bajista Tony Fox Sales y el baterista Hunt Sales.

Los 90 arrojarían varios discos fantásticos, muy especialmente Outside (1995) y Earthling (1997)

Musicalmente, Bowie puso punto final a una década poco productiva en términos de grabación de nuevos álbumes en 2013 cuando logró hacer espacio para publicar The Next Day y finalmente Blackstar en 2016.

Lejos está el sencillo “Liza Jane” de 1964 que le abrió las puertas de una brillante carrera como músico y actor.

En esta ocasión nos vamos al disco que lo inició todo y para el cual David contó con la sección rítmica de Derek Fearnley y John Eager, bajista y baterista respectivamente; Big Jim Sullivan  en la guitarra, sitar y banjo; Derek Boyes al órgano; Marion Constable en la voz y Arthur Greenslade en los arreglos, todos producidos por Mike Vernon (Savoy Brown, Climax Blues Band) para Deram Records.

Grabado durante el auge psicodélico en los estudios Decca de Londres entre el 14 de noviembre de 1966 y el 1 marzo de 1967, este debutante indispensable está conformado por 14 temas, 7 por lado en el vinilo original y bajo un estilo que combina barroco, pop y rock.




El rostro del autor -foto de Gerald Fearnley- en una onda modernista es nuestro contacto inicial con la obra.

“Uncle Arthur” abre el repertorio con Gus Dudgeon tras la consola y en la cual Bowie adopta un temperamento alegre que en parte nos dice: “Toca la campana para las 5 en punto, / El tío Arthur cierra la tienda / Atornilla las tapas de todas las botellas, / apaga las luces, las encierra / Se sube a su bicicleta y se va / Más allá de las plantas de gas, más allá del río, por la calle principal / De vuelta a la madre, es otro día vacío”

En esta canción apreciamos lo que parece ser un fagot, dando un tinte y sentido orquestal ha este divertimento.

“Sell Me A Coat”, como el resto del disco, es una composición corta que encaja con el formato pop que caracteriza al álbum. Escuchamos el elemento orquestal que marca el aire barroco del disco.

Véndeme un abrigo con botones de plata / Véndeme un abrigo que sea rojo o dorado / Véndeme un abrigo con pequeños bolsillos de parche / Véndeme un abrigo porque tengo frío”, canta David

Vale mencionar que en estos dos primeros temas es Derek Fearnley el encargado de los arreglos pero en la siguiente, “Rubber Band”, es Arthur Greensdale quien lo hará repitiendo con el único sencillo del disco, “Love You Till Tuesday” y “When I Live My Dream”.

La orquesta construye una sonoridad grandilocuente y divertida llena de matices.




“There Is A Happy Land” es la melodiosa quinta pieza en la que el genial músico nos canta: “Hay una tierra feliz / donde sólo moran niños / ellos no tienen tiempo para aprender tus modales Señor, Señor Adulto…” Bowie usa su voz como un instrumento más.

“We Are Hungry Men” y “When I Live My Dream” cierran la primera parte.

La última canción como una de las más hermosas piezas del set donde David Bowie nos canta: “Cariño, mataré un dragón por ti / O desterraré a los gigantes malvados de la tierra / Pero encontrarás, que nada en mi sueño puede lastimarte / Solo nos amaremos como siempre / Cuando vivo mi sueño.”

Los fantásticos arreglos combinan una serie de elementos que dan cierta magia a la canción: las cuerdas con pizzicatos, los vientos y la percusión menor, llenan de colores a esta excelente canción donde sentimos a un Bowie apasionado.

“Little Bombardier” abre el segundo lado del disco evocando la música del siglo 17. “La guerra lo hizo soldado. / El pequeño Frankie Mear / La paz lo dejó como un perdedor / El pequeño bombardero”

Acto seguido es “Silly Boy Blue”, un tema que semeja una marcha y en el cual David nos canta en parte: “Las montañas de Lhasa están sintiendo la lluvia / La gente camina por los carriles de Potala / Un Predicador toma la escuela / Un niño rompe una regla…”.

Después, este importante álbum continua con “Come and Buy My Toys”, una canción que revela algo del lado folk del cantautor.




Las excelentes incursiones de la orquesta tienen mucho que ver con las influencias de Bowie por aquellos días donde el teatro y las composiciones de músicos como Anthony Newly, Tommy Steele, Ray Davis (The Kinks) y Syd Barrett (Pink Floyd) llamaban la atención del ecléctico artista.

Es así como se puede afirmar que rock, pop, vals, barroco y obras musicales para teatro y temas de The Beatles y The Kinks fueron construyendo la atractiva arquitectura de la obra del inglés quien una vez se refiriera a su música como “plastic soul”

La influencia india florece en “Join The Gang” donde nos canta Bowie: “Déjame presentarte a la pandilla. / Johnny toca el sitar, es un existencialista / Una vez tuvo un nombre, ahora juega nuestro juego / No te sentirás tan bien ahora que te has unido a la pandilla. / Molly es la modelo en los anuncios. / Ropa loca y ácida llena de alma y cadera loca / Alguien la encendió, luego su rayo salió mal / Porque ella no puede desconectarse ahora que se unió a la pandilla…”

David incluye un breve fragmento de un tema clásico del blues y también experimenta un poco. Claro que no te lo haré saber.

Una movida “She’s Got Medals” nos va aproximando al final del álbum. El tema, un tanto dramático, encuentra a David entre cantando y hablando para luego seguir con un vals donde metales y cuerdas se funden para presentarnos a una chica que está “hecha de lápiz labial”. Apreciamos la tuba y los violines en esta bailable composición titulada “Maid Of Bond Street” que culmina con el piano.

El gran final llega con “Please Mr. Gravedigger” donde la lluvia pareciera afectar la salud de este genio musical quien bajo el aguacero nos dice: “Hay un pequeño cementerio justo en el camino / Solía ser la mejor matriz de Lambeth / De lápidas, epitafios, coronas, flores, todo ese jazz / Hasta que llegó la guerra y alguien arrojó una bomba en el lote / Y en este pequeño patio, hay un viejito / Con una pequeña pala en su pequeña mano / Parece pasar todos sus días fumando cigarrillos y cavando tumbas. / Odia al reverendo vicario y vive solo en su casa. «Ah-chu, disculpe»

Viajemos entonces al pasado y disfrutemos de este excelente vinilo que inició una carrera de amplias proporciones.

Leonardo Bigott


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